Bien dice aquella frase mexicana “Te están dando Atole con el dedo” y pues eso fue precisamente lo que Bethesda Studios nos trajo con la última entrega de la saga de Fallout, ya que desde que vimos el bello tráiler en el cual nos dejaban ver la interacción entre jugadores y el enorme escenario de West Virginia; nuestra imaginación se echó a volar pues por fin obteníamos lo que nos hacía falta.El poder jugar de manera cooperativa la campaña de Fallout, sin requerir a un Personaje No Jugable (PNJ) que más que ayudar estorbaba para todo.

Por fin era este el momento en que todos los fans podríamos armar sociedades, equipos, ejércitos; yo que sé, ciudades o ya de plano una banda de bandoleros que explorarse la inmensidad de la Wasteland.

Pero estábamos tan equivocados y muchos, incluyéndome, pagamos una buena lana por un juego que nos prometió “la luna y las estrellas” y a cambio obtuvimos “Atole con el dedo”, mismo que tiene una cantidad espantosa de fallas que no había visto desde la salida de Mass Effect Andromeda o de Assasin’s Creed Unity.

Para empezar, a Bethesda se le ocurrió no tener una sola línea narrativa o historia de algún tipo que provoque que nuestro personaje logre algún objetivo que afecte de manera significativa el entorno, lo que resulta aburrido y repetitivo. Las misiones no te las da un PNJ, si no salen en carteles o en estaciones de radio, lo que las hace poco atractivas y que muchas de ellas ya hayan sido resueltas por alguien más.

Aunado a ello, el sistema de combate fue completamente inutilizado debido a que un jugador no puede matar a otro así nada mas. Si no que el “agredido” debe contestar el ataque para que así, ya se dé un enfrentamiento formal. Pues si el jugador que fue atacado ignora al otro personaje, no hay combate y da pie a que uno de los dos, saque su mejor arma y armadura, y te destroce en dos disparos

Además Bethesda no pudo adaptar el sistema del V.A.T.S. a un entorno online, cosa que es clave en cualquier entrega reciente de Fallout, porque el hacer una breve pausa para analizar las debilidades del enemigo y poder atacar de manera estratégica. En su lugar, esto se ha vuelto un acto inútil que solo te provoca un espantoso lag que termina por sacarte del servidor.

Lo cual nos lleva al problema más grave de Fallout 76: los constantes bugs y lag que provocan que los enemigos se queden estáticos, te bajen más vida de lo que deberían y peor aún, que te aparezcan encima de tu cabeza y de la nada te maten sin deberla ni temerla.

Este es quizás el mayor problema del juego, provoca constantes caídas de los servidores y que los jugadores comencemos a dejar el control, pues la experiencia se vuelve imposible, frustrante y horrenda. Y lo único que hace Bethesda es mandar parches y parches de 70 GB que resuelven una cosa y descomponen otra.

Todo esto me llevó a preguntarme si el estudio no pudo haber pedido asesoría a ID Software o Machine Games, los responsables de Doom y Wolfenstein respectivamente y que forman parte de conglomerado de Bethesda. O ya de plano porque no hablarle a Dice y Blizzard, quienes son expertos en multiplayers en línea y que saben de mecánicas de juego online como lo han demostrado en Battlefield y Overwatch.

Pero bueno, de momento hay poco que hacer. Créanme que personalmente me arrepiento de haber comprado el juego, y la verdad no había sufrido tanto con los bugs desde que jugué Mass Effect Andromeda, título que compré por ser fiel a la franquicia al igual que Fallout 76, pero que terminaron siendo una tremenda decepción que no les recomiendo comprar, si no quieren tirar el dinero a la basura.

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