TAMASHI|

El pasado jueves 14 de enero se dieron a conocer los nominados al Oscar, ceremonia que se llevará a cabo el próximo domingo 28 de febrero. En dos años seguidos, el director mexicano Alejandro González Iñárritu ha sido nominado en la categoría de ‘Mejor Director’, en esta ocasión por The Revenant. Igualmente, el cinematógrafo Emmanuel Lubezki recibió una nominación por ‘Mejor Fotografía’ por tercer año consecutivo. Mucha gente (sobre todo los que no son tan cinéfilos) no entienden por qué nos emocionamos y alegramos por Iñárritu y pues es muy simple: el estar nominado de nueva cuenta y tener altas posibilidades de ganar por segunda vez el premio máximo que se otorga a los que se dedican al séptimo arte, es un fenómeno que pocas veces le sucede a un cineasta extranjero de habla no inglesa en Hollywood, probablemente desde el director italiano Federico Fellini – quien ganó cuatro estatuillas doradas durante toda su carrera.

¿Por qué antes de Cuarón e Iñárritu ningún mexicano había sido nominado? La respuesta es obvia. Ambos cineastas tuvieron que ir a Hollywood para poder despegar profesionalmente. Fuera de eso, de 2000 al 2010 se produjeron varios filmes en México que tenían la calidad de un Oscar, pero que no contendieron porque se mandaron a diferentes premios (como la cinta de Luis Estrada, El Infierno, que fue enviada a los Goya, por ejemplo) o porque simplemente no fueron consideradas, por las razones que sean (como Temporada de Patos de Fernando Embicke).

¿Sirve de algo que dos mexicanos hayan ganado el Oscar? No. Las oportunidades que tienen los cineastas y guionistas en México siguen siendo las mismas desde antes que estos dos realizadores fueran premiados. Lo positivo de sus reconocimientos es que están cambiando, de alguna manera, la percepción del mexicano y el cine a nivel mundial. Si antes se pensaba que todos los cineastas mexicanos hacían películas sobre narcotráfico, sexo o comedias de humor barato, con los filmes de Cuarón, Iñárritu e incluso de Guillermo del Toro, se está demostrando que podemos contar otro tipo de historias y estar a la altura de cineastas como James Cameron y David Fincher.

A survival movie

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The Revenant no tiene relación con el trabajo anterior de Iñárritu. Es una adaptación de la novela de Michael Punke del mismo nombre, que narra la vida de Hugh Glass, un explorador americano que vivió en Pennsylvania a principios del siglo XIX. Es la segunda vez que se hace una adaptación de la vida de este personaje – quien es una leyenda dentro de la cultura popular estadounidense – pues anteriormente Richard Sarafian hizo un filme llamado The Man in the Wilderness (1971), protagonizado por Richard Harris.

El argumento es simple: un hombre (Hugh Glass, encarnado por Leonardo Di Caprio) es atacado por un oso mientras sale a cuidar su campamento. Debido a que se encuentra gravemente herido – y a que tanto él como sus compañeros podrían ser atacados de nuevo por los indios – sus ‘amigos’ lo dejan a su suerte en el bosque bajo el crudo invierno. Durante el proceso de sobrevivir, Glass pierde a un ser querido, lo cual aumenta su sed de venganza contra quienes lo abandonaron y contra quien asesinó a la persona que él más quería, un niño de la tribu Pawnee, Hawk.

En toda la película vemos la lucha de Glass por salvar su vida y por defenderse de los indios y de la misma naturaleza. Tener que comer pasto, carne cruda y dormir dentro de las entrañas de un caballo para no pasar frío son algunas de las experiencias que vive Glass para poder llegar al frente y vengar la muerte de Hawk.

Las peleas y batallas son realmente explícitas (para quienes aman ver sangre en pantalla) y también se disfrutan mucho los paisajes del bosque nevado, cascadas, ríos y atardeceres, bellamente fotografiados por Lubezki.

En lo personal, Birdman (2014) me parece un trabajo mejor logrado que The Revenant en cuestión argumental. Esta película tiene el mismo plot y mensaje que Gravity, la cinta de Cuarón que ganó hace dos años: “no te rindas”, “sé fuerte ante la adversidad”. Incluso, ambos protagonistas – Glass y Dr. Ryan Stone – tienen en común que la muerte de un ser querido es su motivación para salir adelante.

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The Revenant no se convertirá en una película de culto porque no es muy diferente a los filmes de su género. No obstante, es admirable el proceso de producción por el que pasaron para poder realizarla, ya que durante meses se criticó a Iñárritu por tener a sus actores y a su crew bajo extremas condiciones climáticas. El director no quiso utilizar green screen, así que todo lo que verán en pantalla fue grabado en locación, a luz natural y con muy pocos (mínimos) efectos visuales. Además, se tuvo que filmar en dos locaciones muy alejadas (Calgary y Tierra de Fuego) por problemas climáticos durante los siete meses de rodaje.

En cuestión actoral, considero que Leonardo Di Caprio tiene altas posibilidades de ganar el Oscar en la categoría de ‘Mejor Actor’ porque no usó ningún doble para grabar sus escenas más peligrosas. Esperemos que su papel como Hugh Glass sea lo suficientemente convincente para que – por fin – se lleve el premio.

Controversia

Oscars So White

Apenas se publicó la lista de nominados, luego luego inició la controversia de que estos Óscares sólo premiarán a actores caucásicos e historias que retrataban hombres blancos luchando contra la adversidad. En Twitter, las quejas se hicieron bajo el hashtag #OscarsSoWhite. Esto fue a raíz de que todos los actores y actrices nominados este año son blancos, por segundo año consecutivo. Incluso, el director Spike Lee demostró su inconformidad al anunciar que no asistirá a la ceremonia de premios.

Tal vez el problema no sea la Academia en sí, sino que prácticamente los mejores papeles son escritos para gente blanca porque así está estipulado desde el guión. Lo curioso es que en la televisión está ocurriendo lo contrario donde gente de color (latinoamericana o afroamericana) tiene protagónicos como Ugly Betty, Jane The Virgin o Scandal. Así que ¿de quién es la culpa que en el cine esto no haya cambiado? ¿de los productores, directores, guionistas? ¿o acaso ellos cuentan  historias de blancos porque saben que son las predilectas de la Academia?

El debate está sobre la mesa, atrévanse a opinar.

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