Los comics, ese mágico y genial pasatiempo que ha atrapado a millones de jóvenes y adultos a lo largo de casi ochenta años, y que actualmente se encuentra en una era privilegiada en donde son tomados en cuenta como un negocio serio y una buena fuente de inspiración de historias interesantes para ser expuestas en medios como el cine y los videojuegos.

Sin embargo, en años recientes ha surgido una idea que quizás, en un inicio, tenía buenas intenciones, pero al final solo ha logrado decepcionarnos más y más, terminando por destruir todo lo bueno que tuviese una serie de comics, grupo de personajes o historias que amamos, sacando a relucir los peores fallos e incongruencias de las tramas… ese mal, ese “cáncer” –como yo lo llamó- son los reboots o reinicios de universos.

El reinicio, es un recurso que nació en la edad de plata de los comics, cuando los autores buscaron innovar con un concepto tan novedoso, como lo era la existencia de múltiples realidades alternas para un mismo universo o personajes. Si bien la idea de poder explorar otros puntos de vista de una misma historia es muy atractiva e interesante, existe un riesgo latente de abusar de dicha herramienta narrativa para poder justificar cambios o simplemente vender más comics con “nuevos temas”.

Además es muy bueno –visualmente– el ver que varios personajes, que aparentemente viven en su mundo propio, convergen entre sí en un evento catastrófico que los hace luchar contra un enemigo común. Como ejemplo de ello tenemos Crisis en Tierras Infinitas de DC Comics, Civil War de Marvel  o Amalgam de ambas editoriales.

El problema de usar los multiversos de manera exagerada, provoca cambios que si bien en su mayoría benefician y dan respiró a los personajes, terminan siendo meras cuestiones superficiales que dejan todo el universo tal cual estaba y que la trama no avance, en la mayoría de los casos.

Todo esto lleva a necesitar otro evento que reinicie todo desde cero, para poner orden aparentemente, pero que en muchas ocasiones, termina siendo un completo caos, al grado de ya no saber qué es lo esencial del personaje y que importancia tienen ciertos acontecimientos en sus vidas. Por ejemplo DC en menos de 6 años ya ha hecho dos reboots, uno que fue el de los New 52 y el actual Rebirth en donde se hace referencia directa a Watchmen.

Por su lado, Marvel no se salva con sagas como Avengers vs X Men o Fear Itself, las cuales sacuden mucho a los personajes, pero al final lo único que sigue importando es el universo original 616 o  la tierra cero de DC.

Pero quizás el pecado más grave de esto es que nunca terminamos de acostumbramos a estos reinicios, cuando ya es hora de tirar todo a la basura y empezar de nuevo. Este cambio se vuelve confuso y tedioso el seguirle la pista a nuestras franquicias favoritas; tal es el caso de Star Wars que puso a un lado su Universo Expandido, al imponer un nuevo canon y si bien tiene mucho orden, y menos incongruencias, nos priva de buenas historias que pudieron haber sido retomadas.

Créanme que en mi opinión ha sido difícil seguirle la pista a mis personajes favoritos, porque ya es imposible saber en qué van en todo momento y a veces es preferible agarrar solo ciertas piezas del “rompecabezas” para buscar la lógica y el sentido la gran variedad de las historias, lo que nos lleva a solo buscar lo de los reboots.

Casos de franquicias como los Cuatro fantásticos, cuyas películas y comics no mueren pero no resurgen como quisiéramos; en el cine las películas de Rápidos y Furiosos terminaron por alejarse de su idea original y en los videojuegos Halo se estancó negándose a finalizar con el cierre que Bungie deseaba bajar el telón.

Creo que si bien es necesario que existan lo reboots, también es bueno que exista un equilibrio y saber cuándo detenerse, porque al final los fans terminamos siendo los más afectados y decepcionados debido a que sentimos que  no respetaron la historia, personaje o el cierre que le dieron no fue lo que queríamos.

 

En si los reinicios en los comics, cine y videojuegos son un arma de doble filo; que por un lado pueden revitalizar una franquicia y darle nuevas aventuras al personaje pero también pueden matarlo y destruirlo hasta que sea un mero recuerdo que se quedó a medias, agonizando, sin un final adecuado.

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