Por: Eduardo Arian Cabañas

¿Los superhéroes existen? Esto es posible en un mundo de superhumanos que fue escrito hace 19 años, por la  mente de M. Night Shyamalan, director que nos trajo historias como Sexto Sentido, Señales, El Bosque y La joven del Agua.

En el año 2000 llegó a cines la primera parte de esta trilogía llamada Unbreakable (El protegido). Historia que nos cuenta como David Dunn (Bruce Willis) descubre sus poderes tras un accidente de tren, llamando la atención del antagonista Elijah Price (Samuel L. Jackson). Para algunas personas la película estuvo adelantada a su época, ya que las cintas de superhéroes llevadas al cine no eran tan taquilleras como los son ahora. Sin embargo, nos traía una propuesta diferente, habla de superhombres sin mostrar poderes ni trajes tan llamativos, como es clásico dentro de los cómics, haciendo que a muchas personas les gustara esta cinta, como es el caso de Quentin Tarantino, quien ha dicho es una de sus películas favoritas, mientras que para otros fue algo que pasó sin pena ni gloria ya que no entendieron el mensaje que quiso dar.

Algunos años más tarde, en el 2016, sin saber, sin esperarlo y sin enterarnos llegó una secuela: Split (Fragmentado), digna de su antecesora. Protagonizada por Kevin Wendell Crumb (James McAvoy), quien sufría de abuso y que esto hizo que con el tiempo desarrollara trastorno de identidad disociativo, obteniendo 23 personalidades que siempre están buscando la luz para poder hablar y proteger a Kevin de cualquier daño. Pero lo más impactante fue su escena post-créditos, porque en ella se confirmaba que esta cinta formaba parte de al ahora conocida saga.

Así es como para en 2019 se entrega el cierre de esta trilogía, con la cinta llamada Glass. En esta ocasión veremos como David se ha dado a la tarea de atrapar a “La Bestia” quien después de los sucesos ocurridos en Split, ha estado en libertado y capturando más chicas. Sin embargo, ambos se verán confrontados ante la pregunta ¿De verdad son superhombres?

Las actuaciones están a la altura de la trama, Bruce Willis y Samuel L. Jackson regresan como el héroe David Dunn y el villano Elijah Price, respectivamente; James McAvoy también regresa como “la Horda”. No hay queja del elenco, pero llega a desesperar lo poco en que interactúan los personajes en la película, haciéndola en momentos pesada, y dejando un corto desarrollo en la historia.

Lo que aporta bastante continuidad a la película, son las escenas inéditas que no se usaron en la edición final de “El protegido” y que se muestran en “Glass”.

La forma de ver el mundo de los cómics por parte del director hindú es perfecta e imperfecta, planteando una versión propia y humana de los superhéroes en un plano más realista. Shyamalan deja su estilo visual en cada encuadre y giro de cámara. El uso de colores que representa a cada personaje suma a la atmósfera. Aun con esto, Glass no tiene la calidad de las dos anteriores.

Ademas, la cinta tiene algunos huecos en el guion, dejando una muy triste decepción a los cinéfilos fans de esta trilogía (dentro de los cuales me incluyo), parte de estos problemas es el tiempo, pues en tan solo dos horas se tenían que cerrar las historias.

Esta es una trilogía que empezó por los cielos, con muchas expectativas y término entre errores, con más preguntas que respuestas, dejando ese terrible hueco en el estómago, como cuando se te olvida algo, diciéndote que esto no podía terminar así, que esta historia tenía para dar más. Que ese amor y pasión que Shyamalan nos mostró por el mundo de los superhéroes merecía más, pero que no fue así.  

Así es como llega el adiós a un mundo de superhombres donde “Solo si creemos en nosotros mismos podremos desarrollar todas nuestras capacidades. En eso consiste ser superhéroes”.

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