En El Vortex –y gran parte de la comunidad geek– somos grandes fanáticos de la franquicia creada por George Lucas allá en el lejano 1977. De una u otra forma, a muchos nos marcó el crecer con los rebeldes, los jedi, los sith y todo el universo presentado en 6 películas. Cuando Disney retomó el universo y decidió dar marcha a la producción de nuevas cintas, las dudas abundaban y aunque para disgusto de muchos –yo incluido– episodio 7 no fue lo que todos esperábamos, Rogue One fue una grandiosa producción que elevó mucho las expectativas de Episodio 8, quizá, demasiado.

Star Wars The Last Jedi es la novena película de la franquicia dirigida por Rian Johnson y protagonizada por Mark Hamill, Carrie Fisher, Daisy Ridley y Adam Driver. Con su estreno el pasado 14 de diciembre ya ha divido a la critica y los fanáticos entre los que argumentan esta es la película que estaban esperando y los que, claramente, salimos con un corazón destrozado.

Una perturbación en la fuerza

La historia continua justo después de SW 7, con los rebeldes siendo perseguidos por la primera orden luego de destruir la estrella de la muerte Starkiller. Rey por su parte ha encontrado a Luke para que ayude a la Resistencia, pero este, no parece muy interesado en regresar. Mientras tanto la persecución continua en una situación contra las cuerdas cuando los rebeldes huyen con recursos limitados.

Como yo, seguramente podrán pensar “¡oh! Entonces es una batalla en el espacio con una historia de entrenamiento Jedi” y en cierta manera tienen razón, pero por desgracia no es justo como lo quisiera, ni la mejor manera de realizarlo. Los siguientes puntos contienen spoilers así que quedan advertidos si no han visto la película.

1) Subtramas que no funcionan

Empecemos con la trama. Podemos decir que existen 3 historias principales: el arco de Poe, el arco de Finn y el arco de Rey y Kylo. Cada una busca explicar parte de conflicto desde una vista diferente, sin embargo, este loable intento, termina convertido en un fallido intento por hacer crecer a los protagonistas y de paso se lleva entre los pies aspectos rescatables.

El primer arco que corre a cargo de Poe funciona en el aspecto visual, las batallas son innegablemente hermosas y bien llevadas. Su problema entonces radica en la forma que maneja a los rebeldes y que su conflicto se centra en dos protagónicos: Poe y Holdo, una relación que no termina bien por decir lo menos. Pareciera que este arco se podría resumir como: nadie supo contar un plan y todo se fue al demonio.

La segunda historia centrada en Finn y Rose es, por mucho, la peor, si bien su función es mostrar que en todo bien existe mal y viceversa, tal cual hace Finn desde el episodio anterior, la secuencia del casino no aporta nada de relevancia ni para el personaje, ni para la persecución, solo alarga la experiencia

Finalmente, el arco de los Jedi es complejo de describir, por un lado, resulta gratificante la forma en la que Luke comienza el entrenamiento de Rey y la relación que ella va desarrollando. Pero al igual que con Poe, Rey es una sucesión de malas decisiones que carecen de motivación. Lo que debería ser una secuencia de entrenamiento y conflicto, termina siendo segmentos entrecortados de lo que Rey y Kylo piensan, sin llegar a aprovechar los elementos que introducen: los libros, el lugar sagrado, las voces, no, mejor ignoremos eso y demos paso a ver a Kylo sin camisa.

2) Buenas actuaciones, pésimos personajes

Los arcos por naturaleza no son malos, lo malo es que son llevados por personajes que no terminan por definir su lugar en la galaxia. Y no me refiero a la calidad de los actores, ellos hacen un gran trabajo al representar su papel y no puedo negar que existe magia al ver a nuestra princesa en la pantalla nuevamente, o ver a Hamill portar el sable. Déjenme poner un ejemplo.

Tomemos a Rose, la compañera de Finn, ella es una rebelde que desde un inicio se muestra comprometida con la causa aun después de perder a su hermana y estar ante uno de sus héroes. Esto se refuerza cuando se muestra dispuesta a dar el ultimo recuerdo de su hermana con tal de salvar a la flota. Pero entonces, en la batalla final, traiciona todo lo que había construido dejando que el cañón dispare a los rebeldes por una relación amorosa que no se trabajó.

Esta clase de construcción floja abunda en la película: Holdo inicia como mala, pero cambia de la nada, Poe parece convencido, pero en realidad solo es necio, Finn cambia de parecer a cada minuto y cuando finalmente se decide, la cinta hace que tenga que renunciar a sus creencias. Pero lo peor no son estos secundarios, sino que esto se extiende hasta los protagónicos.

3) Rey y Kylo

Vamos a dejar algo en claro: me gusta Rey y aunque en E7 solo vimos el potencial que tenía, aquí tampoco logramos ver más allá de su poder. A Rey le falta una motivación, tal como pregunta Skywalker ¿Por qué esta ahí? Y es que es cierto, Rey no parece actuar por su cuenta, siempre esta siendo manipulada de una u otra forma, la cinta la pone donde la necesita para avanzar. ¿Necesitas encontrar a Luke? Que vaya Rey ¿Necesitas salvar a los rebeldes? Aquí esta Rey ¿Necesitas mostrar a Kylo como complejo? Porque no usar a Rey. Se que es su historia y es justo que sea el centro de todo, pero no es justificable cuando carece de participación y solo se vuelve parte porque estaba cerca.

Kylo corre una suerte similar, tan solo iniciar pareciera que el personaje crecerá y se convertirá en el sucesor de Vader, pero son meras ilusiones. Kylo es mostrado como un personaje en el que existe conflicto interno, el cual solo es usado cuando se necesita y que el resto del tiempo es olvidado para mostrar su faceta de berrinche. Incluso cuando llega al mando esta actitud no es diferente por más que él mismo remarca el hecho de dejar morir lo viejo. ¿Inconsistencia? Mejor sigamos adelante.

4) Snoke

Pero el mayor problema de todos los personajes desperdiciados con D mayúscula es el supremo líder Snoke. Como fan puedo comprender si no querían contar su origen, para eso hay otros medios para los interesados. Pero lo que me parece ridículo es la forma en la que la cinta se deshace de él.

Pareciera que se esfuerza por borrar todo lo “viejo”. Snoke no es involucrado, no es siquiera amenazante la mayor parte del tiempo. Cuando logra hacer su aparición tiene un papel de villano genérico similar a lo que Darth Sidious representaba en episodio 6, si se fijan, las semejanzas son varias, incluso su desenlace se podría considerar similar. ¿Para qué tanto misterio si al final no es importante? Quizá es otra de las respuestas que la cinta no está interesada en dar.

5) El guion y sus “giros”

Podría seguir hablando de los personajes, pero avancemos a otro aspecto que vuelve locos a los fans de esta saga: los giros. Todos sabemos que las sorpresas son algo que, si bien no invento Star Wars, si son un sello muy icónico, tanto como los sables laser.

Se que las teorías eran muchas, desde quien era Snoke, cual era la razón de Kylo, quienes eran los padres de Rey, y un largo etc. El problema en este apartado es la forma en la que la película intenta llevarlos a la realidad.

La construcción de estos momentos de revelación lleva un trabajo previo, el implantar la duda en el espectador, el dejarlo creer, y esperar para rematar con la sorpresa. Los intentos de la cinta quedan despreciados por la poca explicación que se molestan en dar. El origen de Rey puede ser fácilmente pasado por alto, pues, aunque existe el momento, los guionistas no se molestaron en dar un trasfondo. La razón de Luke para aislarse no es tan impresionante e incluso, los momentos que interactúan con la fuerza, no terminan por tener razón de estar, aun me sigo preguntando cual era la tercera lección de Luke o el punto del lado oscuro al llamar a Rey.

6) Eso ya lo vimos… otra vez

El gran problema para muchos en la entrega pasada fue el refrito de varios elementos que ya conocíamos de la saga original y que eran presentados como si fueran nuevos, o por lo menos, lo fueran para los recién llegados.

Aquí no es la excepción, en parte varios de los momentos clave de la película son casi idénticos a lo que había sucedido antes con algún pequeño cambio para que parezca nuevo, muestra de ello es la escena final de Luke haciendo lo que yo llamo un Obi-wan o la batalla de Snoke haciendo un Darth Sidious. No niego que ambos son momentos disfrutables, pero como dirían los Simpsons, ¿no nos damos cuenta de que es la misma secuencia? A lo que respondemos, pero el sombrero es nuevo.

No todo es tan malo, pero tampoco bueno

Este tema da para mucho más y conforme escribo continúo encontrando inconsistencias, pero debo dejar algo en claro. Todo esto, con todo lo que sale mal, no arruina del todo la cinta, la segunda ocasión que la vi, me resultó una experiencia entretenida de ver, por lo menos en la acción y algunas tomas.

Los efectos visuales que mezclan CGI de muy buena calidad con este toque a las cintas originales, la banda sonora, que juro es de lo que más disfrute e incluso la comedia, son puntos en los que no tengo nada de que quejarme y con gusto los podría apreciar una vez más.

Cosas como la batalla de Luke, la secuencia de apertura y el salto al hiperespacio de Holdo me parecen elementos que van a ser recordados por los fanáticos por mucho tiempo; no me queda duda que ellos se volverán algo que dará que hablar, así como ha dado que hablar la pelea de Anakin y Obi-wan desde episodio 3.

Aun con este dicho, no me es posible aceptar que esta cinta sea buena, tiene demasiados problemas para dejarlos pasar por alto y se que a muchos les gustará aun con todos ellos y eso está bien. No es como que la trilogía original sea perfecta y menos de la entrega 1 a 3, pero resulta decepcionante, por lo menos para este columnista, que una entrega del calibre de Star Wars sea tan mal llevada por el estudio del ratón, que traten de darnos personajes a medio escribir, historias que no se preocupan por tener profundidad o relación y se arreglen con un Porg y BB-8 en escena.

No puedo aceptar que vayan alegres diciendo que es una de las mejores películas del año o con mayor descaro, de la franquicia.

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