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Hay veces en que busco la inspiración casi debajo de las rocas, quizá se deba a que me estoy acostumbrando al modus operandi “Godínez” y en realidad si no fuera por la banda ancha ya habría muerto de un aneurisma. Y es que cuando las ideas parecen agotarse no queda de otra sino buscar alternativas para ver y experimentar tanto como sea posible y de la forma más inmediata posible, ¿no?

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Pero déjenme dar a entender. Soy relativamente tecnófobo, los adelantos tecnológicos y esos cacharros interactivos tan en boga me causan un tipo muy particular de angustia de cara al futuro. Desde lo profundo de mi histeria emerge la idea de que las artes son proféticas y con ‘artes’ me refiero a la literatura o el cine como ejemplos que anuncian ideas descabelladas que alguien termina realizando eventualmente, basta recordar el origen del Internet, los drones de combate no tripulados, los sensores biométricos o la posibilidad de construir una réplica de la Estrella de la Muerte como estación espacial (la cual la Casa Blanca rechazó construir, tristemente). Sé lo que piensan seguramente, “demasiada ciencia ficción para este tipo”, pero si The Terminator o The Matrix me h+18asustaron tanto como me emocionaron, H+: The Digital Series llevó mi imaginación a la epifanía, no sólo por el contenido, sino por el evidente destino de la televisión frente a la web , pues no es noticia nueva que el mercado del streaming televisivo se halle en ascenso gracias a las posibilidades que ofrecen los servicios de YouTube o Netflix; mas lo sorprendente del tema es cómo las producciones de series web estarán aplastando en unos años a la televisión tal como la conocemos, y de eso, series como HusbandsHouse of Cards o la misma H+, constan de pioneras.

Ya en otra ocasión había dado un adelanto de esta serie en un artículo publicado cuando el fin del mundo estaba en las primeras planas de los diarios. Resulta que además de ser producida por el siempre sensacional Bryan Singer (X-Men, X2: X-Men United) el éxito de la serie se debe a la genialidad de Cosimo de Tomasso y John Cabrera, quienes aunque un tanto desconocidos en el ámbito ‘mainstream‘ se han curtido en el guionismo, la dirección de vídeos musicales y el último ha tenido un papel menor en la extinta Gilmore Girls. Nada impresionante aparentemente, hasta que entras a su canal de YouTube o a su sitio web.

LA PREMISA.

h+2La historia va del problema generado por la creciente confianza en la panacea tecnológica como medio para mejorar la condición humana y su capacidad de destrucción masiva al ser empleada desmedidamente, poniéndonos vis a vis con un exterminio de escala mundial. En este contexto, la corporación irlandesa Hplus Nano Teoranta es la responsable de crear, en un futuro no muy lejano, injertos nanotecnológicos que mejoren la calidad de vida de los humanos al ser implantados dentro del sistema nervioso, convirtiendo al cerebro en una interfaz virtual que integra aplicaciones de telefonía, accesibilidad global, programación, biometría, almacenamiento de la memoria mental en una ‘Nube’ o live streaming (por mencionar algunas), a comandos nerviosos y ordenadores físicos.

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Suena al regalo perfecto,  ¿pero qué ocurre cuando esta tecnología es empleada para fines egoístas? Respuesta: en el exterminio de la tercera parte de la población mundial por un virus informático. Así la serie se cohesiona entre los hechos que originaron los implantes, el evento y las implicaciones futuras del evento mismo, enredándonos en paradigmas de bioética (si es que eso existe), crímenes informáticos y formas de terrorismo virtual nunca antes previstas hasta ahora si consideramos los límites de lo que el concepto ‘seguridad global’ acota para los organismos internacionales actualmente. En esta trama las vidas de varios sobrevivientes se van vinculando a lo largo de diez años de línea temporal, recordando un poco al filme Cloud Atlas de los Wachowsky y en menor medida a los saltos temporales de la serie Heroes. Los personajes encarnan así paradigmas diversos y puntos diferentes de la historia en orden de entender quién y cómo produjo el virus. Entre los personajes principales quizá quienes se hallan rodeados de misterio son la italiana Simona Rossi, una mujer espiritual cuyas visiones son objeto de tests científicos en los que el implante está basado aparentemente; la hacker finlandesa Manta, quien está implicada en la creación del virus; y la hindú Leena Param, una mujer contratada como ‘madre de alquiler’ a quien le fue implantado el H+ para observarla y cuyo hijo puede ser la clave para desarrollar una cura.

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VIEJOS PROBLEMAS, NUEVAS PREGUNTAS.

h+10¿Se imaginan estar conectados casi el 100% del tiempo? La serie nos indica que el implante convierte al hombre en un ser multitask o como lo teoriza Kenneth Gergen, se da pie a una autoconsciencia exacerbada y multifrénica compuesta por la habilidad de hacer diferentes cosas a la vez y de relacionarse con varias personas al mismo tiempo gracias a la multiplicación de canales de comunicación, elementos que no son ajenos para quienes cuentan con perfiles de redes sociales actualmente. Por si fuera poco hay guiños hacia una interpretación algo superficial de la idea del ‘superhombre’ conceptuado por Nietzsche. Realmente la serie está basada en una corriente del pensamiento conocida como transhumanismo, caracterizada por una serie de ideas que han dado lugar a obras seminales como Videodrome de David Cronenberg, la estética de la Nueva Carne, el manga/anime Ghost in the Shell y por supuesto al relato de William Gibson, Neuromancer, de acuerdo al subgénero cyberpunk de la ciencia ficción. En este sentido, el transhumano vendría siendo un estado intermedio entre lo humano y lo artificial, un ser que básicamente se halla en transición a convertirse en una máquina pero que aún no ha perdido por completo aquellas características que lo asemejan al resto de su raza. Marshall McLuhan ya había teorizado una idea un poco pedestre al respecto de los medios como extensiones del hombre y en este caso la tecnología volviéndose tan vital como los órganos internos, aunque claramente lo tétrico y excesivo de esta premisa lo ha explotado principalmente el artista chipriota Stelarc con sus prótesis robóticas.

h+3Esto nos lleva a pensar efectivamente que el cuerpo es obsoleto, incapaz e insuficiente para protegernos de los embates de la naturaleza y de ello la necesidad de implementar tecnología en nuestros cuerpos en orden de perfeccionarnos y evolucionar al idealizado posthumano. Sin embargo H+ se encarga de darnos, como en su momento The Matrix lo hizo, una perspectiva pesimista y prometéica sobre el empleo de un poder enorme en manos de mortales, algo que ha tenido a pioneros futurólogos como el difunto profesor FM-2030 debatiendo las posibles implicaciones de la ciencia ficción en los adelantos tecnológicos.

h+5Lo que esta brillante serie web plantea es un futuro nada descabellado. Su concepción a cargo de Cabrera y de Tomasso data del año 2006, cuando aún no existían tal cual los smartphones, las tablets eran aún rudimentarias y no se le había encontrado el potencial a YouTube por falta de acceso a la banda ancha. De hecho, cuando han visto el Project Glass de Google han encontrado un gran parecido con la tecnología figurada en la serie. El delicado diseño de la plataforma H+ como proyección visual aparentemente táctil hace palidecer a la tecnología touch actual y pese a ello el desarrollo tecnológico entre 2006 y 2016 va tan acelerado que es posible encontrar tecnología similar a la de la serie hacia el final de esta década, basta con ver los adelantos preparados por los gigantes corporativos.

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Ante esta situación ¿cuáles son nuestras opciones para evitar una catástrofe global? Aún cuando en la serie se barajan perspectivas que varían entre un regreso al estado natural, la reconstrucción de la civilización y un abandono a la fe espiritual, la respuesta no es clara pues las problemáticas son muchísimas, lo cual nos lleva finalmente la pregunta de ¿cuál será el papel de la espiritualidad frente a estos avances? En H+ los personajes de Simona Rossi y el padre Matteo Spina mantienen una relación especial con la fe de cara a los adelantos tecnológicos. Especialmente Simona Rossi está marcada por visiones proféticas relacionadas con la Virgen, así como algunos milagros curativos atribuidos a ella y que misteriosamente están vinculados con el resguardo del hijo de Leena Param en El Vaticano. Si bien la parte espiritual no llega a cuajar del todo en la primera temporada de la serie, nuevas cuestiones surgen con respecto a su participación en la creación del H+ y los otros chips desarrollados por la compañía LPW (Lord Pearce Wachter).

LA INNOVACIÓN. 

h+8La primera temporada está constituida por 48 capítulos de entre 3 y 6 mins. cada uno. Caracterizados por un cliffhanger, la serie va aumentando su complejidad y su ritmo con el despliegue de personajes cuyos vínculos a lo largo de más o menos 10 años de historia se hacen más y más evidentes. La asombrosa genialidad de Cabrera y de Tomasso propone una serie que aunque está dispuesta secuencialmente en el canal, cada capítulo trata de abordar un punto diferente de la línea temporal, alternando entre los hechos antes, durante y después del desastre. El modelo concebido por los creadores hace de H+: The Digital Series una de las pocas series transmitidas completa y gratuitamente a través de YouTube que explota al máximo las ventajas de interactividad, cosa poco usual en la televisión digital convencional donde ésta se limita al ‘zapping‘. Por el contrario YouTube ofrece la oportunidad de seleccionar la definición y los subtítulos a gusto personal. Visualmente es asombrosa para un reproductor limitado al tamaño de la pantalla conectada al ordenador.

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Por si ello fuera poco, la serie no está hecha para verse en orden como las series normales de televisión, en realidad no hay una serialización entre los capítulos. Uno puede elegir el modo de reproducción, incluso organizando listas de reproducción basadas en cronología de eventos de acuerdo a la sucesión temporal; por personaje; o por ubicación geográfica, ya que ésta se lleva a cabo en E.U., Finlandia, Italia, África, Alemania, Chile y Japón. El mismo canal de YouTube dispone de una línea del tiempo interactiva que sirve como guía al espectador para ubicarse dentro de la complejidad de los eventos que se embonan como piezas de rompecabezas.

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H+: The Digital Series no sólo es una serie de televisión. Es la prueba de que la forma de producir contenidos ha cambiado totalmente en una sola década y durante pleno apogeo de las series, pues éstas ya no son propias de los sistemas de cable y de las cadenas. Para fortuna de nosotros, las alternativas se multiplican en la web. Uno ya no sólo navega por navegar, sino, en tanto espectadores, nos lanzamos a un éxodo en busca de series sin limitaciones morales y con estructuras narrativas profundas que puedan competir con los contenidos de HBO o AMC. Al apreciar este abrumador panorama ante el futuro (de la televisión y de la tecnología), me convenzo más de preservar mi ladrillo telefónico con mucha renuencia a las comodidades que un smartphone ultrafuncional puede proveerme en su infinidad de ‘apps’, aunque no sin esa excepcional tentación que ofrecen el lujo, el estatus y la ociosidad. Mas como he dicho, esta cambiante manifestación de la cultura entre creadores y espectadores tiene dejos proféticos, basta con ver H+: The Digital Series para comprender que la ficción no es tan insensata, ni alejada de la realidad como pensaríamos.

Dr. Jabberwocky

http://www.facebook.com/HplusTheDigitalSeries

http://hplusdigitalseries.com/

 

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