El cine comercial mexicano no ha tenido una buena racha con la crítica, o sea, sí, ha habido éxitos taquilleros, pero la crítica ha destrozado los guiones, actuaciones, direcciones, locaciones. La crítica le dice a las productoras no más Luis Gerardo Méndez, no más Karla Souza, no más Martha Higareda, no más Eugenio Derbez. Y sí más a la calidad histriónica para competir con el cine que se está produciendo a nivel mundial.

Y muchos dirán que mejor ni hablamos el genero de terror pues las películas de terror hechas en México se han quedado en pañales comparadas con el cine estadounidense y ni hablar de los años luz que el cine japonés de terror le lleva a México.

No es que en México no exista cine de terror sino que las producciones más representativas de este género son películas de El Santo y Blue Demon de la década de los 60. Mientras en el resto del mundo se presentan películas como El conjuro, Anabelle, El último exorcismo, en México tenemos que conformarnos con Cañitas, Kilómetro 31 y el refrito de mal hecho de El Libro de piedra.

Sin embargo no todo es tan malo, y tan es la palabra, pues en el cine de terror mexicano han existido algunas joyas dignas de mencionarse y recordarse por siempre como lo mejor del séptimo arte terrorífico en México.

El vampiro (1957)

Antes de esta película, durante las décadas de los años 30 y 40, hubo muchos intentos por hacer cine de terror en nuestro país. En 1933, Ramón Peón dirigió la primera obra de terror mexicana basada en la leyenda más famosa del país: La llorona. Para ser un primer intento y todo lo que esto conlleva, La llorona fue una película bastante bien hecha, dirigida y actuada que marcó el inicio del género en México.

Películas hubo varias entre La llorona y El vampiro (dirigida por Fernando Méndez); sin embargo, ningún fue tan buena como la primera ni como ésta última. Fernando Méndez dirigió a Germán Robles como el protagonista de esta película, protagonista que puso “de moda” al vampiro con colmillo un año antes de que Christopher Lee presentara su versión británica de Drácula. Gracias a esto, El vampiro es considerada una película de culto, pues se encuentra en el lugar 35 en la lista de las 100 mejores películas mexicanas.

Hasta el viento tiene miedo (1968)

La película original de 1968, no la de 2007 en la que actuó Martha “Chichis pá’ la banda” Higareda, fue dirigida por Carlos Enrique Taboada y, aunque no es su película más premiada, es la película más popular y es, al igual que El vampiro, considerada una película de culto. Ésta pertenece a la época dorada del cine de terror mexicano. Pertenece a la saga de películas dirigidas por el mismo personaje quien marcaría la pauta para saber cómo hacer películas de terror.

Probablemente, el éxito de Hasta el viento tiene miedo no es sólo la narrativa y el tema fantasmagórico sino que, además, tiene que ver con el importante papel que las mujeres toman en esta película además del excelente manejo ambiental para crear la atmósfera de terror que te lleva al filo de la butaca.

El libro de piedra (1969) Más negro que la noche (1975) Veneno para las hadas (1984)

Ahora, toca el turno a un combo de películas del director Carlos Enrique Taboada quien fue, por decir lo menos, el director más prolijo de la época dorada del cine de terror –algo así como el equivalente a Pedro Infante, pero que daba miedo–. Aunque estas películas no se encuentran ligada la una con la otra, es decir, sus historias son completamente independientes la una de la otra, sí marcó el parteaguas y les mostró a otros directores cómo debía hacerse el cine de terror para que éste causara verdadero miedo entre los espectadores.

Aunque Hasta el viento tiene miedo es su película más conocida por la mayoría de las personas –y me atrevería a decir que la conocer más por el refrito que por la versión original–, lo cierto es que Veneno para las hadas es su película más premiada y reconocida –diferente de conocida– por la crítica. Si hay una película mexicana de terror que merezca ser vista por todos, sin duda, hay que recomendar Veneno para las hadas tomando en cuenta que son cuatro películas, todas igual de buenas.

 

El nuevo cine mexicano

A finales de la década de los 90, el cine mexicano intentó volver a ser lo que en la época dorada había sido y parecía que podía volver al camino de las buenas producciones con películas como Amores perros, El crimen del padre Amaro, Y tú mamá también… aprovechando este auge de buenas películas, se intentó retomar la vereda de la buena producción de terror, pero todo quedó en un intento fallido con películas como El sacristán del diablo (1992) de Jorge Luke, Sobrenatural (1996) de Daniel Gruener y Angeluz (1998) de Leopoldo Laborde.

Sin embargo, no todo podía ser original y en la década de los dos mil, llegaron refritos de películas como Hasta el viento tiene miedo en 2007 y una nueva interpretación de La llorona hecha por el director Rigoberto Castañeda con Km 31 en el 2007.

Antes de cerrar, les dejo una lista de las películas menos apreciadas y más olvidadas por la crítica: todas las de El Santo y todas las de Blue Demon, Vacaciones de terror 1 y 2 con Pedrito Fernández, Tatiana y la Anabelle mexicana y Cañitas basada en el Bestseller homónimo de Carlos Trejo.

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