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Yo soy un fan declarado de la fantasía, es mi género favorito. Por eso, cuando vi el libro de Camelot de T. H. White, no dudé en leerlo. Antes de proseguir con la reseña del libro, he de decir que la leyenda o mito del Rey Arturo tiene diferentes versiones, de las cuales no existe ninguna que se considere como la leyenda entre las demás, y este libro no es la excepción.

Camelot —cuyo título original es The Once and Future King, traducido al español sería “El Rey que Fue y Será”— está dividido en 4 partes, cada una enfocada a temas o personajes diferentes. El título original del libro no es tan acertado como el que se le concedió en español, ya que el libro no habla exclusivamente del Rey Arturo, sino que cada parte es una historia independiente de las demás (hasta cierto punto), y abarca diferentes períodos de tiempo, aunque la historia es lineal.

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Terence Hanbury White.

La primera parte se titula La espada en la piedra, y si a ustedes les suena, será porque vieron la película de Disney que tiene el mismo nombre; de hecho, el filme de la productora del ratón está basado en este libro, pero solo de forma superficial, ya saben, adaptándolo para que fuera una historia para niños.

La espada en la piedra nos relata la vida de Verruga, un niño muy despierto que sueña con ser un caballero del zodiaco algún día; su vida cambia de repente cuando un barbudo anciano llega para ser su preceptor: el mago Merlín. El hechicero le da a Verruga lecciones sobre la vida —sobre todo de ética y política— convirtiéndolo en diferentes animales para que aprenda acerca del mundo. El final de este relato ya lo conocen, Verruga, o mejor dicho Arturo, saca la espada de la piedra y es declarado rey.

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La espada en la piedra.

La reina del aire y las tinieblas, la segunda historia de Camelot, nos cuenta de los primeros años de Arturo como rey y sus ideas (como la mesa redonda) para llevar a la gente a una nueva era donde prospere la paz. También aparece en escena Morgause, una mujer cuyos hijos le traerán muchas dificultades a Arturo cuando sean adultos.

La tercera parte —El caballero malhecho— es la más extensa de las 4 y trata sobre la vida del caballero Lancelot, sobre sus penas como el mejor caballero del mundo y sus amoríos con la reina Ginebra a “espaldas” del rey Arturo.

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La mesa redonda.

El cuarto relato se llama Una vela al viento, y nos muestra a un Arturo en los últimos años de su vida, viejo pero todavía dispuesto a llevar a su reino a la paz, una tarea que se complica mucho debido a la intervención de Mordred, el loco hijo que Arturo tuvo con su media hermana.

La quinta y última parte se publicó después de Camelot como El libro de Merlín; ésta nos relata cómo Merlín regresa con Arturo para guiarlo en lo que será su última labor como rey de Inglaterra. Este libro tiene varias partes que ya se habían mostrado en La espada en la piedra, una falta que se puede atribuir al hecho de que se publicó de manera póstuma, mucho después que los relatos que conforman Camelot (es decir, White no terminó de editar este manuscrito).

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Merlín.

Yo esperaba que la obra de White sobre Arturo tratara sobre las aventuras que “vivió” este último como rey, pero ese no es el caso. El libro es interesante, pero la prosa de White es por ratos irregular. Un momento está narrando la vida de Arturo, de repente comienza a hablar de política, luego se pasa al tema de lo majestuosa que era la Edad Media, y finalmente regresaba a la vida de Arturo. Este tipo de situaciones no ocurrían tan seguido pero sí lo hacían de forma regular, por lo que se comienza a perder el interés por el personaje del que se está hablando porque White lo abandona momentáneamente para realizar pequeños ensayos.

Un punto en contra de White es que intenta juntar varios elementos de otras mitologías para crear la propia sobre el rey Arturo, de tal forma que Robin Hood, hadas del bosque, un grifo, entre otras cosas, aparecen de repente como salidos de debajo de las piedras, solo para tener un papel secundario y poco trascendente.

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La bestia bramadora.

Por cierto, a pesar del poco protagonismo que tienen los elementos fantásticos en esta historia, los animales tienen un papel importante, tanto así que varios hablan y son amigos del rey Arturo. Y no, Camelot no es un cuento para niños.

Los personajes que describe White son diferentes a los que nos muestran en algunas películas o caricaturas. Se supone que Arturo fue el Rey de Inglaterra, nacido y criado para gobernar, pero White nos otorga a un débil personaje, incapaz de enfrentarse a varios problemas como la infidelidad de Ginebra, la cual finge desconocer a lo largo de todo el libro. Por otro lado, a Lancelot lo pinta como un excelente caballero pero corto de entendederas, siempre dispuesto a defender al débil, pero algo estúpido cuando se trata de cuestiones que implican pensar. Merlín es un anciano cansado de la vida y de las estupideces del hombre, partidario de la no violencia, por eso educa a Arturo para que sea una persona de bien que lleve a su pueblo a modificar su mentalidad con respecto de la violencia y la justicia.

Lancelot y Ginebra.
Lancelot y Ginebra.

La lectura de la obra de White es densa, sobre todo en El libro de Merlín —irónicamente, el relato más corto— el cual es casi en su totalidad un ensayo de todas las faltas que ha cometido el hombre en contra del orden natural de las cosas. Además, también existe un debate sobre el capitalismo contra el comunismo, que no viene mucho al caso; hay que tomar en cuenta que White escribió su obra de Arturo antes de la Segunda Guerra Mundial, por lo cual varias ideologías propias de esos tiempos están plasmadas en estos libros.

Camelot y El libro de Merlín son buenos libros, con una prosa un poco rara, pero no son aburridos como otros que se venden como pan caliente y son pésimos (*cof* Twilight *cof*). El problema es que si uno espera encontrar fantasía tipo Game of Thrones se va a decepcionar un poco con esta obra, ya que se enfoca más en los conflictos emocionales propios del ser humano que en hechiceros, espadas mágicas y dragones.

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BIBLIOGRAFÍA:
• White, T.H. (2013) Camelot. México: Debolsillo
• White, T.H. (2013) El Libro de Merlín. México: Debolsillo

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Ingeniero industrial egresado del Instituto Politécnico Nacional que por azares del destino acabó escribiendo y colaborando para "El Vortex" así como para "Lux Tenebris". Gusta de los cómics, el anime, la televisión, el cine, la música —más que nada el metal— y, sobre todo, de los libros. Sus géneros favoritos son suspenso, terror, ciencia ficción y un poco la acción; pero, para él, la fantasía supera a todos los anteriores.