Ya es octubre, mes al que por antonomasia se le define como el mes “del terror” (y que queda muy corto dado lo acontecido durante todo éste 2020), un excelente generador de escenarios donde nacen mitos y leyendas, donde releer y homenajear a Poe, Lovecraft y Bram Stocker, se vuelve un puntual compromiso para todo amante de este género.

Lastimosamente no es secreto para nadie, que en nuestra tierra aún no hay un autor que podamos decir sea un maestro del género.

Quizás para algunos ese orgulloso papel correspondería a Guillermo del Toro… Sin embargo él no ha dirigido nada en México desde La invención de Cronos, y el resto de su filmografía toma prestado mucho de los cuentos europeos y del cine de Alfred Hitchcock, como para afirmar que en su obra dimana identidad nacional (aclaramos que nada de reprochar hay en ello).

Dicho todo lo anterior, tampoco se puede decir que el terror no ha tenido sus selectos momentos de protagonismo en el séptimo arte de nuestro país, en obras que han llegado hasta el top 100 de mejores películas del cine mexicano.

Es por ello que en El Vortex, guiados por este sentimiento nacionalista, decidimos compartir con ustedes algo de este cine “desconocido”; películas que aunque no las anuncie Netflix o Hulu, son grandes joyas que merecen ser vistas al menos una vez, y que representan una gran remembranza de los años dorados del cine mexicano.

El fantasma del convento: claustros, enjundias y triángulos amorosos

A tan solo un año de haber sido co-escritor de otro clásico del cine mexicano, La llorona (1933), Fernando de Fuentes se envalentonó para escribir, dirigir y editar ‘El Fantasma del convento‘, película que representa un punto muy alto de sus primeros años como cineasta.

Desde los primeros segundos, somos mesmerizados por un diseño de créditos que hace gala de la más bonita música, mientras presenta en un ominoso fondo negro al talento que protagoniza la película.

El Fantasma del convento — elenco

La historia transcurre en un solo lugar: un lóbrego convento en las afueras de la ciudad de México. Una pareja de casados y su amigo exploran la zona boscosa de la ciudad, pero la noche llega a estropear sus planes.

Pronto los tres se rinden a la atmósfera de la intemperie y, no muy animados, acatan la idea de pasar la noche deambulando hasta que el sol salga. Pero súbitamente una presencia les hará una muy noble oferta: pasar la velada dentro de un antiguo y olvidado convento en compañía de sus estoicos monjes.

El Fantasma del convento
“La noche es fría y larga en la montaña… pasad”

El recelo no tarda en llegar, ni una voz y ni una respiración se oyen por dentro… Solo unos intermitentes gemidos ineluctables. Pareciese como si el tiempo no dejase sus efectos en el interior del convento, solo sus estragos y huellas de abandono.

“Este lugar… esos monjes.. todo tiene de extraño en este lugar, irreal y terrible…”

Cristina (interpretada por Marta Ruel) comienza a presentar un comportamiento extraño; poseída por una lascivia inmoral y a espaldas de su esposo, seduce maliciosamente a su amigo Alfonso, quien con esfuerzos resguarda su último ápice de honor y lealtad.

“Maldito el que por la carne olvida a Dios”.

Al poco rato, los tres empiezan a ser alienados por las apariciones de sombras y gritos perseverantes. Antes de consumar su plan de salida son invitados a cenar con los demás habitantes. Es allí en donde les relatan la historia de un monje que en tiempos remotos, decidió pactar con el diablo para poder así seducir a la esposa de un amigo… una historia que guarda escabrosos paralelismos con la situación que vive el trió de protagonistas.

Viva emoción en “blanco y negro”

Como es una cinta filmada en la década de los años treinta, se siente con los vicios esperados de una producción de la época. Quizá las actuaciones sean demasiado histriónicas, o posiblemente los efectos no impresionen ni a un niño de seis años, pero lo que a nivel visual más impresiona son los decorados, los cuales dan la sensación de estar en un lugar vetusto y polvoriento, ya que en efecto, fue filmado todo dentro de un monasterio en Tepotzotlán.

También el trabajo de maquillaje luce bastante bien: hace que los monjes en verdad se vean desagradables y demacrados. Y la luz utilizada en las tomas de los pasillos generan muy bonitas formas y relucen toda la emoción que la propia locación genera.

EL FANTASMA DEL CONVENTO, EL / DVD.. Librería El Sótano

Encarecidamente, les recomendamos que vean esta obra del cine mexicano de los años dorados. Zima Entertainment sacó su versión en DVD hace tiempo y es muy seguro que lo encuentren en menos de $30 pesos si se dan una vueltecita por Mixup o Waltmart.

Nada se iguala a ver grandes historias protagonizadas por el talento nacional, en tu misma tierra, en tu mismo México ¿no lo creen?

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