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Por Dr. Jabberwocky y Metal Warrior |

Spoilers, bitch!

Brillante. Es la palabra que viene a la mente cuando uno piensa en Breaking Bad y su run de 5 temporadas a lo largo de 6 años, serie que finalizó el pasado domingo de forma memorable, tal como comenzó: desbordando harta creatividad.

No existe una traducción literal de la frase Breaking Bad, pero se puede entender como “volverse malo”, lo cual es precisamente el proceso por el que atraviesa el personaje principal a lo largo de toda la serie, desde ser un tímido profesor de química hasta convertirse en “Heisenberg”, un despiadado capo de la droga.

Para quienes no la han visto, la historia se centra en Walter White (Bryan Cranston), un maestro de química de preparatoria diagnosticado con cáncer pulmonar; Walter se dio cuenta que su familia no podría sostenerse económicamente debido a su enfermedad y a la posible muerte que ésta le traería, por lo que decidió utilizar sus conocimientos para hacer dinero “rápido” cocinando metanfetaminas.

Aparte de la excepcional narrativa, la fotografía y el diseño sonoro, también tuvo excelentes actuaciones por parte de todo el elenco. Al principio el único actor que “brillaba” por su actuación era Bryan Cranston (quien ha sido tres veces ganador del Emmy como Mejor Actor en Serie Dramática por su papel como Walter), pero al final, todos y cada uno de los involucrados tuvieron su oportunidad de destacar. Aaron Paul, Anna Gunn, Betsy Brandt, Dean Norris e incluso R. J. Mitte desplegaron una amplia gama de emociones y estados de ánimo en los últimos episodios de la serie, dejándonos apreciar el poderoso talento histriónico de cada uno.

Breaking bad 1

Cloto (el destino que se hilvana)

En la serie vimos la puesta en marcha de un engranaje, acciones correctamente hilvanadas que pusieron en juego las nociones míticas de la Moira (noción del destino), la Hybris (desmesura, lo más cercano al delito) y Némesis (retribución).

¿Qué orilló a Walter a inmiscuirse en el mundo de la droga? Su ego, su orgullo y su arrogancia (hybris). Estos aspectos de su personalidad fueron los que siempre determinaron su comportamiento y por ende el desarrollo de la trama, hasta causar su propia caída.

La transformación de Walter en Heisenberg ocurre de forma paulatina. No se convirtió en el antihéroe de la historia —aquel personaje que obra por el bien a pesar de sus dudosos métodos— sino en el villano, ese desalmado ser que haría cualquier cosa con tal de lograr sus objetivos.

Conforme la serie avanzaba, había cada vez más giros de tuerca que desbalanceaban tanto al espectador como a los protagonistas de la historia; intentar predecir lo que sucedería resultaba en infructuosas tentativas sobre el futuro de aquellos personajes que tanto amamos/odiamos.

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Pese a todo lo anterior, Breaking Bad no es una historia épica, pertenece a la tragedia y sólo a ella. El viaje de Walter fue una autoexploración, por supuesto, pero también resultó en la explotación de todo el potencial individual para la ruina.

Láquesis (el destino que reparte las suertes)

La arrogancia de Walter combinada con la impulsividad de Jesse siempre fue el detonante de las situaciones durante las cinco temporadas; empezando por la decisión de llevar a Crazy 8 al desierto donde Walt cocinaba durante el primer episodio; pasando por su desafío a Gustavo en “Half Measures”; y culminando con su acto caritativo en “Blood Money”, cuando es confrontado por Hank para encarcelar a Walter con su ayuda.

¿Era Walter White un pecador? Se ha escrito en otros lados sobre la contrición de Walter hacia el último episodio —“FeLiNa”— atendiendo a una serie de pecados cometidos en su búsqueda de poder. Pero no hubo tal expiación, no había cabida para ella.

De acuerdo a esto y desde una perspectiva antropológica y religiosa, el ritual del espectador debiera haber sido excusarse y pedir perdón por sentir complicidad con los terribles actos llevados a cabo por Heisenberg, es decir, está más que claro que la serie nos hizo sentir gran simpatía hacia él pese a todo, y si no lo creen, la cultura pop lo atestigua.

Pink Teddy Bear

¿En verdad cometió pecados? ¿No estaríamos cayendo en un dilema moral de proporciones religiosas al hablar de lo pecaminoso? ¿Deberíamos haber entonado un mea culpa después de cada episodio como se habría esperado de un Heisenberg totemizado?

Adoramos a Heisenberg como un “héroe” de la vida y un “mártir” del sistema y la enfermedad, por su profundo ímpetu de libertad. “Lo hice porque me sentía vivo”, confiesa a Skyler durante “FeLiNa”, cuando paradójicamente estuvo al borde de la muerte desde el primer día. Y allí hay todavía algunos incrédulos que piensan que el actuar de Walter fue el más noble, pues “lo hizo por su familia”.

¿Cuántos no quisiéramos dejar nuestros patéticos trabajos de oficina y hacer lo que nos apasiona? ¿Ser exitosos? ¿Ser excelentes en algo? ¿Tener control de nuestras vidas sin ayuda de nadie? ¿Sin deberle a los bancos, al gobierno o a nuestros allegados? Pero sobre todo, ¿amerita tomar medidas así de drásticas? Walt tomó un camino y no hubo vuelta atrás.

El narcotraficante es un ídolo de independencia capitalista; mientras en México es el ideal máximo para cierto sector de la población, para la engañada “clase media” global, Heisenberg es lo más cercano a ese ideal sublimado a través de la narrativa audiovisual. En la realidad tratamos con criminales, ¿y en la ficción? En ésta, la estética avanza sobre la ética y la realidad se va haciendo más y más apologética de acuerdo a esta visión.

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Superemos el pecado. La tragedia antecede al cristianismo. Walter White nunca tuvo en mente redimirse, porque él nunca cometió un solo pecado, sino varios delitos motivados por su ambición. La ley, como la tragedia, son eminentemente griegas en esencia —aun si los romanos instituyeron el derecho.

Átropos (el destino inexorable)

El tío Héctor Salamanca nos dio una lección en “One Minute”, que no recordábamos desde El Padrino. En una escena de soberbia crueldad le escuchamos decir “la familia es todo”. Y de hecho fueron esos lazos de sangre los que hicieron caer al cartel a manos de Gus Fring en el episodio “Salud”, de la cuarta temporada.

Sin embargo, para Walter las cosas fueron diferentes. Con su cuñado Hank en la DEA y Skyler lavando su dinero aparte, su única y virtual familia durante este viaje fue Jesse, de quien fue mentor y figura paterna al mismo tiempo. ¿Un padre… un padrino? ¿Qué significa? El amor de un padre se limita a una sola cosa —aunque nada sencilla—: proveer. El papel del padre proveedor no es sino un indicador de que la sociedad machista está lejos de caer y como muestra queda el odio al personaje de Anna Gunn por parte de muchos espectadores.

Mientras el amor por sus hijos, Walter Jr. y Holly siempre fue incondicional hasta el último momento, Heisenberg disfrutaba más dándoselas de padre castrador, severo, condicional y sádico; el amor paternal hacia Jesse era violento. Como estratega, Heisenberg diseñó meticulosamente los planes para salvar su pellejo al manipular a Jesse; como familia, Walter logró proteger a Jesse al manipularlo, aunque no sin daños, tanto colaterales como directos.

jesse gun

¿Era Jesse una verdadera víctima de las circunstancias? ¿Un chivo expiatorio en medio de una tormenta? Para nada. Como Mike le dice a Walter en “Madrigal”: “eres una bomba de tiempo, haciendo tic-tic-tic, y no tengo intención de estar cerca cuando explote”, y cuando explotó de verdad, Jesse ya había escogido volar por los aires desde tiempo atrás.

Caso similar fue el de Skyler, quien en todo momento fue la antagonista principal y la otra cara de esa moneda llamada Heisenberg. Una mujer fuerte, cuyo amor por sus hijos la hizo resistir hasta el último momento. Ella cae en cuenta de sus errores muy tarde: “alguien tiene que proteger a esta familia del hombre que protege esta familia” dice a Walter en una confrontación.

Finalmente Hank se esforzó incansablemente por descubrir a Heisenberg y encarcelarlo, hecho que Marie apoyó firmemente al enterarse de los quehaceres de su cuñado. Mientras que la motivación de Marie se tornó en venganza —pues fue culpa de Walter que los hermanos Salamanca intentaran matar a su esposo— el agente de la DEA siempre se mantuvo como la personificación de la justicia, un ideal norteamericano exagerado y pusilánime. Con la justicia por encima de la venganza, Hank siempre fue el mejor hombre.

Esto hace cuestionar la moralidad de los hechos acontecidos y la hipocresía de la ley.

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Durante “A No-Rough-Stuff-Type Deal”, Hank comparte unos habanos con Walter y éste le recuerda que son ilegales en E.U. Y advierte cómo es curiosa la arbitraria línea entre lo legal y lo ilegal, el afrodisíaco de los frutos prohibidos, recordando cuando el alcohol era ilegal un día y al siguiente ya no; por otro lado la cleptomanía de Marie fue un problema sin grandes repercusiones legales.

¿Por qué rompemos reglas? Porque nos hace sentir vivos. No obstante, las acciones son inexorables. Las grandes hazañas de Heisenberg nunca fueron orientadas a la justicia, como las de un héroe griego, no eran desinteresadas. Toda la cuarta temporada logró diseñar un plan para deshacerse de Fring, por miedo a él y también por querer ser él, lo que llevó a la culminación en “Face Off”.

Los actos de Walt y Jesse fueron claramente reprobables. Asesinar a Crazy 8, dejar morir a Jane, manipular a Jesse para matar a Gale, envenenar a Brock, matar a Mike y grabar la peor bajeza para inculpar a Hank. Sus actos no fueron éticos, pero tampoco fueron malos necesariamente si deseaba mantener “fuera de riesgo” a su familia. ¿Resultó ser malvado el padre de Jane por haber matado accidentalmente a los pasajeros del avión que estalló por su culpa en “ABQ”? El debate está abierto.

Fring

Némesis, bitch!

“My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and despair!”

La retribución llega en “Ozymandias”, capítulo de la quinta temporada en el cual, literalmente, todo explotó. Pocas veces en la historia de la TV ha habido tanta miseria y tensión dentro de una ficción. Inspirado en el poema homónimo de Percy Bysshe Shelley, el antepenúltimo episodio de la serie representó el epítome del viaje.

“Todos los caminos llevan a Roma” reza el dicho y asimismo todas las tangentes argumentales llevaron a este episodio. Cruel, despiadado, de sangre fría… el clímax implicó la mejor recompensa para Hank: su muerte. Para él no había otra alternativa, si no era capturar a Walter y vivir feliz por siempre, debía ser su muerte a manos del tío de Todd y su grupo de neo-nazis.

El poema de Shelley trata sobre la ruina de los imperios y las civilizaciones, la declinación de los gobiernos y la caída de los reinos. Es aquí cuando Walter pierde todo en medio de la negación: Al morir Hank, su mundo dejó de tener sentido, pero tampoco cabía una postergación de lo inevitable. Su hijo debía enterarse de sus fechorías y sabíamos que debía haber cuando menos una última confrontación entre Skyler y Walter, la cual concluyó con la intervención de Walter Jr. y la abducción de Holly por parte de su padre.

brbad pizza

Al ver sus esfuerzos frustrados, hizo un único acto desinteresado y contactó a Skyler. A sabiendas de que la policía estaría escuchando su conversación, logró absolver parcialmente a su esposa a través de un monólogo iracundo —el cual satisfizo al misógino interno de muchos espectadores— y escapa hacia una nueva vida… o al menos ese era el plan.

“Ozymandias” puede ser considerado el final real, mientras que “Granite State” sería la introducción al epílogo y “FeLiNa” la clausura. Mientras en “Granite State” entendemos que Walter White dejó de existir después de la llamada a su hijo y de ver a sus ex colegas de Gray Matter Technologies negando el verdadero papel de Walter en la creación de la compañía; es en el último episodio donde todos los cabos se atan.

La retribución le llega a todos por igual y en este caso lo hizo personificando a las Furias. A través de Gretchen y Elliott se encargó de que Gray Matter Technologies lavara su dinero restante y lo heredara a sus hijos después de todo. La despedida entre él y Skyler fue amarga y sin embargo honesta, dejando entrever el amor hacia su familia y el respeto por el tabú de los muertos, proveyó la ubicación del cuerpo de Hank y Gómez para celebrar los ritos fúnebres correspondientes.

No hubo enmiendas, tampoco arrogancia. ¿Era Walter o era Heisenberg? Quizá los dos, quizá ninguno, quizá era un rey sin nombre y sin reino pisando la arena del desierto con los pies descalzos.

“FeLiNa” está claramente inspirado en una canción llamada El Paso de Marty Robbins, en cuya letra dice lo siguiente:

Blacker than night were the eyes of Felina,
Wicked and evil while casting a spell.
My love was deep for this Mexican maiden;
I was in love but in vain, I could tell…
Más oscuros que la noche eran los ojos de Felina
malditos y malvados mientras lanzan su hechizo.
Mi amor era tan profundo por esta dama
Estaba enamorado pero en vano, lo puedo afirmar…

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Walt crying

La canción trata de una confrontación entre vaqueros del Lejano Oeste que se disputan el amor de una dulce joven. Inspirado por la letra, Vince Gilligan dejó correr las lágrimas y derramó la sangre, pues el trágico personaje se encargó de acabar la maldición con la muerte de todos los involucrados; envenenando a Lydia con la ricina y matando al tío Jack y a su séquito, el último eslabón era Todd, quien fue estrangulado por Jesse en culminación de su propia hybris vengativa.

Al final, Jesse y Walter se miraron a los ojos y pese a que éste último sabía que Jesse ansiaba matarlo, se negó por vez primera a ser manipulado por su mentor: “Hazlo tú mismo” le dijo antes de salir de la habitación. La libertad por la que todo este tiempo trabajó Walter le fue heredada a Jesse en un único acto de misericordia. Finalmente, la fatalidad le alcanzó al ritmo de la tonada “Babyblue” de Badfinger —clara alusión al producto traficado— encontrando la Moira en su anhelado sepulcro, el laboratorio de metanfetaminas. Y así, desde una toma cenital, el cuerpo ensangrentado de Heisenberg se vio pequeño, tamaño verdadero de la carcasa dejada atrás como vestigio de un imperio que jamás será olvidado.

Si bien la progresión de episodios fue un poco lenta durante las primeras temporadas, la tensión se encargó de hacernos esperar más y al final demostró surtir una suerte de efecto adictivo similar al de la temática. Breaking Bad sentó un alto estándar para las series actuales y venideras. La maestría de la narración, la excelencia de sus actores y la innovación en sus tomas la convirtió en un punto de referencia que los canales de televisión deberán tomar en cuenta para crear productos de la más alta calidad y evitarse bodrios que excedan su estadía en la pantalla chica.

El programa ha dejado una gran huella en la historia de la televisión, en la cultura pop y en la ficción contemporánea, pues sin duda se trata de una obra maestra que dará mucho de qué hablar en estudios y ensayos académicos, así como quedará en la memoria de los espectadores por generaciones. Sin más, Vince Gilligan se ha asegurado de consolidar su abrumador genio heredando a los futuros creativos un frío regocijo en los vestigios que el imperio de Heisenberg dejó, pues si los poemas no faltarán, mucho menos la corrosiva desesperanza de cara al futuro.

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Crítico. Cínico. Excéntrico. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y editor de 'El Vortex'; devorador de cultura y cazador de sensaciones. Lo único que amo más en el mundo además de ver y oír, es escribir. Soy fanático from hell de la ciencia ficción, el horror, la comedia romántica, los super héroes y las secuencias de acción. Mi mente está hecha de salchicha con mucho chocolate, mermelada, imágenes en blanco y negro y grandes dosis de espías, Lovecraft, Buffy the Vampire Slayer y Doctor Who.