Por FB Tantei. 

En la industria de los videojuegos el nombre StarCraft es legendario. En 1998, el título original causó un revuelo impresionante influyendo de forma notoria en la creación de los “E-sports” e impulsando los videojuegos y la concepción que tenemos de ellos a otro nivel; fue a partir de este juego que en Corea del Sur se generaron estaciones televisivas encargadas de transmitir torneos de StarCraft, de la misma forma que se hace en México con el futbol.

Aproximadamente 12 años después de la salida inicial del aclamado juego, Blizzard lanzó la secuela: StarCraft II: Wings of Liberty; y ahora, casi tres años después, llega la expansión de dicha secuela: Heart of the Swarm. La pregunta es ¿ha valido la pena la espera?

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La campaña inicia con una misión que juega el papel de tutorial, en ella se muestran algunas de las mecánicas básicas de los zerg (generan unidades a partir de larva, necesitan amos de la colonia para crear unidades, entre otras cosas). El tutorial es claro y lleva de la mano al jugador inexperto para que pueda entender cómo funciona la raza sin el peligro de perder. En el caso de un jugador con más experiencia, la misión tiene un inicio algo lento, pero no por eso es aburrida. Al dominar grandes grupos de zerglings nos da una probada de lo que hay por venir.

Una mecánica central del juego es Sarah Kerrigan, quien tiene el papel de unidad héroe, es decir, es sumamente poderosa y posee habilidades únicas. El uso adecuado de Kerrigan durante el juego le da una mayor efectividad al ejército que tenemos bajo nuestro control y permite que éste sobreviva situaciones en las que por sí mismo sería masacrado (algo que se convierte casi en una necesidad en la dificultad brutal). Cabe destacar que si Kerrigan muere en el campo de batalla, ella tiene la capacidad de renacer al poco tiempo junto a la base principal (exceptuando un par de misiones de infiltración donde el objetivo específico es que ella no muera); esto permite mantenerla al frente de la batalla sin temor a perder la misión inmediatamente porque le quitamos la vista por un segundo.

Durante las misiones Kerrigan, el jugador tiene la capacidad de subir de nivel, ganando puntos de experiencia como recompensa por terminar la misión, y adicionalmente por cumplir algunos objetivos extra durante la misma. En un estilo que recuerda a un RPG, al subir de nivel ella adquiere más vida y mayor poder de ataque y, por supuesto, nuevas habilidades, las cuales casi desde el principio del juego, pueden personalizarse dependiendo la situación o simplemente se adaptan al estilo del jugador.

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Al terminar las misiones iniciales se presenta el Leviatán, el cual funciona como nave para viajar a diferentes planetas (similar al Hiperion en Wings of Liberty). Dentro del Leviatán se puede interactuar con la tripulación, visitar el cuarto de Kerrigan y seleccionar las habilidades que ella usará en su próxima misión, revisitar misiones y videos en la sala de archivos, iniciar la siguiente misión y, por último, visitar la cámara de evolución dentro de la cual Abathur (uno de mis personajes favoritos en el juego) se encarga de generar mejoras para las unidades zerg.

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Abathur en la cámara de evolución 

Los zerg son seres biológicos que tienen como fundamento la evolución y adaptabilidad y eso se hace evidente en las mejoras a sus unidades; cada unidad cuenta con un conjunto de 3 “mutaciones” las cuales generan una mejora específica para la unidad; por ejemplo, los lings pueden obtener un ataque más rápido, una mejor velocidad al moverse ó 10 puntos más de vida. Dichas mutaciones son modificables entre misión y misión lo que permite utilizar la mejor de las tres dependiendo de la situación. Aunque un punto negativo es que cuando se juega la campaña por primera vez es imposible saber específicamente en qué consistirá la siguiente misión y, por lo mismo, la selección de dichas mejoras se basa un poco más en la preferencia personal.

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La capacidad de cambiar de mutación entre misiones da una gran versatilidad al enjambre

Además de lo anterior, cada unidad cuenta con dos evoluciones, la evolución que se seleccione es permanente por el resto de la campaña y se puede seleccionar después de terminar una pequeña misión diseñada específicamente para probar las nuevas unidades. Todas las evoluciones son creativas y dan una ventaja única a la unidad; por ejemplo, una de las evoluciones permite que los lings sean capaces de brincar a terreno elevado (y atacar brincando a los enemigos), en tanto la otra hace que los lings se produzcan casi instantáneamente y sean tres por huevo en vez de dos; en mi opinión personal, éste es el mejor aspecto de toda la campaña, ya que cambia completamente la estrategia que se utilizará y, por lo mismo, el abordaje que se tomará en las misiones, la elección al final depende del estilo del jugador.

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La elección no es sencilla: ¿un ejército con más efectividad o uno capaz de reforzar al instante?

En cuestión de la historia, se siente una influencia “Hollywoodesca” con múltiples clichés, y si bien el desarrollo de Kerrigan se profundiza en esta entrega, las acciones de los personajes se sienten en algunos momentos irreales y sus diálogos acartonados. Aun así, en general, es disfrutable y no distrae mucho de la experiencia.

Ahora, muchos dicen que la verdadera razón para comprar StarCraft no es la campaña sino el modo multijugador, sobre este mismo la interfaz ha cambiado, el fin es iniciar con un modo de práctica que permite al jugador cumplir objetivos específicos y de esta forma prepararlo para enfrentar a un oponente en el campo de batalla. El modo verus I.A. coloca al jugador (ya sea sólo o en un equipo de un máximo de 4 personas) contra un oponente controlado por la computadora, el fin es que después de realizar una serie de juegos la dificultad de la computadora contra la que se enfrenta el jugador varía según el nivel de sus habilidades. El modo sin rango permite enfrentarse a oponentes humanos sin la presión de perder su rango general, lo cual se agradece en el caso de querer experimentar con una raza o simplemente jugar por diversión sin la presión de bajar en el rango general. Por último, el modo de Rango permite que el jugador (o equipo de jugadores) escalen por los rangos derrotando a otras personas, es el modo estándar del juego y, aunque no hay mucho que pueda decir del balance en este momento, las nuevas unidades prometen estrategias interesantes.

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Además de lo anterior, también es nuevo el sistema de niveles. En lo personal, creo que ésa es una de las mejores cosas que pudieron agregar al juego, ya que para alguien como yo, que disfruta de jugar en equipo con sus amigos, conseguir algunos de los retratos con las condiciones que se pedían en Wings of Liberty era casi imposible (obtener mil victorias con mi raza principal era difícil, no se diga con las demás).

Como se puede ver, el contenido que obtienes al comprar Heart of the Swarm es basto; con al menos 10 horas de juego en la campaña (y siendo realistas, probablemente muchas más) que con las evoluciones específicas de las unidades y logros nos da algunas razones para terminarla nuevamente, la zona de arcade con juegos realizados por la comunidad, y, por supuesto, el modo multijugador.

Para los fans de StarCraft o los juegos de estrategia en tiempo real no es necesario mencionar que este juego es una adición necesaria a su biblioteca, y para aquellos que no tienen mucha experiencia con esta clase de juegos y no han vivido la experiencia con Wings of Liberty, lo sugiero ampliamente, y, si con eso no están seguros, pueden probar las primeras cinco misiones en el siguiente link: https://us.battle.net/account/sc2/starter-edition/

Sin más que decir, GG!

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