Cuando se anunció en 2014 que Una serie de eventos desafortunados sería adaptada como serie de televisión y que Netflix estaría involucrado, muchos fans de la historia se emocionaron, pues la película de 2004 con Jim Carrey no había satisfecho sus expectativas.

Una serie en Netflix significaba, además de una producción increíble, cosa a la que el sistema de streaming nos tiene acostumbrados, que se incluirían los 13 libros de la historia.

Fue hasta enero de 2017 que se presentó el primer capítulo, de ocho, de la primera temporada. Ésta incluyó los cuatro primeros libros con dos capítulos por libro; en 2018, diez capítulos correspondientes a los siguientes cinco libros; y el primer día de este 2019 se estrenó la temporada final con los últimos cuatro libros.

Como toda adaptación salida de un libro, no pueden incluirse todos los detalles, personajes, situaciones; sin embargo, la adaptación para netflix fue bastante buena omitiendo cosas omitibles y no haciendo una carnicería de la saga.

Una imperfecta producción

Sabemos que Netflix tiene muy buenos valores de producción y los plasma en todas sus series originales. En ésta, en específico, me costó mucho trabajo conectar con la escenografía y la ambientación. No, no es una mala escenografía y tampoco está mal ambientada (recordemos que no tiene una ubicación espacio-temporal específica); sin embargo, y pese a que ésa es la idea, todo es un tanto caótico y se ve como acartonado y no quiero decir estático sino que parece todo estar hecho con cartón.

Se sabe que la intención de que la escenografía sea de ese modo es completamente planeada y justificado, pero no terminé de conectar con ella.

Buenas actuaciones, malas caracterizaciones

Neil Patrick Harris llegó para presentarse como el nuevo conde Olaf. Sí, es un Olaf mucho más parecido al de los libros: menos gracioso que el de Carrey, pero más crudo y cruel, eso es indiscutible; sin embargo y pese a la buena actuación que Harris hace –no nos puede caber duda de lo bien actor que es–, no logra quitarse el estigma de su personaje más famoso: Barney Stinson. Claro que puedo creerle que es un villano, claro que le creo que quiere asesinar a los Baudelaire y, especialmente, creo que quiere violar a Violet en la primera temporada, pero debajo de esa buena actuación, hay una mala caracterización que hace que uno piense, por ratos, que no está viendo a Harris actuando como Olaf sino a Barney con prostáticos y peluca actuando como Olaf.

Los hermanos Baudelaire actúan muy bien los dos mayores Violet y Klaus (Malina Weissman y Louis Hynes). Son actores jóvenes que podrían consolidar un carrera de actuación bastante fructífera. Sus personajes son bastante cercanos a lo que se plasma en las novelas.

No mencioné a Sunny (la hermana menor) en el párrafo anterior porque necesito hablar de ella a parte. Sunny es una bebé cuando los señores Baudelaire, sus padres, mueren. La pequeña actriz que le da vida a Sunny es Presley Smith, pero en la mayoría de escenas de acción de la pequeña usan una animación por computadora o un animatronic o algo robótico que le da un aire espectral a la tierna bebé. Yo creí que los peores bebés se habían podido ver en la saga Crepúsculo y Los juegos del hambre, pero Sunny es un poco peor: sus escenas son bastante más largas y más notorio que no es una niña real. Sin embargo, debo decirlo, el que sea tan tétrica y robotizada encaja muy bien con el aspecto general de la serie: de nuevo, parece hecho a propósito con el fin de encajar en la atmósfera maltrecha de la serie.

¿Habrá una cuarta temporada?

En algunos sitios en internet, fans de la serie piden una cuarta temporada para seguir disfrutando de las desdichas de los hermanos Baudelaire y los intentos de Olaf por asesinarlos, pero ¿de dónde sacarían material para una cuarta temporada si ya han adaptado los 13 libros?

No, no habrá una cuarta temporada de la serie. Y si la hubiera, ya no estaría basada en el material literario sino en guiones completamente originales de Netflix y, bueno, ya sabemos cómo puede terminar eso ¿verdad Por 13 razones?

El fin de las catastróficas desdichas

Sin hablar demasiado de la trama, porque sí que vale la pena ver la serie –o leer las novelas–, creo que Netflix vuelve a mostrarle al mundo cómo hacer una serie fantástica que logre incomodar a más de uno –Olaf es parte crucial de eso–, pero también que logre atrapar desde el inicio de la historia a los fanáticos del libro y los espectadores ocasionales.

No es una mala adaptación, pero no termino de conectar con ella por todos los puntos que ya he expuesto en párrafos anteriores. Mi mayor queja es Harris quien creo pudo hacerlo mejor –Jim Carrey, te eché de menos– y que, en algunos momento, la producción tiende a ser un poco grotesca.

Sí, sí la recomiendo para quienes estén interesados en un género cómico, pero también grotesco y oscuro y para quienes quedaron maravillados con la película y quieren más.

Sin duda, Una serie de eventos desafortunados es una enorme producción de Netflix.

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