Esta reseña puede que tenga spoilers, si no has visto o leído nada de sobre the end of fucking world  y quieres entrar totalmente virgen te recomiendo que la vayas a ver antes de leer a partir de este punto.

The End Of The F***ing World está basada en el comic del mismo nombre creado por Charles S. Forsman, la serie fue transmitida en Reino Unido por Channel 4 el 24 de octubre del año pasado y posteriormente estrenada de manera internacional el 5 de enero del 2018 por la plataforma de Netflix generando ruido en muchas partes de internet.

James es un chico inadaptado que se define a sí mismo como un psicópata, desde niño ha tenido el deseo de matar a algo más grande que a simples animales que va encontrando por ahí. Su ansia de sangre lo ha hecho imaginar cosas con Alyssa, una chica de su edad que toma clases en el mismo instituto que él.

Alyssa es una chica odiosa que usa el sarcasmo para cada oración que sale de su boca. Huérfana de padre desde los 6 años, viviendo la vida de en sueño de su madre –Quien calla todos los maltratos del padrastro de Alyssa para poder mantener su nuevo estatus social–  decide hacer algo, y lo primero que pasa por su mente es iniciar un noviazgo con James que poco a poco los llevara por un viaje donde se irán mostrando sus verdaderas caras y cosas de sus pasados que no querían encontrar.

 

The End has no end

Esta es una serie que tiene un poco el sabor de Edgar Wrigth, impregnado en su estilo, que si bien el comic salió poco antes que Scott Pilgrim, el director Ingles tiene mucha influencia en el estilo de la serie de 8 capítulos, con una duración de 14-15 minutos por capitulo. El humor es una rara combinación entre humor negro y británico que no te aburre, y aunque tiene unos cuantos clichés de películas de adolescentes, la serie sabe llevarlos muy bien incluso haciendo que cada uno de los personajes tengan una evolución bastante satisfactoria donde apenas puedes reconocerlos.

Si bien la serie calca muchas escenas del comic, esta le da un poco de estilo a la misma, tomando en cuenta que el comic le tira a un arte un tanto cutre –Que de cierta manera le da un toque especial al mismo–.

Por más que se sienta un poco “tarde” su llegada, ya que sus personajes y humor ya se han visto en series como Skins, es sumamente disfrutable y fácilmente puedes verla en una sola noche sin problemas.

El soundtrack es muy acorde a lo que pasa y mejora muchas escenas, en especial las escenas de cierre.

Si no tienes nada que hacer en estas frías tarde de enero te recomiendo que la veas, aunque los dramas adolescentes no sean de tu gusto, esta serie vale mucho la pena.

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