Recientemente hemos experimentado en la industria del cine que una historia no se cuenta en una sola película, sino que se presenta a lo largo de un elaborado plan que se conforma de segmentar la narrativa en diferentes filmes. Mejor entendido actualmente como universos cinematográficos; como mayor exponente de esto tenemos a Marvel con el UCM (Universo Cinematográfico de Marvel). A su vez, esa tendencia aplicó a una serie de películas basadas en los grandes monstruos de la cultura pop, dando origen al Monsterverse, que en ésta ocasión presenta la secuela de uno de los más icónicos de Japón: Godzilla: El Rey de los Monstruos.

La cinta toma lugar inmediatamente después de la primera cinta. El daño que sufrió la familia Russell (Mark, Emma y Madison/ Kyle Chandler, Vera Farmiga y Millie Bobby Brown) tras la pérdida de su hijo, los divide y cada uno de los padres toma lugar en diferentes facciones cuya acción e intereses versan en torno a Godzilla, logrando un enfrentamiento entre ellos que lleva a deteriorar su relación familiar.

Emma y Madison Russell

Godzilla mediante su llamado ha convocado a una gran cantidad de seres gigantescos que despiertan de todos los lugares del planeta. No obstante, MONARCH (una agencia de criptozoología), ha reunido esfuerzos de todos los rincones de la Tierra y ha establecido bases a lo largo del globo para monitorear la actividad de las bestias y prever el desastre.

La humanidad enfrenta una gran crisis a nivel mundial debido al surgimiento de los monstruos, ya que estos al aparecer crean una gran cantidad de catástrofes derivadas de su gran tamaño. El destino de la supervivencia de la humanidad depende de quién tome el trono del rey de los monstruos. Por un lado se encuentra Godzilla, que mantiene una afinidad con los humanos, y por el otro Ghidorah, un enorme ser de tres cabezas, cuya mera existencia rompe el equilibro natural de las cosas. El destino del mundo recae en la colosal lucha de estos titanes.

Lo bueno

Uno de los grandes aciertos de la película es que centra su narrativa en el folclor basado en la mitología universal a fin de dar una explicación conocida y lógica a la aparición de los monstruos y su relación con la raza humana. Esta integración es vital porque, de cierto modo, da origen no sólo a las criaturas sino parte del conflicto que las involucra (llevándose a la raza humana y demás animales de menor tamaño entre las patas) y de ahí establecer de un argumento bien cimentado del cual partir.

El CGI empleado es de lo mejor, mucha de las colosales bestias se ven increíbles aunado a la destrucción que cada una trae consigo. Además de ello, los efectos especiales jugaron un papel vital para darle esa imponencia a la película. El sonido fue remarcable, ya sea en el grito estruendoso de algunas de las bestias o una explosión cercana, ambienta bien la acción que acontece.

La mitología como eje central en el desarrollo de la trama

Lo que se podría mejorar

El ritmo es una de las cosas que frenan mucho el desarrollo del filme, se percibe demasiado lenta y algunas escenas parecían estar de más por ser intrascendentes. A pesar de que tiene una edición muy buena, incluso las escenas de acción o las peleas entre los monstruos se sienten algo lentas y muchas veces sin chiste, muy forzadas y puestas únicamente porque tenían que ocurrir.

La nubosidad ocasionada por los desastres muchas veces obstaculiza ver lo que ocurría, buscándole pies y cabeza a las escenas. Algunas veces la fotografía no era del todo buena, pues parecía algo oscura sin más.

¿Quién se quedará con el trono? ¿Cómo? ¿Aquí también?

Una humanidad irrelevante.

Está de más decir que los protagonistas de la película son los monstruos, pero es fundamental dar cierta importancia a la actividad o participación de la humanidad, la cual parece ser banal pues simplemente se limitan a mirar un par de monitores y describir lo evidente, o aportar un poco de humor al soltar al aire un juego de palabras, que afortunadamente no fueron utilizados como un recurso recurrente para aliviar la carga de seriedad o tensión que llega a haber.

Es difícil empatizar con los personajes, si bien se centra en la familia Russell, no muestran más allá de lo poco o mucho que hacen para fines de la trama a la que le cuesta un poco despegar. Quizá sea por la dimensión del problema y su incapacidad de actuar, pero la participación de los humanos pareciera ser limitada ante un conflicto de esa magnitud.

“¿Y ahora qué hacemos?”

Un conflicto mundial… no tan peligroso

A pesar de que muchas de las consecuencias de la guerra por ver quién es el monarca de los monstruos derivan en la destrucción de varios puntos del planeta, todo eso se trata de manera relajada. No pareciera ser un gran problema o simplemente es tratado de una forma cotidiana como si fuera algo a lo que ya estaban acostumbrados.

Esa sensación de peligro no se hacía sentir presente, no simplemente por la superficialidad de las escenas de desastres naturales o evacuaciones, sino también por aquellos quienes se encargan del problema, como lo era el personal de MONARCH o sus antagonistas, que más que buscar soluciones se veía más como un grupo que se reunía a filosofar.

Cumbaya…

Un regalo para los fans

Como una parte crucial para el desarrollo del Monsterverse, Godzilla: Rey de los Monstruos, es un gran obsequio para todos aquellos fanáticos de éste gran reptil. El resurgimiento de la saga en la pantalla grande le aporta frescura a cómo había sido tratada en el pasado, porque además de dotarla de excelentes efectos especiales, la contextualiza en una época con una tecnología más desarrollada.

Es una cinta que a cualquier fanático de la saga le encantará. Incluso aquellos que tienen tiempo siguiéndola encontrarán varias referencias (que el epílogo y escenas postcréditos terminarán por sellar de buena manera). Si las peleas de bestias enormes te fascinan, esta película es para ti.

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