Cuando comenzó esta nueva trilogía de Star Wars, estuvimos a la expectativa de qué es lo que podía ofrecernos Disney aun sabiendo que podía ser un total fracaso ─como pasó─. Si la trilogía es buena o no, queda a gusto del espectador, pero hay algo de lo que debemos hablar sí o sí: Kylo Ren es, por mucho, el mejor personaje de esta trilogía.

Antes de continuar con esta pequeña nota (que más que nota es una especie de ensayo), debes saber que estará llena de spoilers del Episodio IX y que debes continuar leyendo sólo si no te importa arruinar la trama o si ya viste la película.

En el Episodio VII, conocimos a Kylo Ren, un adulto joven entrenado en el Lado Oscuro de la Fuerza, que estaba al servicio del Líder Supremo Snoke. Kylo era ni más ni menos que Ben Solo el hijo de Han Solo y la general Leia Organa.

Cuando vi el Episodio VII por primera vez, vi en Kylo un niño berrinchudo —de hecho, lo bauticé como “Kylo ‘berrinchitos locos’ Ren”— que quería obtener a como diera lugar lo que deseaba sin importar nada; no veía en él un verdadero antagonista (no lo llamaría villano porque ese lugar lo ocupan Snoke y Palpatine). Kylo era sólo Kylo.

Sin embargo, el personaje interpretado por Adam Driver era un antagonista real, con momentos de maldad incontenible y momentos de verdadera duda. Kylo debía ser alguien que él realmente no quería.

A lo largo del Episodio VII, lo vemos titubear un poco al hacer y tomar decisiones hasta que, al final, su padre le hace dudar sobre quién es realmente y Kylo decide matarlo. Para este punto, Kylo Ren se ha apoderado de todo lo que pudo ser Ben Solo.

En el Episodio VIII, Kylo intenta, por todos los medios, traer a Rey hacia el Lado Oscuro. ¿La quiere como aliada? ¿Le tiene miedo? ¿Quiere destruirla? Quizá un poco de todas esas opciones, después de todo Rey parece tener un dominio excepcional de la Fuerza.

Aquí, volvemos a ver a un titubeante Kylo al no estar completamente seguro de realizar un ataque contra la nave en la que siente la presencia de su madre. Como sabemos, al final, sí ataca el puente de mando e imposibilita a su madre al mando de esa misión.

Después de saber cómo y por qué Kylo se volvió al lado oscuro gracias al relato de Luke Skywalker, el espectador continúa esperando que Kylo demuestre ser el ser humano de corazón marchito y envenenado que creemos que es. Pero todos nos equivocamos. No sólo le perdona la vida a Rey (pasando por alto la orden directa del Líder Supremo), sino que también traiciona a Snoke y es él quien le da muerte.

Durante estos dos Episodios, podemos ver a un personaje inestable que duda constantemente sobre a qué lado de la fuerza pertenece. Pero no es sino hasta el Episodio IX que entendemos lo que realmente hay en la cabeza y el corazón de Ren.

La conexión mental que tiene con Rey ha servido más para volver dubitativo a Kylo que a la propia Rey, quien tiene muy claro qué es lo que debe hacer.

Durante la última batalla entre Rey y Kylo, ésta entierra un sable de luz en el cuerpo de él, del mismo modo que Kylo hizo en el Episodio VII para matar a Han Solo; no obstante, no sólo no le da muerte, incluso lo cura. Rey abandona a Kylo en el medio de un mar picado hasta que el fantasma de Han aparece y le dice que Kylo Ren a muerto y ahora debe ser Ben. Ben tira al mar su inestable sable de color rojo.

Ésta es la metafórica forma en la que Ben Solo se encuentra a sí mismo, a quien era, a quien creyó ser, y deja atrás a Kylo ‘berrinchitos locos’ Ren.

En una de las últimas escenas en pantalla de Ben, podemos observar que la cicatriz que Rey le hizo en la cara ya no está, como si se hubiese ido con Kylo en esa batalla en el mar. Es, en cierto sentido, como cuando Harry Potter pierde el poder de hablar con las serpientes porque el Horrocrux que vivía en él fue destruido.

Ya un poco al final de la trilogía, Ben une fuerzas con Rey para acabar con Palpatine y darle su vida a ella. Con este acto de redención, Ben se vuelve uno con la fuerza como Leia, Luke, Obi-Wan y Yoda. Ben se ha ganado un lugar entre los Jedi más fuertes de la Galaxia.

Cabe hacer notar que, como ya habíamos señalado, esta trilogía era una calca de las dos primeras (aunque no tanto como presumíamos) y como muestra tenemos que Luke le corta la mano a Vader y éste se la corta a él en la trilogía original. En ésta, Kylo mata a su padre enterrando su sable en el abdomen y Rey mata a Kylo (y libera a Ben) con una acción igual.

Kylo es un personaje demasiado complejo, fascinante y encantador a partes iguales. A lo largo de la trilogía, pudimos descubrir la verdadera identidad detrás del hijo de la última Skywalker.

Ben Solo, que la fuerza te acompañe.

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