A pesar de que Ánima Estudios dejó de reciclar franquicias americanas, la falta de originalidad y chispa en sus películas sigue siendo su mayor obstáculo.

En veces, uno presiente que existe una fe ciega que motiva a los asistentes del cine nacional a pagar por sus entradas, las cuales quizá deberían de proveer un descuento en vista de que se financia —la mayoría— con dinero del erario público.

Por ésto resulta descarado en el caso de Ánima Estudios. Es obvio que entre apuestas como Isla Calaca, Ahí viene Cascarrabias o Guardianes de Oz, se desprendieron de cualquier ápice de identidad mexicana y desde el inicio buscaron seducir a un público angloparlante, descuidando así al local.

Al día de hoy Ánima Estudios es el estudio de animación mexicana más exitoso y por el momento no tienen a alguien que remotamente les pueda significar una competencia…

Ánima Estudios obras

Pero tampoco se atribuye éste logro a que hayan obtenido reputación por ofrecer un producto de calidad. Tras un rápido análisis de su filmografía, de contar cuántas películas de Las Leyendas, episodios de El Chavo Animado, o franquicias ya hechas por otros (tipo Don Gato y su pandilla) ostenta su currículo; se puede constatar de cómo hay poca ambición en sus objetivos.

Las tres obras antes mencionadas de Ánima Estudios alcanzaron récords tanto en T.V. como en taquilla, demostrando como este crecimiento fue consecuencia directa de la mediocridad de la audiencia nacional. Pero sólo así es como pueden llegar a la bendita utilidad, pues sus franquicias originales mueren apenas las retiran de la cartelera.

Caricaturización #2: Comentarios de un "animador" de Ánima Estudios |  Doomentio - YouTube
¡Nunca hay que subestimar cuan conformistas podemos ser!

Escuela de Miedo: ¿eso es todo lo que ofrece la animación Mexicana?

La nueva película de Leopoldo Aguilar, director de Isla Calaca (2017) y El secreto del medallón de jade (2012), trae consigo los mismos temas, estereotipos y lugares comunes a los que tanto le gusta recurrir éste señor.

Se trata de otra historia protagonizada por niños, con un montón de humor barato y con elementos de “horror” capaces de asustar solamente a menores de cinco años hipersensibles.

Elementos como la sinopsis y su llano título, “Escuela de miedo”, son avisos de una creatividad yerma de la que ostenta —o mas bien padece— la película:

A Danny le ofrecen una beca para estudiar en la Academia Cranston, una prestigiosa escuela para genios. Sin embargo, Danny abre por error, un portal a otra dimensión de la cual salen peligrosos monstruos que invaden su nuevo colegio. Junto a su compañera de cuarto, Liz, y un ser hombre-polilla llamado Mothman, Danny deberá vencerlos para salvar la escuela.

Por inverosímil que parezca, el guion fue el producto de cuatro plumas trabajando al mismo tiempo. Cuatro individuos que entre ellos, no alcanzó el suficiente criterio, capacidad de análisis, imaginación o humor que pudiese mínimo, ser motivo de ser presentado en pantalla grande.

Algo que llama la atención es que tres de éstos guionistas (Bob Barlen, Cal Brunker, y Rita Street) son escritores norteamericanos, que trabajan en películas que podríamos calificar de “chafas”, cintas que van directo a video como “Locos por las nueces 2” (2017) u “Operación escape” (2012)… películas que en otras condiciones ni siquiera son consideradas para llegar a la pantalla grande.

Es aquí cuando me pregunto: ¿Porqué EFICINE otorga sus estímulos a estos creadores, teniendo a DECENAS de novatos mexicanos quienes suplican cada año por una oportunidad?

Si, nuestros impuestos pagan por éstas películas.

El alcance de esa pregunta es motivo de su propia investigación y excede a las pretensiones de este humilde artículo. Por ello para retomar el hilo me volveré a centrar en Escuela de miedo.

El argumento, en efecto, resulta mediocre pero la propia edición de la cinta es uno de sus mayores obstáculos. En más de una ocasión la historia intenta relajar la tensión dramática utilizando ocasionalmente el comic relief. Sin embargo una mala edición puede matar todo chiste: el ritmo de la secuencia, la forma en la que los diálogos son recitados, el movimiento y los cortes… Todo ello es arruinado por la abrupta técnica mal ejecutada en la película. ¡Todo un tache en su apartado de montaje!

Las actuaciones a cargo de Polo Morin (como Danny) y Natalia Téllez (como Liz) en el avance, se escuchan bastante malas… Y probablemente se debe a que ambos son actores de telenovelas. Pero curiosamente en la película, no suenan tan mal… solo tienen ocasionales gazapos que para los oídos poco exigentes no representaría un problema.

Ánima Estudios

Visualmente es aburrida ya que ninguno de los diseños de personaje, ni su apartado de arte, logran ser interesantes ni retener la atención. Todo una antítesis de lo que pueden lograr estudios como LAIKA, la cual puede hacer diseños divertidos y escalofriantes al mismo tiempo.

Por último debo decir, que mi mayor decepción está en como el talento nacional solo tiene dos opciones: morir ignorado o dejar que su habilidad se oxide cuando ingresa a una casi fantasmal industria.

Leopoldo Aguilar de hecho es un buen director y su ópera prima —la cual fue ganadora de un concurso nacional de cortometrajes— demuestra su verdadero talento. En el corto “De cómo los niños pueden volar” vemos una animación a mano pulida, fluida, con colores y fondos bastante expresivos. En su conjunto, son elementos que cuajan para hacer algo lacónico pero entretenido.

¿Es acaso, el abandono de estas aptitudes un requisito para entrar a la industria?

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