Antes de comenzar quiero destacar un punto importante a tener en cuenta en esta reseña, antes de ver la serie no había visto el anime, ni leído el manga. Así que estaba completamente en blanco al momento de verla, de lo cual me alegro, pues en muchas ocasiones el haber visto antes la obra original o pionera nos nubla la vista cómo ha pasado en otros live action o re-adaptaciones que no nombraré, y en muchas ocasiones nos hace no disfrutar de algo por buscar las fallas y que no tiene que la otra obra sí. Sin más que agregar disfruten.

El fin de semana pasado se estrenó el live action de Boku Dake ga Inai Machi mejor conocida como Erased en la plataforma de streaming Netflix, siendo una serie corta compuesta por 12 capítulos que varían en su duración entre los 26 y 30 minutos. No dudo al decir que es una serie con el sello de buena calidad que Netflix acostumbra a traer en la mayoría de sus series.

¿De qué trata Eraser?

La historia se centra en Satoru Fujinuma; un mangaka de 29 años que trabaja como repartidor de pizzas. Es una persona aparente normal, sin embargo, posee una habilidad especial a la que él llama regreso, la cual le permite regresar entre 1 y 5 minutos al pasado justo antes de que alguna tragedia esté por suceder en el lugar donde se encuentra, como si algo lo forzara a prevenirlo puesto que el no controla estos saltos al pasado.

Desde el primer capitulo Eraser logra atraparnos como espectadores con un comienzo muy fuerte. En un regreso de nuestro protagonista, su madre se ve involucrada, al ser testigo del intento de secuestro de una niña, pues nota algo peculiar en el secuestrador toma su teléfono para enviar lo que parece ser un mensaje, al percatarse de esto el delincuente deja a la niña y se va. Ella no le dice nada de lo sucedido a su hijo y así pasa el resto del día. Al día siguiente ella es apuñalada por lo que parece ser el secuestrador del día anterior y deja una cuartada para incriminar a Satoru. –No es spoiler, pues la misma sinopsis de la serie lo dice–.

Al estar huyendo de la policía, Satoru logra dar un regreso en el que ocurre algo inesperado, es enviado 18 años en el pasado para salvar a su madre. Pero para lograrlo debe salvar a 3 niños que fueron secuestrados y asesinados cuando el iba en la escuela primaria.

No podíamos dejar que tus acciones heroicas acabaran en tragedia

Aquí comienza lo fuerte de la historia, pues Satoru llega justo entes de que su compañera de clases Kayo, fuese asesinada.

La serie, llegados a este punto, comienza a ser muy tensa, no nos deja tener ni un solo momento de descanso para darnos un respiro, en ningún momento baja el ritmo que lleva sobre la agonía y frustración que causan los eventos que nuestro ahora infante Satoru tiene que hacer para salvar a Kayo a la vez que tiene que salvar a su madre, por lo menos es así hasta poco más de la mitad de la serie, lo que sigue ustedes lo tienen que descubrir si aún no la han visto.

Lo bueno

Como parte de lo bueno son las actuaciones de los personajes principales, realmente sientes esa empatía por ellos, en especial por Reo Uchikawa (Satoru) y Rinka Kakihara (Kayo), se nota la empatía que tienen y es muy bonito el desarrollo que tienen ellos dos, te encariñas con ambos, al igual que con Tomoka Kurotani (Madre de Satoru), llenan muy bien el papel que tienen en sus manos.

Realmente todos lo hacen bien y en lo personal me enamore de la simplicidad que tiene Mio Yūki como Airi.

Otro punto bueno es la carga emocional que tiene, de verdad te pone en la situación, podría decir que incluso te puede hacer llorar –me pasó dos veces– cuando Satoru regresa y cuando termina la serie con el reencuentro –me paso con Steins Gate también, lo siento soy sensible con las historias de amor–, de igual forma que llegas a sentir desesperación por no saber cómo seguirán ocurriendo los eventos para tener un final feliz.

Lo malo

Como todo en la vida, nada es perfecto –mas que Steins Gate– y este live action tampoco lo es.

En primer lugar el mal aprovechamiento de los amigos de Satoru, no tienen mucho desarrollo, si tenemos en cuenta que se menciona mucho la importancia de la amistad en la segunda mitad de esta adaptación y realmente no se ve cómo fue su vínculo cuando eran niños.

Segundo punto es lo evidente, Satoru viaja al pasado y sigue con la mentalidad de 29 años a pesar de ser un niño, por deducción el pudo saber quien era el asesino, y evitar un problema enorme que le ocurre, solo por deducción, muchas coincidencias, pero esto no sucede, simplemente no lo nota.

Tercer punto y creo que el más importante, la motivación del asesino, en lo personal se me hace muy tonta o mal explicada el que lo impulsa a hacer esos actos; se menciona que, para llenar un vacío, pero… ¿Qué vacío exactamente? –puede que no haya entendido, pero si ustedes lo saben siéntanse libres de decírmelo– Se entiende la motivación cuando Satoru ya es grande en la nueva línea del tiempo, pero antes, no.

¿Vale la pena?

Yo la recomiendo completamente, es una adaptación que no deben pasar de largo, por favor no se dejen cegar por el demonio que hace odiar inmediatamente alguna nueva versión de una serie o película que ya habían visto antes, porque motivos hay para verla y en especial si no han visto nada de ella, como me pasó a mí.

Se convirtió en una de mis series favoritas apenas la terminé y en mi caso eso es decir mucho. Me despido con una foto de Airi porque me encantó su personaje.

 

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