La guerra por el planeta de los simios, una película que en lo personal llevaba esperando mucho –desde que se anunció para ser exactos– finalmente está aquí. Fox nos trae una tercera entrega de una franquicia que decidieron renacer y que tenía a los espectadores con ansias de más, fanáticos de las películas anteriores –¡Tu no, película de Tim Burton!– y los que apenas iniciaban a descubrir esta saga distópica.

Hay diferentes opiniones al respecto de esta saga que si es mala por ser 90% CGI o que si es buena por lo mismo y claro es muy común pensar que una película Reboot o reinicio de franquicia sea sinónimo de un fracaso eminente recordemos a Robocop (2014) a Ben Hur (2016) o a Poltergeist (2015) pero eso es algo que no pasa en este acá. Matt Reeves nos trae de regreso a una historia que lejos de ser una simple confrontación entre monos y humanos por el planeta, va más allá.

¿Dónde dejamos al líder?

César en busca de paz se encuentra con el Coronel interpretado por Woody Harrelson personaje impredecible e intimidante que provoca que nuestro protagonista tenga a un conflicto más grande en su vida y que inclusive lo cegué de su visión principal.

No solo vemos Monos Vs Humanos, en esta nueva entrega vemos una lucha interna, una lucha de nuestro protagonista César, que hemos visto evolucionar desde la primera película –literalmente–, que lo hemos visto luchar por una ideología de revolución y libertad de la raza humana que los asechaba con anterioridad y que lejos de querer erradicarlos solo buscaba no convertirse en ellos, no convertirse en lo que más odiaba, a pesar de todo, a pesar de lo acontecido en la película anterior, a pesar de que alguno miembros de su propia especie le tienen miedo y prefieren ayudar a los humanos, a pesar de que uno de sus mejores amigos “Koba” iniciara una guerra. Vemos conflictos internos que nuestro protagonista debe afrontar y debatir entre lo correcto e incorrecto.

Por otra parte, la película tiene un argumento en que el villano no es una especie xenofóbica y sádica. No solo vemos a dos especies luchar por sobrevivir, no son los monos quienes son los crueles con los humanos a pesar de todo lo que le han hecho a su especie –Como en las primeras películas–, el verdadero villano es el miedo, el miedo de una especie por ser exterminada, el miedo al creador o a lo creado, el miedo a algo que no saben por qué es pero ahí está, un contexto tan vigente que hace reflexionar.

La grandeza está en los detalles

Con encuadres hechos para la ocasión con tonos fríos y claros que nos hacen pensar ¿qué diablos estamos haciendo?, con un ritmo que nos mantiene al borde nuestros asientos y que en determinados lapsos nos deja descansar, meditar al respecto de la trama, momentos que son cruciales y que están en el guion por algo. Además el guion coloca al lado de César a una serie de personajes arquetípicos que tienen, más que personalidad, tienen funciones dentro del desarrollo. Este está aquí por esto, ahora este está aquí por esto otro, luego aparece este y te cuenta un pasado crucial… Y lo mismo pasa con la acción, la música con todo.

A nivel técnico, ya lo mencionaba anteriormente, los planos son perfectos, la fotografía de Michael Seresin le ayuda demasiado a la visión de nuestro director que nos lleva de la mano atreves de una historia bien fabricada, el guion está diseñado para motivar, para reflexionar. Los efectos especiales, en especial el CGI, ha evolucionado bastante y el actor Andy Serkis es excelente dándole vida a César, sus gestos, su mirada nos sumergen más al sentir de nuestro protagonista. Y no podemos dejar de hablar de la música que juega un papel totalmente homogéneo con lo visual, con los momentos de la película.

En conclusión una película de ciencia ficción que tiene tanto debajo de su contexto que me hace decir “carajo esto es cine del bueno” no solo son peleas, explosiones y planos que solo están ahí porque se ven bonitos, sino porque el argumento lo dicta, vaya una película que muestra más de lo que cuenta.

Planeta de los Simios: La Guerra se estrenó este 27 de julio en México con 2,500 salas en diferentes formatos subtitulada y doblada.

 

 

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