DR. JABBERWOCKY |

Admito que a la fecha no he tenido por iniciativa leer alguno de los libros de Veronica Roth. A diferencia de quienes toman una posición intolerante hacia su obra y de quienes son acérrimos fanáticos de ella también, trato de ser más optimista al pensar que la literatura no se rige de cánones estéticos, sino ortográficos en todo caso y cada quien es libre de apreciar e interpretarla a su mejor conveniencia.

divergent-trilogy

Puesto que vivimos en una época en que denostar al best-seller es el pan de cada día para los hipsters, más vale recordar que aquello llamado mainstream por algunos de estos imberbes, no es sino la evidencia de que los tiempos cambian, pues en su momento las novelas y folletines de Alejandro Dumas (padre), quien fue uno de los iniciadores de esta tendencia durante el romanticismo francés, fueron consideradas por los poetas del momento como creaciones mundanas. ¡Vamos, que no es para azotarse tanto!

Y si bien el esnobismo nos ha aislado de autores como Paulo Coelho, Stephen King, Dan Brown y en su momento, hasta del mismísimo H.P. Lovecraft, no por ello habremos de compartir la opinión de la borregada. Pues bien, por suerte para quienes aman el libro, la crítica no va hacia la literatura de Roth, sean cuales sean sus deficiencias o ventajas narrativas, la crítica va hacia lo que Hollywood produce valiéndose del séptimo arte.

div3
Chicas de portada. Si por mi fuera me quedaba con la “Chica en llamas”.

En términos de estricta apreciación cinematográfica, no había encontrado una adaptación más ridícula o tan innecesariamente larga desde, quizá, La brújula dorada o Las Crónicas de Narnia: El príncipe Caspian -y eso que me perdí Cazadores de Sombras: Ciudad de hueso. No es que tuviera mucha fe en esta cinta, sin embargo al leer que tenía el potencial de Los Juegos del Hambre dada su temática, decidí darle una oportunidad y no porque la cinta de Jennifer Lawrence sea un buen punto de referencia, sin embargo la temática de dicho filme llega a entenderse como brutal en ciertos momentos con todo y sus fallas… y no, tampoco he leído la trilogía protagonizada por Katniss Everdeen.

Desconozco si la narración literaria sea coincidente con el guión de Evan Doherty y Vanessa Taylor, pero lo que es a lo sumo evidente, es la falta de habilidad en la dirección de Neil Burger -¿quién confiaría en una persona con ese apellido?-, pues además de olvidarse de crear una identificación única con los personajes, cosa que, supongo, ocurre en la obra literaria, nos entregó un filme lento al cual bien pudo restarle 45 minutos si tan solo hubiera antepuesto su decisión a las necesidades de edición y de producción impuestas por Summit Entertainment y al poco acertado casting.

Esto en verdad fue lo más entretenido de toda la película.
Esto en verdad fue lo más entretenido de toda la película.

En este tenor, incluso cuestiono si acaso existen fanáticos reales o si en realidad hay algún espectador retardado a quien le haya gustado. Innegable es, por un lado, la facilidad con la cual la trama está plagada de alegorías filosófico-políticas y de una serie de condiciones sociales características de la fantasía distópica, como son las facciones, la pureza del corazón, los simulacros (metáforas de las apariencias a las cuales estamos sometidos a diario), la naturaleza humana, e incluso el discurso del loco.

Podría haberme vuelto fan de todo ello, incluso del inexplicable muro en Chicago que evoca a Attack on Titan; quizá esta falsa expectativa creada por mí hizo que hacia la hora y media de largometraje, la timidez y el coqueteo entre “Four” (Theo James) y el garabato sin alma (Shailene Woodley), lograran un efecto soporífero. La apatía con la que Woodley interpreta a “Tris” sólo se ve superada por la incompetencia del guión para llegar a una resolución y lamentablemente ni la fría elegancia de Kate Winslet, ni el coraje natural de Ashley Judd, lograron mantener el barco a flote.

diuv
Por fortuna para ellas, hay desnudez moderada.

Las ingenuas alegorías presentadas en la película nos muestran un proceso de reducción cultural en donde los símbolos se van haciendo más y más obvios, sentimentales e imperfectos,  pues apelan a realidades deformadas por la noción de utopía. Figuras retóricas devaluadas por una industria cinematográfica que vive de la producción con el fin de generar más inversión. ¿Hace eso del cine una manifestación simple? No a todo cine, pero sí al que consumimos con regularidad; ¿mentes simples? Digamos que no habría un abusador si no hubiese a quién abusar. Si este tipo de filmes se producen y se distribuyen es porque hay una demanda, la cual, está más preocupada por presentar los mismos simulacros que la obra de Roth rescata y critica, para ponerlos al servicio de una economía en movimiento.

No se vale tanto criticar la imaginación de un autor cuando tenemos frente a nosotros la producción de 50 sombras de Grey en puerta y no sé cuantas cintas de Crepúsculo. Si lo terrible no es que existan esos libros, mas, en todo caso, que estos sean adaptados al cine sólo para redituar la inversión de unos cuantos magnates de la industria. ¿Qué necesidad de ver cosas así? Esta pregunta va directamente para esas personas que han quedado encantadas con el tratamiento de Divergente, en términos estrictamente mercadológicos ¿qué necesidad satisficieron tras ver la película? Ojalá nos lo dijeran pues, cine vemos, mentes simples no sabemos.

Antes se decía "diferente", ahora se dice "divergente" porque así es la vida ¡y YOLO!
Antes se decía “diferente”, ahora se dice “divergente” porque así es la vida y ¡YOLO!

Comentarios

comments

COMPARTIR
Artículo anteriorEl extraño mundo de Danny Elfman y Tim Burton
Artículo siguienteAhora los “muggles” juegan Quidditch
Crítico. Cínico. Excéntrico. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y editor de 'El Vortex'; devorador de cultura y cazador de sensaciones. Lo único que amo más en el mundo además de ver y oír, es escribir. Soy fanático from hell de la ciencia ficción, el horror, la comedia romántica, los super héroes y las secuencias de acción. Mi mente está hecha de salchicha con mucho chocolate, mermelada, imágenes en blanco y negro y grandes dosis de espías, Lovecraft, Buffy the Vampire Slayer y Doctor Who.