Robots, ¿amigos o enemigos? Una interrogante desde los inicios de la tecnología.

En esta nueva película estrenada en Netflix, regresamos al sci-fi de los 70 y 80 donde, en un futuro postapocalíptico, un robot será la respuesta para traer de vuelta a la humanidad ya que, tras extinguirse la raza humana, deberá incubar y criar a una niña, como si estuviera “reseteando” todo.

Se sentirán como viendo un largo episodio de Black Mirror (donde el futuro no parece ni tan lejano ni tan improbable). Y aunque tiene momentos lentos, llenos de soledad, los diálogos nos hacen reflexionar profundamente acerca de dilemas éticos. Regresa a la trama clásica estilo Asimov e incluso me recordó mucho a la película de Wall-E.

Aunque cuenta con pocos personajes, las actuaciones me parecieron muy buenas. Construyendo bien las interacciones e integrando de manera excelente el poder femenino con Clara Rugaard y el regreso de Hilary Swank (a quien tal vez recuerden por películas con Million Dollar Baby o The Next Karate Kid).

Logran desarrollar todo en un espacio reducido, ya que se desarrolla en las instalaciones de un centro médico futurista. Y los efectos especiales se concentran en los movimientos y gestos del robot, quien junto con su voz, le dan una personalidad única. Personalmente me gustó la tecnología médica que mencionan, y al mismo tiempo su regreso a la postguerra.

Creo que merece mejores puntuaciones, teniendo en Rotten Tomatoes 90% de tomatometer y 73% de audiencia, mientras que un 6.9 en IMDb. Esto una vez más me hace plantear la cuestión de si es por la plataforma a la que pertenece, ya que la facilidad para ver diversos contenidos en Netflix permite que, quienes no son fanáticos de ciertos géneros, estén juzgando duramente alguna película solo porque no es algo que estén acostumbrados a ver.

Una película que va atrapando poco a poco. Con un final medio inconcluso que los dejará intrigados y pensando.

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