Las ideas son una cosa extraña, a veces, tenemos malas ideas que resulta bien, a veces, tenemos buenas ideas que resultan mal; este segundo caso, es el que mejor podría describir Pequeña gran vida, la cinta que tenemos esta semana En Cartelera protagonizada por Matt Damon –ya saben, el que termina perdido en cada oportunidad que tiene–.

Si pudieran mejorar su vida en todo sentido, pero para ello tuvieran que reducirse de tamaño permanentemente ¿lo harían? Este es la historia que nos cuenta la cinta, con Paul Safranek (Damon) quien, junto con su esposa, deciden aventurarse a este cambio en busca de un futuro mejor. Sin embargo, no todo resulta bien para Paul, pues de ultimo momento, su esposa se arrepiente y deja a Paul para que se enfrente solo a esta nueva vida.

¿Qué tiene de bueno reducirse? Además de ayudar a salvar el plantea –recuerden esto–, la reducción trae consigo muchos beneficios, pero el principal, es que tu dinero vale mucho más que en el tamaño real, lo que quiere decir que, si eras del promedio, en miniatura pasaría a ser una persona bien acomodada que podría incluso vivir en una mansión sin problemas por el resto de su vida.

Pero como podrán estar imaginando, para el buen Paul, no todo sale como pensaba y termina divorciándose. Aunque con el tiempo comienza a acostumbrarse al cambio y parece estar encontrando su estabilidad, en su vida aparecen algunos interesantes personajes que lo hacen salir de su aburrida rutina. ¿Que por qué no digo quien son? Porque estos van desde fiesteros, activistas, científicos y otros más y es aquí donde la película comienza a irse al demonio.

Personajes de sobra

Durante las poco más de 2 horas de metraje la cinta introduce un gran numero de personajes que juegan papeles que consisten en provocar un cambio en Paul, para bien o para mal.

Sin embargo, la gran mayoría de ellos, solo sirven para aparecer un momento en pantalla y desaparecer para no volver y ser olvidados en todo sentido, a excepción de un puñado. Estas apariciones fugaces reducen la poca empatía o comprensión que puedan establecer con ellos y para cuando regresan –si es que lo hacen–, solo queda una sensación incomoda de para que regresaron.

Estos personajes, además de ser muchos, tienen la peculiaridad de introducir su propio problema o subtrama a la cinta, piensen en ellos como si fueran personajes que se encuentran en un videojuego –Skyrim, por ejemplo–, cada uno tiene algo que decir y tendrá que pedirles que lo ayuden a reparar su pierna de palo –no literalmente… o no todos–.

Tramas de sobra

Estas misiones o tramas que deberían ir contando y afectando la vida de Paul, terminan mezclándose de una forma confusa y dando matices que no funcionan del todo en conjunto.

De inicio la reducción es presentada como un gran avance para salvar a la humanidad, luego se nos vende como un lujo, luego como un problema con tintes políticos, luego la cinta se convierte en un viaje de autodescubrimiento, pasa a ser una historia romántica, a una comedia para rematar con una tragedia apocalíptica y cierra con una moraleja de aceptación.

Es en los momentos de transición donde el cambio se siente abrupto, pues por más que piensas que algo va a ser el nuevo foco de atención, todo termina desviándose. Y este intento por abarcar mucho no es en si mismo malo, esto demuestra que las personas detrás del proyecto conocían los alcances de su concepto, pero por desgracia, colocaron todo de forma que tuviera su “importancia” y al mismo tiempo, casi por error, le quitan importancia al conjunto.

Formato equivocado

No voy a negarlo, la idea de la reducción y todos los cambios que ocasionarían en el mundo, volaron mi mente desde el primer momento, al estar en la sala era emocionante pensar que era lo siguiente que introducirían, pero como dije, todo acababa siendo diluido.

El mayor problema es que el formato de cine no es el más adecuado para introducir este concepto tan amplio y que, extrañamente, se ha explorado muy poco. No creo ser el único que piense que esta historia –o historias– pudo haber funcionado mejor si en lugar de pensarla como un largometraje, hubiera sido aterrizado en un formato episódico para televisión.

La recomendación para esta película la dejo en sus manos, pues no puedo decir que sea buena: no logra mantener un ritmo, no tiene una forma clara y no logra que sus personajes se vuelvan importantes. Solo en el caso de que se sientan atraídos por la idea de poder reducirse y de las implicaciones que eso tendría, solo así, es como les recomendaría ir a las salas y ver Pequeña gran vida, para cualquier otro caso, mejor vuelvan a ver La forma del agua, esa si es una película redonda.

 

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