Cuando vamos al cine, compramos una película o, para quienes somos un modelo clásico, rentábamos una película de terror, esperamos gritos, sangre, muerte y destrucción por todos lados; esperamos que el terror nos lleve al límite y no poder hacer nuestras actividades cotidianas por miedo a que eso que vimos en la película nos suceda a nosotros.

A lo largo de la historia del cine, hemos tenido grandes ideas, grandes franquicias que han causado pesadillas, que han sembrado terror y que han dejado sobre nosotros un halo de incertidumbre. Sin embrago, hay historias que aún con una sólida leyenda, han terminado matando a los espectadores… pero de la risa.

Chucky

La historia del muñeco diabólico que cobra vida para asesinar gente atemorizó a cientos de miles de niños en la década de los 80.

La franquicia fue tan popular que El muñeco asesino, acabó con 3 películas, una más terrorífica que la anterior, pero, en un afán de ganar más y más dinero, la franquicia fue explotada a tal punto que Chuky se consiguió una novia y un hijo.

Todos los gritos que nos arrancó la trilogía original se volvieron risas. Chuky dejó de ser un asesino despiadado para convertirse en un muñeco que hace vudú y pelea con su novia. Vamos, se vuelve un adolescente cualquiera.

Destino final

Si alguna vez has sentido que burlaste a la muerte y que ésta te está acechando, seguro viste la primera entrega de Destino final.

La trama es sencilla: un grupo de gente se salva de morir en un accidente aéreo, pero, para sorpresa de todos, la muerte comienza a alcanzarlos de uno a uno. Pareciera que no hay forma de arruinar una trama tan solida… pues la hubo.

No solo es que, de la nada, hayan logrado sacar 5 películas con la misma idea sino que los efectos especiales se volvieron cada ves peores. Pero hay algo aún peor: las inverosímiles situaciones en las que los personajes se veían envueltos antes de morir. Porque, claro, de entre todas las formas en las que podrías morir en un consultorio médico caer por la ventana es la más verosímil.

Scream

Los asesinos en serie siempre serán de esas cosas que, sin importar nada, causan mucho terror, pues nos recuerdan que un asesino puede estar detrás de cualquier máscara.

Y sí, Scream arrancó más de un buen susto, pero conforme pasaban las entregas, las películas se volvían cada vez más increíbles, inverosímiles y, contrario a lo esperado, graciosas.

Probablemente, éste sea el único caso en el que el cambio de esencia sea ajeno a la franquicia en sí. Gracias a las películas de Scary Movie que volvieron una máscara un icono de todo, menos de un asesino serial… recuerden, ¡wazaaaaaa!

Muchas, muchas franquicias han sido arruinadas por la ambición de querer más dinero, muchas nos regalan humor involuntario otros pases parecieran que lo hacen a posta. ¿Conocen otra historia que ahora de risa y no miedo?

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