Por Tamashi

 

Desde hace varios años, el cine mexicano ha perdido audiencia, no sólo internacional sino también nacional. Nos hemos dado a conocer en el mundo por películas empapadas de violencia y/o sexo, por dramas familiares estilo telenovela y por comedias románticas llenas de chistes locales y albures. Ya ni hablemos del cine de animación donde, literalmente, seguimos en pañales porque no hemos podido competir con otros países.

Después de ver El secreto del medallón de jade, salí de la sala muy decepcionada pues, a pesar de saber que no sería “la película” del año, tenía una ligera esperanza de ver un producto bien hecho, digno de orgullo… y fue todo lo contrario. ¿Habrá sido por el bajo presupuesto con el que contó? ¿Habrá sido porque nos falta talento? ¿Habrá sido porque el poco presupuesto no fue bien aprovechado? ¡De verdad quiero saber!

Es muy fácil criticar y menospreciar el trabajo de otros, y más tratándose del cine nacional, por eso voy a explicar por qué no me agradó esta cinta. En primer lugar, contar historias relacionadas con la época prehispánica para darle un sentido cultural, educativo y patriótico a una película es un error. ¿Por qué siguen pensando que esa fórmula funcionará si ya está más que comprobado (La leyenda de la nahuala, Nikté) que eso no le atrae al público mexicano? Desarrollar argumentos demasiado locales no funciona si el objetivo es exportar la película. El secreto es transformar un tema local en algo global, para que la gente de otros países se sienta identificada y, en consecuencia, interesada en la historia. Para muestra, un botón.

¿Alguna vez escucharon hablar sobre El gran milagro (2012), película de animación mexicana? Fue un fracaso.

Me gustó la referencia del director hacia E.T.el extraterrestre Indiana Jones, pero lo que no me cuadró fueron los villanos. En las cintas del apuesto y talentoso arqueólogo tenía sentido que sus enemigos fueran rusos debido a la Guerra Fría que Estados Unidos sostuvo contra el bloque soviético durante aproximadamente 30 años, pero ¿por qué usar ese recurso (cliché) para un filme mexicano? Son contextos MUY diferentes.

Como segundo punto, debo mencionar el diseño de personajes. Fue notorio, desde el tráiler, que a los creadores les faltó “ganas” para hacer la película. ¿Cómo me pude dar cuenta? Por los detalles. Éstos son muy importantes a la hora de modelar un personaje. Desafortunadamente (¿o afortunadamente?) Pixar –y en menor medida, Dreamworks y Blue Sky Studios– han puesto la pauta de cómo es una cinta de animación 3D de calidad.

Sus estándares son tan altos, que es muy difícil igualarlos y ya ni se diga, superarlos. Esta película no estuvo cerca de, siquiera, igualarlos. Su diseño de personajes tiene la calidad de un videojuego como Los Sims (algunas personas que vieron el póster de la película pensaron que se trataba de un juego para PC). Ustedes comparen el nivel de El secreto del medallón de jade con el de Ralph, el demodelor, película de Disney. Se nota a leguas la diferencia:

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De izquierda a derecha: 1.Cornelia (‘El secreto del medallón de jade’), 2. Personaje de ‘Los Sims’ y 3. La Sargento Calhoun de ‘Ralph, el demodelor’.

La animación también tuvo muchos errores. Los movimientos de los personajes, la mayoría de las veces, no se veían naturales ni fluidos. Los escenarios y la iluminación también tuvieron fallas, sobre todo la escena del final. Pero no todo fue malo: Palomita para Mario Osuna por el soundtrack y palomita para los actores de doblaje.

Sin embargo, es necesario mejorar y reconocer que a esta película le faltó muchísimo para poderla considerar dentro de las joyas del cine de animación mexicano, como en su momento lo fue El héroe de Carlos Carrera (cuya cinta Ana y Bruno sigue sin concluirse, por cierto).

Es aquí donde me pregunto: ¿realmente estamos preparados para dar el paso a la animación 3D? Por nuestro afán de imitar lo que se hace en Estados Unidos, ahora queremos entrar en el mercado de la animación por ordenador, pero ¿y si mejor le apostamos a la animación stop motion o 2D?  No porque el 3D esté de moda significa que las otras técnicas hayan dejado de ser vigentes. Hayao Miyazaki es un claro ejemplo de ello.

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Del cortometraje ‘El héroe’

Hagamos animación 3D o no, la queja de todos los cineastas mexicanos es la falta de apoyo por parte del gobierno y de las empresas hacia el séptimo arte. Es por ello que muchos recurren al crowdfunding o a pagar su propia producción. ¿Qué hacer, entonces, si no se cuenta con el dinero para lograr una producción estilo Hollywood? Fácil: realizar un filme con una GRAN historia que tenga giros dramáticos interesantes (y no forzados como pasó en Los ilusionistas), con personajes que se salgan del molde, con un final lejos de la expectativa del público; todo esto sin caer en lo absurdo para no convertir una buena idea en un ‘churro’.

¿Recomiendo ver El secreto del medallón de jade? Sólo por tratarse de un filme mexicano hay que ir al cine a apoyarlo. Lo dejo a su reflexión.

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