Por: Rwddael

Todos se subieron al tren, todos sacaron boleto y pese a las particulares reservas que pueda tener cualquiera –ya sea en cuestión de forma, color o desempeño– la nueva generación, el siguiente gran paso de la industria ya está dado. 3 de marzo de este año reinicia la cuenta y el ciclo ¿por qué? Porque lo hizo Nintendo,​ otra vez.

A menudo es difícil imaginar que esos sujetos tan bien vestidos –pareciera que su peor enemigo asesora su imagen– sean los artífices de nuestras ilusiones y esperanzas, sin embargo no hay duda, la presentación respondió dudas, cerró bocas y también hizo promesas. No importa que nos hayan repetido como 6 veces la lista de configuraciones y controles de la ​Switch​, no importó la acartonada participación de algunos de ellos; lo realmente significativo fue la historia que da sustento a esta nueva consola.

Hablar de la herencia genética de todas las consolas de Nintendo j​untas en una sola es alucinante y fue en ese momento cuando comprendí que el punto más fuerte de Switch e​s el diseño exquisito de sus mecánicas con respecto a su propuesta de control. ¿Soy acaso el único que piensa que se la MARIOMAMARON con la sensación selectiva de los controles? ¿En serio podremos olvidarnos de la genérica vibración y decirle hola a experiencias sensoriales más complejas a través de otros sentidos? Yo confío en que sí, pese a que los agentes de Gates digan cosas como:

-¿Para qué quiere uno eso si existe ​Kinect?​

Pues para tener una experiencia más​ precisa pero a la vez con un feel clásico, también entra en juego la imaginación y el hecho de que Nintendo si​empre ha apostado por el juego social, compartido, entre cuates, presentes casi siempre. No podremos determinar nada hasta que pongamos nuestras manos en esos preciosos mandos.

Después de​ ponernos gorro con los juegos de palabras (“​voy a a hacer switch con esta persona…”), fueron las imágenes las que nos regresaron al asombro. Ahí estaba, el mero chingón: ​Mario​. Los que jugamos Mario 64 tuvimos una inevitable regresión y nuestros corazones se desbordaron en nostalgia, estuvimos ante el perfecto sucesor del rey de las plataformas, esta vez en mundos tan desconcertantes que no sabemos exactamente de qué va a ir esta nueva odisea.

Sólo nos queda esperar un poco más -y ahorrar un chingo, porque mi predicción son diez de los grandes, para marzo el dólar estará en 27 rupias-, porque ya quiero saber qué rayos hace Mario en una ciudad tipo New York, quiero recorrer esas pistas de extrañas formas en el nuevo ​Mario Kart, me pregunto cómo será la sensación de velocidad del próximo F-Zero y definitivamente quiero explorar ese maravilloso mundo en ​Breath of the Wild.

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