CRITICAL MIKE |

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Siempre hemos escuchado que debemos trabajar de lo que amamos, que si nos gusta nuestra labor nunca trabajaremos y más frases por el estilo; pero ¿cuántos son tan ambiciosos para querer vivir de lo que saben de anime, comics, manga, etc.? Pues precisamente este es el punto de partida para la serie que hoy les traigo: Outbreak Company.

Historia

Shinichi Kano es un joven ‘otaku’ que vive solo, se la pasa viendo anime, leyendo manga y jugando videojuegos sin que nadie le diga algo (parece la vida perfecta). Un día responde a un anuncio para un trabajo, donde le preguntan sobre la cultura ‘otaku’, su pan de cada día, y logra obtener una calificación excelente, entonces acude a una entrevista, presentándose con el supervisor Matoba; éste le pregunta sobre su vida y si vive solo. Satisfecho con las respuestas, el supervisor le ofrece agua al muchacho y al tomarla cae desmayado.

Cuando Shinichi recobra el conocimiento, se encuentra en un extraño lugar junto con una linda sirvienta humana-elfa, y como todo buen perverti… digo, ‘otaku’, queda sorprendido. Para mayor sorpresa de nuestro protagonista, aparece una hermosa mujer militar de grandes atributos, quien le explica que es responsable de su seguridad en este lugar. Shinichi, confundido, sale de la mansión para enterarse de que está en otro mundo donde la magia y los cuentos de fantasía son reales.

Y yo que pensé que ellos tenían malas noches.
Y yo que pensé que ellos tenían malas noches.

Más temprano que tarde, llega Matoba y le explica a Shinichi que ha sido contratado “voluntariamente” por el gobierno japonés para que fomente, cual misionero, la cultura ‘otaku’ en este nuevo país, que casualmente encontraron en un agujero dimensional a las orillas del monte Fuji. A Shinichi se le asigna el cargo de gerente de una compañía de importación de todos los productos posibles, y recibe la ayuda de Myucel, la sirvienta, y Minori, la encargada de seguridad. Tras un incidente con la reina Petralka, regente de este fantástico mundo, se le concede a Shinichi dar inicio a la nueva empresa. Ahora nuestro protagonista se encuentra en la situación de “evangelizar” estas tierras salvajes.

El imperio de Eldant, nombre de este lugar, es bastante pintoresco con motivos medievales. La diferencia entre clases sociales es muy marcada en cualquier raza de este mundo y la educación deja mucho que desear; además, la cantidad de personajes es absurda, varios solo sirven de “relleno” a la historia. Este escenario es igual al de cualquier otro de un mundo mágico, con tantos estereotipos que no uno casi espera ver a Legolas de joven.

Hasta ahora todo pinta para que Outbreak Company sea una serie más, pero destaca por el hecho de que Shinichi no intenta adaptarse a este nuevo mundo, sino que busca que éste se adapte a él y su cultura, por lo que inicia una escuela donde enseña japonés y aborda temas de entretenimiento nipón: anime, videojuegos y manga.

Con materias así, pasamos y con excelencia.
Con materias así, pasamos y con excelencia.

La historia se desenvuelve con las aventuras del día a día de Shinichi, sus intentos por hacer su trabajo y el surgimiento de una relación romántica con la tierna Myucel. Pero lo que en realidad logra “salvar” a Outbreak Company son las constantes referencias a otras series, “tributos” descarados y copias idénticas de series clásicas y no tan clásicas. Un capítulo, en especial divertido, es aquel donde elfos y enanos organizan un partido amistoso de futbol, el cual sin duda les recordará los tiempos de Súper Campeones y Súper Once de una manera tan obvia, que es inevitable reírse al ver sus adaptaciones.

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Oliver y Steve se ven diferentes de como recordaba.

Música

Este aspecto no es muy destacable, si bien es pegajosa mientras se escucha y da la sensación de un reino y mundo mágico, al final del capítulo uno no puede recordarla con detenimiento, incluyendo el opening y el ending.

Animación

La serie fue animada por el estudio Feel, responsables de series como KissxSis, PapaKiki y DaCapo. Visualmente no queda mal, las escenas de acción son buenas pero no son nada que no hubiéramos visto en otras series. El diseño de personajes está muy estilizado y abusa de los atractivos visuales en los personajes femeninos, ocupando la fórmula para atraer más público. Aunque pienso que está mal abusar descaradamente de escenas explicitas, no dudo que muchos lo disfruten y le da un “plus” para motivarse a verla. A pesar de todo, es probable que se encariñen con algún personaje que no sea totalmente genérico.

Conclusión

La serie no es ni de cerca lo mejor para ver en cuanto a historia, animación o música, pero se gana a pulso su respetable lugar por todas las referencias ‘otakus’ que da en cada uno de los capítulos. Mi recomendación va para todos los que busquen algo con lo que pasar el rato o que ponga a prueba sus conocimientos de diversas series.

Calificación final: 8

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