No hay cosa más peligrosa que un friki haciendo memes, excepto un friki haciendo memes con temor de ir a la cárcel por ello.

El pasado miércoles 1° de julio, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma de los artículos referentes a los derechos de autor de la ley que los protege en este país. El alarmismo y la desinformación, como es natural, no se hicieron esperar. Con alegatos de control mediático, censura y hasta de robo de líquido de rodillas para antenas 5G, los oficiantes del memerismo en redes sociales estallaron en críticas y reclamos contra tales reformas.

Supuestamente, las nuevas disposiciones impedirían el uso de material protegido (adiós memes con fotogramas de películas) y la manipulación de hardware y software de dispositivos electrónicos (adiós plastiloka para reparar tu teléfono y adiós flexeos para liberar el IMEI). Pero… ¿realmente es así?

Muchos activistas de sillón se quejaron porque dichas medidas apoyaban la censura usando como ejemplo que si un meme ofensivo para el gobierno circulaba en redes sociales, alegando derechos de autor, podrían bajarlo inmediatamente de la red mediante una solicitud a la plataforma que aleje dicho agravio basada en la ley de la que hablamos. Otros (los mismos) activistas de sillón se quejaron de que ya no iban a poder tunear sus dispositivos (instalarles una nueva batería o cambiarles el display) o hacerles modificaciones sin el temor de ir a la cárcel.

Lo que ninguno de ellos pareció hacer fue leer la propuesta de ley real que se discutía en las cámaras legislativas. Aunque te dejé el link arriba por si quieres echarte unos minutos de lenguaje técnico y jurídico (spoiler: aburrido!), después de platicar con un abogado especialista en derechos de autor, que ha preferido mantener su identidad en anonimato para protegerse de los illuminati, te haré aquí un resumen resumido resumidamente.

Ley de Derechos de Autor y el T-MEC ¿De verdad nos quitarán los memes?

Las adiciones a la Ley de Derechos de Autor son sólo formalidades técnicas para entrar en consonancia con el T-MEC que entró en vigor el primer día de julio —fue una de las condiciones para la firma del Tratado—.
Las disposiciones no son nuevas: protegen derechos de autor de las obras que se difunden por medios digitales y físicos, es decir, sigue siendo ilegal subir series protegidas, sin el consentimiento del titular de sus derechos, a sitios de internet como Cuevana. Siempre ha sido ilegal, pero ahora México establece la vía burocrática sancionatoria por si a algún friki se le ocurriera alojar uno de estos sitios en México. Recordemos que Megaupload desapareció y tuvo que realojarse como MEGA en Nueva Zelanda, país que tenía criterios más relajados para ese tipo de plataformas.

En cuanto al hardware, se prohíbe su modificación con fines de ingeniería inversa, esto es, para ahorrarse dinero y tiempo en desarrollo tecnológico. Muchas empresas sólo calcan los diseños de otras compañías y desarrollona productos más baratos violando patentes. La violaciónd de patentes lleva proihibida por lo menos 120 años. Nada nuevo, pues.

En cuanto a reparaciones y ajustes, mientras sean con fines de uso personal y no lucrativos, SIGUE SIENDO PERFECTAMENTE LEGALES. Lo ilegal es fabricar piezas patentadas sin pagar los derechos respectivos. (Véase punto anterior). Esto es, la plastiloca de tu carcasa de iPhone NO es un delito.

El software no puede modificarse para ingeniería inversa tal como el hardware: como ha sido desde hace décadas. Romper candados digitales es ilegal. (Dile adiós a tus cracks de programas costosos… pero es que bueno… eso nunca fue legal, pequeño bribón). Tampoco pueden modificarse las vías que el propietario de los derechos de una obra o producto destine para su distribución. (Esto tampoco es nuevo).

Entonces, ¿qué cambió? Prácticamente nada. Porque, de modo paralelo a estas disposiciones, continúan vigentes las normas de Uso Justo (uso educativo, ilustrativo, de sátira, crítica y afines). Esto es, nadie atacará tus memes. Pero quizá SÍ bajen tu página donde transmites capítulos de Los Simpsons mediante live stream (nunca ha sido legal, debes saberlo).


En lo que respecta al hardware, aplican los mismos criterios. Si tuneas tu computadora con un disco duro más grande (o añadir un disco duro a tu consola), no hay ningún delito que perseguir. Si vendes esa computadora modificada, entonces sí, hay tabla. (Siempre la ha habido).

El cambio sustancial es, en resumen, la manera en que las leyes mexicanas tratarán con esos delitos —que han sido delitos de toda la vida—. Así que no te alarmes, nadie bajará tu memazo con fotogramas de Mean Girls… Pero sí te pueden buscar por crackear Adobe After Effects (porque es robo de material protegido, no nos hagamos los santos).

No es objeto de esta nota discutir sobre la libertad de uso y esas cosas, sobre si los códigos deberían ser abiertos o si el acceso a materiales protegidos debería ser universal. Hay muchas aristas en juego y me parece que no es el punto de las nuevas disposiciones. Sólo queda reflexionar: ¿te gustaría que alguien manoseara tu colección de Funkos sin tu permiso? ¿Que alguien ganara dinero con la tira cómica que publicaste en DevianArt? ¿Te gustaría que una editorial publicara la historia que dejaste olvidada en Wattpad y la vendiera como suya? Bueno, pues ahí tienes tu respuesta.

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