“SUPERCALIFRAGILISTICOESPIRALIDOSO”

– Mary Poppins

Hola, soy Sammael y soy un nostálgico empedernido. Los clásicos son algo que se quedo arraigado en mi, y al igual que a muchos miles de personas nostálgicas que crecimos con las “primeras” versiones de muchas series, películas, caricaturas, anime y un largo etcétera, aun conservo esas imágenes con gran valor. Aun con ello, mantengo mi nostalgia como eso, nostalgia, no me rompo la cabeza con las “nuevas versiones” de lo que yo vi cuando era niño.

Y como todos sabemos Disney esta rehaciendo los clásicos animados: La Cenicienta, La Bella y La Bestia, Maléfica –osea la bella durmiente desde los ojos del malo que no es malo–, próximamente viene el Rey León –Macbeth con animalitos hechos por computadora– y Mulan. Pero entre todo, agradezco que no se hayan olvidado de una película de la década de los 60’s –es obvio que no la vi en cine– una película que era precursora en mezclar la animación con el “live action” obviamente hablo de Mary Poppins, protagonizada en esa década por Julie Andrews y Dick Van Dyke, ambos iconos del baile y la actuación.

SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA “EL REGRESO DE MARY POPPINS” ES POSIBLE QUE TE TOPES CON ALGÚN SPOILER, ASÍ QUE CONTINUA LEYENDO BAJO TU PROPIO RIESGO.

El regreso de Mary Poppins es una secuela de una película clásica de Disney, una muy buena secuela a mi parecer, al verla no pude evitar recordar cuando vi de niño la primera parte, pero empecemos el análisis antes de ponernos nostálgicos.

Buscar una actriz que pudiera emular a Julie Andrews no creo que haya sido fácil, pero fue muy atinado escoger a Emily Blunt para el papel de Mary Poppins, el porte, la dulzura, la magia, todo lo supo interpretar de excelente manera, puedo decir que es Julie Andrews de Tierra 2 –si, soy fan de DC–.

Ahora bien, la historia –tiende a repetirse– esta desarrollada en la depresión Inglesa y no dista mucho en la base para que llegue Mary Poppins, pues los niños Banks: Annabel, Jhon y Georgie requieren una niñera, son los nietos del banquero George W. Banks e hijos de Michael Banks –que ahora es un papá luchón– y necesitan ser cuidados por unos días mientas su papá –que heredo una plaza laboral en el banco como si fuera sindicalizado mexicano– encuentra un papel importante que salvara su vida, ya que el abuelo lo dejo tan escondido como si fuera el testamento que dice quien se queda con los terrenos del campo por lo cuales se pelean cada navidad.

Y si Michael se parece a su padre, Jane –la tía empoderada– es como su madre, una luchadora por las causas sociales, alegre, siempre buscando divertirse en lo que hace y oponiéndose a los injustos y ayudando a la familia.

Ahora en lugar de Bert el carismático deshollinador, tenemos un niño que creció y ahora es un farolero que obviamente conoció a Mary cuando era niño –ademas de que su crush es Jane– y es el encargado de presentar a la siempre perfecta en todo a los nuevos niños Banks.

¿Pero que podemos esperar de esta nueva entrega? Pura magia de Mary Poppins y un sin fin de guiños a la primera película, como cosas que vuelan hasta sus estantes, el paraguas parlanchin, un viaje a una pintura con todo y vestuario de época, una escena de baile con pingüinos –un claro tributo a Van Dike–, el almirante disparando su cañón a la hora de Big Ben, el banco y sus rudos dueños, el baile de los miembros del gremio (deshollinadores en la primera, faroleros en esta) y obviamente muchas lecciones para los niños, porque como sabemos, el foco de esta película son los niños.

En como climax tenemos un poco de Van Dike, una broma clásica sobre un ojo y ver a los Banks felices y venciendo a la adversidad, gracias a dos céntimos que nunca alimentaron a las palomas.

Esta película si bien es una “continuación” en cuanto a cronología según la historia, en cuestión de script es casi una copia de la primera, las canciones, las lecciones, las escenas siguen el mismo patrón de la primera, así que es como El despertar de la fuerza de la saga de Star Wars, todos los “Old School” dijeron que era una copia del episodio 4 y Disney respondió que era para que las nuevas generaciones se pudieran adentrar al universo de Star Wars sin la necesidad de ver las películas anteriores.

Al final estamos frente a una película que vale la pena ver, tanto los que vimos aquella primera parte filmada en los 60’s como las nuevas generaciones, es una película muy bella visualmente, divertida y sobre todo cumple la función principal del cine… entretener.

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