La Princesa y la Reina“, sexto episodio de la serie, reafirma que ‘La Casa del Dragón’ es una telenovela y, ¿por qué no? Que no se mal entienda, este humilde redactor considera existen telenovelas importantes como algo grande que cambió la televisión para siempre, así que la analogía es un cumplido para lo que han logrado con la serie de HBO gracias a una trama llena de intriga, chisme, mala leche, y dramas que nos ha entregado a lo largo de 6 episodios marcando su propia narrativa alejada de lo que pudimos creer.

¿Pero qué ha ocurrido en el reciente episodio? Sencillamente es un giro en la narrativa de la trama a la cual ni siquiera su serie antecesora se había atrevido a presentar. Ya tuvimos saltos temporales en los primeros episodios, ya fuesen de meses o incluso años, sin embargo para quienes conocíamos de antemano el elenco de actores sabíamos que habría un salto temporal aún mayor a partir de este episodio mostrándonos versiones adultas de los personas que veníamos siguiendo desde el inicio de la serie.

Este es un ‘nuevo comienzo’ a media temporada dejando así la primera mitad a manera de un buen y contextual ‘prólogo’ lleno de subtexto para entender cómo estos personajes que fueron amigos, familia, o pareja, ahora son gente básicamente amarga, llena de rencores y argumentos sencillamente malvados. De nuevo, como toda buena telenovela, sólo que aquí si las cosas escalan a muertos y desgracia, el espectador sabría que no fue gratuito; pues sabemos cómo iniciaron los personajes.

“¿Quién será la persona antagonista de la serie?” es una pregunta que quedó (de momento) ya respondida con lo que “La Princesa y la Reina” nos muestra. La reina Alicent está vuelta una completa arpía empecinada en hacerle la vida imposible a Rhaenyra a quien ya vemos casada (con cierto acuerdo de matrimonio libre por debajo de la mesa) y con 3 hijos; pero no por ello la reina ha dejado de hablar mal a las espaldas de otros, de haberse hecho de sus propios aliados, y de seguir lavándole el cerebro al rey y a sus propios hijos.

Los hijos de los personajes tienen todo para continuar con los rencores de los padres. Podemos ver -por parte de la reina- a Aegon, Aemond, y Helaena Targaryen conviviendo sin mayor problema (con algo de bullying propio de niños) con sus primos/sobrinos JacaerysLucerys, y Joffrey Velaryon hijos de Rhaenyra, pero también siendo empujados a odiarse entre ellos por simples problemas entre adultos; al igual quen las hermanas Baela y Rhaena Targaryen, hijas de Daemon, aunque se cocinen aparte.

Todo bien con la presentación de nuevos personajes, pero “La Princesa y la Reina” no se limitó sólo a eso, pues el final del capítulo lanza consecuencias contundentes. Ya no hablamos de adolescentes forzados a ser adultos; son adultos tomando decisiones (directas o indirectas) que han desembocado en muertes. como Larys Strong formando un grupo de mercenarios secretos para matar a su propio hermano ‘en favor de la reina’. Ni qué decir del brutal ‘suicidio por dragón’ de Laena Velaryon, dejando a sus hijas y esposo solos.

Aunque repito que esto es una telenovela con Dragones y muertos. La crítica alrededor de la clase de género que aparentemente han manejado, temo decir que es completamente justificada. No ha habido tanta acción, o incluso consecuencias visibles a la escala del mundo que nos plantean. Todo continúa dentro de la misma familia entre chismes, berrinches y ego. Ya es una cuestión de gustos continuar o abandonarla, pero no se puede negar que ‘La Casa del Dragón‘ lo ha hecho bien y constante.

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