K-ON! LA PELÍCULA

Crónica del AniFest 3

11:55 a.m.

Mi hermano y yo salimos de casa y comenzamos a andar ocho cuadras hasta la avenida.

12:00 p.m.

Tomamos el pesero que nos llevará a la estación de metro más cercana, la cual está a una media hora de camino. La mitad del recorrido nos toca de pie, hasta que en un mercado muchas personas bajan del camión y logramos sentarnos.

12:28 p.m.

El pesero arriba a la base de Mixcoac. Mi hermano y yo atravesamos la avenida Revolución y bajamos las escaleras que nos conducen hasta las instalaciones de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. Por suerte, mi hermano tiene tarjeta para acceder. Esperamos unos tres minutos en el andén (dirección Tláhuac) hasta que finalmente llega el tren.

12:38 p.m.

El tren finalmente avanza, después de haberse quedado inmóvil en Mixcoac por más de cinco minutos. Le toma otros doce avanzar tres estaciones.

12:53 p.m.

Mi hermano y yo transbordamos en la estación Zapata. Tomamos la Línea 3, dirección Indios Verdes, y en menos de diez minutos avanzamos 4 estaciones.

01:02 p.m.

Salimos de la estación Centro Médico. Caminamos sobre la avenida Cuauhtémoc dos cuadras largas, hasta llegar al Viaducto. La luz roja detiene los autos, así que atravesamos rápidamente.

01:10 p.m.

Finalmente llegamos a la Plaza Parque Delta. Subimos dos tramos de escaleras eléctricas hasta el segundo piso, y llegamos al Cinemex. Nuestros boletos indican que debemos buscar la sala número 7, sin embargo no hay necesidad de hacerlo, pues una larga fila, que llega hasta la zona de dulcería, se ve a todas luces desde la taquilla.

Le pregunto al último de la fila: “¿Esta fila es para la sala 7?”. Él responde que sí.

Mi hermano, que se había apartado un poco para buscar los sanitarios, sin tener éxito, vuelve. Cuando le digo que debemos formarnos en la fila él se sorprende un poco. “¿Toda esta gente viene a ver la película?”.

Pienso en que el hecho de haber comprado los boletos dos días antes había sido una buena decisión. De haber optado por intentar comprarlos un minuto antes de la función, seguro que nos quedamos sin alcanzar lugar.

No pasa ni un minuto cuando la fila comienza a avanzar. Entregamos nuestros boletos y mi hermano pasa rápidamente al sanitario.

01:16 p.m.

Nuestros lugares están en la última fila, al fondo de la sala, del costado izquierdo mirando a la pantalla. K-18 y K-19 son nuestros asientos. No es un mal sitio, ya que la sala no es muy grande. Además, tomando en cuenta que eran dos de los últimos ocho lugares disponibles al comprar los boletos, podía decirse que éramos afortunados de estar allí.

La sala está repleta de gente joven. De entre 14 y 30 años, a lo mucho. Otakus todos, sin duda. Aunque sólo puedo ver nucas, ningún rostro, el barullo que hay en la sala me recuerda al de mis días de preparatoria; al de la FrikiPlaza; al de la TNT.

01:22 p.m.

Al frente del público, tres chicos vestidos con playeras rojas y pantalones de mezclilla dirigen unas palabras al público. “Bienvenidos a esta tercera edición del AniFest.” Bla, bla, bla. “Antes de proyectar la película vamos a regalar algunos artículos de K-On!”

Entonces todo el mundo presta atención.

“¿Cuántas temporadas tiene el ánime?”

Por todos lados comienza a escucharse “¡Dos!” “¡Dos!” “¡Dos!”, y centenar de manos se levantan.

“No digan la respuesta. Sólo levanten la mano. Al primero que la levante le damos la palabra” “A ver. ¿Cómo se llaman las cuatro protagonistas de la serie?”

“¡Son cinco!”, reclaman algunos.

Sin dudarlo, yo levanto la mano, aunque ya otra decena personas también lo han hecho. El tipo al que le dan la palabra habla con muy bajo volumen.

“¿Pero sí te sabes los nombres?”, me pregunta mi hermano.

“Pues sí. Yui Hirasawa; Mio Akiyama; Tsumugi Kotobuki y Ritsu Tainaka”.

“¿Y Azusa?”

“Azusa Nakano. Pero como sólo dijeron que cuatro, pues …”

No se alcanza a ver qué es lo que le dan al ganador, aunque parece un estuche con DVD, o algo así.

“El siguiente premio se lo vamos a dar a la primera persona que llegue hasta nosotros con algún artículo de K-On! Cualquier cosa”.

Se escuchan abucheos y reclamos de toda la sala, pues las primeras en llegar son dos personas de la primera fila. Igual parece que les dan un disco.

“A ver. Último premio. Díganme tres patrocinadores de la serie”.

Esta vez apenas se levantan dos o tres manos. El primer chico al que le dan la palabra sólo sabe decir una marca. Le dan preferencia a otro chavo, y dice tres marcas, con lo que se hace ganador del último premio. Por el tamaño, yo me imagino que quizás era un paquete con figuras de las protagonistas. No tengo forma de saberlo, sólo lo imagino.

“Las personas que compraron Maratón, pasen con nosotros para que se les entregue su playera del Maratón”

Los tres chavos de playera roja se retiran de la sala y las luces se apagan.

“¿Maratón? ¿O sea, los que compraron boletos para las cinco películas?”, me pregunta mi hermano.

“Sí”, le respondo. “Los que se van a pasar todo el día aquí”.

“Qué chido”, dice mi hermano con sarcasmo, pero luego corrige. “Bueno. Le neta, sí. ¡Qué chido!”

01:XX p.m.

Comienza un bloque de anuncios publicitarios de un corte muy específico: friki. Después de unos cuatro minutos, se proyecta un largo video-collage musical, que mezcla imágenes de las cinco películas que conforman la cartelera del AniFest 3; aunque yo no identifico más que las pocas escenas donde aparecen las chicas de K-On!, y aquellas donde aparecen personajes de una película que, si no me equivoco, se titula Mi Vecino Totoro.

“¿Cómo no me drogué antes?”, comenta mi hermano. Ciertamente, el videoclip, junto con la oscuridad del lugar, parecen pedir a gritos que se fumara un poco de mota en la sala.

Luego sigue otro bloque de anuncio, aún más largo que el primero. Empiezo a impacientarme un poco. En algún momento recuerdo a Homero Simpson gritando: “¡No más avances! ¡Quiero la película!” “¡No más avances! ¡Quiero la película!”

Entonces comienza la película, y la gente empieza a chiflar, a reclamar y a gritar “¡Esa no es!” ¡Esa no!”. Ciertamente, la película que está comenzando a verse en la pantalla es, precisamente, Mi Vecino Totoro. “¡Ya la vi!”, gritan algunos. Yo nunca la he visto. Siempre he querido verla, pero en este momento no.

Una de las personas de playera roja vuelve a entrar en la sala, y dice: “Esto era sólo una broma. En un momento ponemos la película correcta”.

Pasa un minuto más. Luego comienza la película de K-On!

XX:XX p.m.

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que comenzó la película. Yui, Mio, Mugi, Ritsu y Azusa ahora están tocando en un evento al aire libre, en Londres. De ahí salen corriendo hacia el aeropuerto a toda prisa, para no perder el vuelo que las llevará de regreso a su país, en donde sólo les resta vivir sus últimos días como estudiantes de preparatoria, y preparar una canción como regalo para Azu-nyan.

En todo este rato, la gente no ha dejado de reírse, a cada diez segundos, con la mala suerte de Mio, la simpática solidaridad de Mugi, la impulsivad y cinismo de Ritsu, la constante preocupación y desesperación de Asuza, y, por supuesto, con la personalidad única y característica de Yui.

De vez en cuando me percato de que también mi hermano se ríe una y otra vez. Yo mismo me río a carcajadas cada tantos minutos. Y dentro de la sala nadie recuerda lo que ocurre en el mundo “real”. La Ciudad de México y la vida “normal” han quedado lejos, en alguna otra dimensión, de la cual nadie quiere acordarse en este momento. Lo único que importa es ir de Japón a Londres, y de regreso a Japón, en compañía del grupo Hōkago Tea Time, disfrutando su música; además de divertirnos al ver como Azusa sufre con la incertidumbre de no saber qué secreto es el que Yui y las demás se traen entre manos.

XX:XX p.m.

‘FIN’, aparece en la pantalla. Comienzan los créditos y algunas personas se ponen de pie, dispuestas a salir de la sala; pero todos vuelven a sus asientos cuando notan el video clip que la película tiene por ending, en donde, como es costumbre, Mio Akiyama lleva la voz líder.

03:31 p.m.

A fuera de la sala hay instalados dos o tres puestos con mercancía friki, relacionada con el AniFest, incluyendo una playera de K-On! Si tuviera más dinero, no dudaría en comprármela, pero la película en sí misma ya me ha dejado lo suficientemente satisfecho. Una chica sexy, vestida con el típico cosplay de sirvienta, le regla a mi hermano un poster del AniFest 3 y un folleto publicitario de la Friki Plaza. A mí también me entrega lo mismo.

Mi hermano va de nueva cuenta al sanitario. Yo me quedo en la zona de dulces esperándolo.

Luego, bajamos las escaleras eléctricas comentando cuáles fueron los momentos de la película que más nos hicieron reír.

Al salir de la plaza, y caminar de vuelta al metro bajo un sol intenso y quemante, me doy cuenta de que ya han pasado más de diez minutos desde que volvimos al mundo “real”, pero no logro sacarme de la cabeza la tonada de ‘Curry Nochi Rice’.

Seguramente el resto del día me lo pasaré pensando en mi serie de ánime favorita: K-ON!

Por Atushi

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