Por: David Monfil

Parece que fue ayer cuando Toei anunció que estaban planeando una tercera temporada de Digimon Adventure, la serie que marcó la infancia de muchos de nosotros, aún recuerdo aquellas tardes donde veía emocionado cada uno de los capítulos de la primera temporada, el sacrificio de Angemon para salvar a sus amigos, la trágica muerte de Wizardmon, la manera simple pero contundente en que Wargreymon vence a Machinedramon, la batalla final contra Apocalymon, un villano que les arrebató todo menos la esperanza y las fuerzas de luchar; Digimon Adventure es en gran parte el responsable de que hoy en día sea un gran fanático de la narrativa en cualquiera de sus medios y es por eso que el anuncio de Digimon Tri hace varios años me emociono como pocas cosas lo han hecho.

Pasaron los meses, llegaron las primeras imágenes y los primeros trailers, se reveló el rediseño de personajes que fue bastante criticado, pero a mí me agrado, le daba un aire fresco a la franquicia.

El día anunciado llegó y la primera OVA que se emitió en Occidente de la mano de Crunchyroll, aquellos cuatro capítulos me usaron: sentimientos muy diversos, no estuvieron a la altura de lo que esperaba, pero por lo menos suponía el regreso de la franquicia a sus orígenes trayendo de vuelta a los personajes con los que muchos crecimos “Ya mejorará” pensaba, estaba equivocado.

No me mal interpreten, la serie no es mala, pero ha tenido más puntos negativos que positivos, la segunda Ova fue un verdadero suplicio, la tercera mejoro, pero la cuarta volvió a decaer, vamos a más de la mitad de la serie y la historia no parece tener un rumbo bien definido, los personajes deambulan a través de los capítulos sin ningún objetivo y las preguntas planteadas en la primera OVA no han sido desarrolladas quedando muchas de ellas en el olvido.

Digimon Adventure Tri es un intento más de Toei para explotar la nostalgia de los fanáticos, un pretexto para vender mercancía, juguetes y peluches que te recuerden que fuiste niño alguna vez, esto no es malo, las grandes compañías necesitan vender y esta es una oportunidad perfecta para tener productos que siempre quisimos tener –Quién de niño no deseo un Digivice– pero todo este mecanismo de promoción debe ir acompañado de una buena historia que no sólo se alimente de la nostalgia sino que construya un nuevo y grandioso presente.

Los meses y las Ova’s pasan, pero en mi, al igual que los niños elegidos enfrentando a Apocalymon, la esperanza es lo último que morirá, aún espero que nos entreguen algunos capítulos maravillosos y un final memorable.

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