Luego de casi 3 años, Dragon Ball Super llegó a su final y que gran final hay que decirlo. No solo hablo de los niveles de epicidad que alcanzó la batalla entre los sobrevivientes del universo 7, sino al trabajo de la serie en todos los aspectos al superar a los finales de la mayoría de sagas dentro de la franquicia, fue muy gratificante, justo, emocionante, simplemente hermoso.

Pese a que todos sabíamos el resultado final –o por lo menos lo imaginábamos–, la historia del capítulo tiene varios puntos rescatables. La forma de llegar a él fue más pensada, no solo se trató de alcanzar una nueva fase que derrota al enemigo final o Gokú venciendo al villano principal, por fin DBS se a alejó un poco de la completa obviedad que muchos criticamos antes.

Siendo sinceros, muchos veíamos Dragon Ball más por las peleas que por una increíble trama, aun así, en este último capítulo algunos momentos cobraron más sentido, pues no era solo esperar que un enemigo se volviera más poderoso, era el como lidiar ese ultimo tramo de la pelea y es aquí donde se respetaron algunos de los aspectos más idealistas como el poder de la voluntad, amistad, trabajo en equipo y bondad.

Pero nada de esto sería posible sin los personajes que logran regalarnos esos minutos de increíble animación y que durante muchas semanas nos mantuvieron al borde de nuestros asientos para ver lo que deparaba el destino de nuestro universo.

Es necesario resaltar que Freezer sigue conservando su personalidad de hijo de fruta, así que podemos aún sentir respeto de esa soberbia tan característica en él y toda su villanía.

El crecimiento de No. 17 como personaje, de ir de un ser que busca destruir todo por placer, a uno que cuida y preserva la vida en todos lugares mientras este a su alcance, es magnifico y se coloca como uno de los mejores personajes de la franquicia.

Y Gokú, quien en su límite total cambiaba entre el aura de super saiyayin y la normal, para darnos a entender que en cualquier momento puede perder todo rastro de energía y aun así continuaba luchando.

La música del poder que sobrepasa a los dioses, el Ultra Instinto, que solo había sido escuchada cuando Goku lo liberaba, esta ocasión sirvió para dar la emoción de la batalla final, para sentir la energía del calor de la batalla, para ganar y salvar a tu universo con el valor del trabajo en equipo.

Mostrar el impacto que causo este torneo en todos, y darnos justo en la nostalgia con la escena final cargada de referencias, nos ha dejado un gran sabor de boca. Seguro que a muchos, con toda la controversia generada por las transmisiones en diversas partes del mundo, este capitulo fue un viaje a la infancia y con ello, un mar de recuerdos que invaden cuando recordamos como los guerreros Z han hecho frente a los diverso rivales.

Sin ser el épico final de Z o el nostálgico final de GT, Super ha logrado ser uno de los más completos y emocionantes que se le han visto en la serie hasta hoy, solo me queda agregar:

 ¡Nos vemos en Diciembre Gokú!

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