DR. JABBERWOCKY |

El tipo específico de filme que uno no sabe si quiere ver en pantalla grande es aquel en el cual la crítica y la respuesta está asquerosamente dividida… así es, asquerosamente, pues el resultado oscila entre perderse una joya adelantada a su tiempo o pagar por ver algo sin alma en el mejor de los casos.

Afortunadamente Los ilusionistas no cae en ninguno de estos dos ejemplos. Pese a esta división de juicios me apunté al horario más próximo de proyección en el cine más cercano a casa.

-¡Meeeh! Qué más da, necesito gastar en cine tanto como necesito gastar en cerveza, hoy va por una “digital subtitulada” y mañana por una Heineken-

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Los primeros minutos hacen del mood del filme una cosa pretenciosa, predecible, casi como cualquier cinta protagonizada por Johnny Depp. Cuál fue mi sorpresa que hacia el final del primer tercio, un espasmo de coraje me invadió, como cuando un bebé quiere regurgitar y al no poder expulsa un lloriqueo en su lugar, seguido de una lenta pero agónica muerte hasta que su madre llega a darle unos golpecitos en la espalda -¿muy mórbido para su gusto o también intuyen que tengo parental issues?-

Bien, quizá no fue tan dramático, sin embargo la sensación de que erré en mi plan de vida sucede unas 4 veces al año cuando como epifanía, una peli me grita: ¡Loser! Pues claro, mi vocación verdadera es la de un mago, un ilusionista, alguien que al decir “¡Es magia!” jamás afirma, ni cuestiona, sólo lanza la oración al azar en espera de alguna reacción receptora.

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La bien vapuleada filmografía de Louis Leterrier parece mantenerse estática nuevamente, mas con esta cinta titulada en inglés Now you see me, ha ganado algunos méritos. Me dirán, “elabore, Dr. Jabberwocky”:

El guión trata una idea sencilla que aunque logra cocinarse al final, deja varias preguntas al aire y quizá un desenlace casi anticlimático. Todo comienza cuando cuatro ilusionistas desconocidos reciben un enigmático mensaje que los reúne para formar parte de una sociedad secreta llamada “El Ojo”.

Un año después obtienen fama mundial y fortuna con el nombre de “Los Cuatro Jinetes”, quienes con sus habilidades de prestidigitación, logran varias hazañas ilegales que el FBI debe resolver y evitar, si es que logran arrestarlos primero.

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Los ilusionistas es, en breve, el mejor intento de presentarnos una historia que mezcle los secretos del ilusionismo y las dádivas del crimen desde The Illusionist, The Prestige y Ocean’s Eleven.

Sin embargo tiene varios tropiezos, empezando por sus trucos “mágicos”. Los efectos especiales no son su mayor acierto, su textura se ve demasiado CG para ser, si no creíbles, de menos aceptables. Pese a abordar los mecanismos a través de los cuales las ilusiones se llevan a cabo en ese mundillo de magos, queda al aire la cuestión verdaderamente importante: el plan del crimen, cosa que sin duda benefició en su momento a The Prestige de Nolan, por ejemplo.

Las actuaciones tampoco son su fuerte. Isla Fisher, Jesse Eisenberg, Dave Franco y Mélanie Laurent actúan totalmente planos, carentes de motivaciones reales; por su parte Mark Ruffalo hace el mismo papel que en toda su filmografía: idiota de principio a fin… e incluso cuando intenta ser serio se ve idiota.

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De entre los veteranos, Woody Harrelson destaca por su atrevimiento y su irónica coquetería, aunque no es nada nuevo en él; finalmente se hace más abrumadora la tendencia de dejar a los grandes histriones en papeles secundarios, tal es el caso de Morgan Freeman y Michael Caine, quienes básicamente no brillan desde hace unos diez años (Nolan nunca los explotó debidamente).

Teniendo en cuenta esto, ¿qué puede sorprender del filme? Su simplicidad sin lugar a dudas. El argumento se presta para muchas interpretaciones. En un mundo que no cree en la magia y en el cual Hollywood ya ha hecho todo para sorprendernos, resultaba en verdad obvio que cuando menos en el plano visual la cinta no podría aportar nada nuevo después de Avatar, ni mucho menos era su ambición.

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Si sus truquitos mágicos no estaban hechos para sorprender al ojo del espectador, es evidente que su as bajo la manga no sería perceptible a primera vista, de ahí su título en inglés “Now you see me”, ello se demuestra en su grandioso clímax.

Y todo vuelve a cambiar hacia el segundo tercio de la película, cuando el espectador comienza a hacer apuestas lo más acertadamente posibles, intentado adivinar posibles giros en la trama y así decirle al tipo de al lado: “lo sabía, ¡qué predecible!”.

Estos intentos casi algebraicos por hallar el resultado equivalen a la satisfacción con creces al llegar al último tercio, pues la respuesta correcta en verdad estaba lejos de aquella que cruzó nuestras mentes. En un giro de tuerca que aunque parecería forzado, culmina siendo la única variable posible.

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Vamos, si hemos de comparar esta cinta con alguna otra hay que ponerla vis a vis con alguna de su propia monta, como 21 de Robert Luketic y protagonizada por Jim Sturgess, Kevin Spacey y Kate Bosworth, allá del lejano 2008.

Ambas películas tratan de robos millonarios, aparentemente ilegales y emplean técnicas poco convencionales para lograrlo, de una manera u otra basadas en la percepción y en la aprehensión visual. Y mientras en 21 es un conteo matemático, en Los ilusionistas es una millonaria puesta en escena que ya quisieran David Blaine o Criss Angel.

Sobre la misma línea de interpretación está el lugar de la magia en el mundo “real”, curiosidad apreciada en el momento en que Daniel Atlas (Eisenberg) advierte al agente Rhodes (Ruffalo) que arrestarlos y condenarlos por el robo de un banco en Francia, significaría que la policía, el FBI y la Interpol en verdad creen en la magia, lo cual resultaría ridículo.

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Sin aludirlo directamente, los personajes tienen un grado de habilidades “sobre-humanas” o “extra-humanas” por así decirlo, cuya naturaleza aparentemente mágica jamás es discutida sobre la mesa -mucho menos en los tribunales-. De haberlos logrado condenar ¿cómo habrían demostrado su culpabilidad? ¿Magia criminal en primer grado?

Si el objetivo del guión hubiera sido la culpabilidad del criminal, ¿por qué otros tantos pasadizos nos hubiera llevado la cinta? Por el contrario, nos trasladó del “punto A” al mismo “punto A”. Diluyó toda la verborrea de las leyes en un sencillo plan que por necesidades narrativas debía ser falible para contar la historia. ¿Absurdo? Mucho, ¿aburrido? Nada.

La falta de explicación de dichas habilidades no pueden ser vistas como hoyos en el guión o cabos sueltos. “Para el momento en el que termina, nos quedamos con más preguntas que respuestas -e incluso peor, ni siquiera nos importan tanto esas preguntas sin responder” comenta el columnista del Chicago Sun-Times, Richard Roeper.

No excuso las fallas de la cinta, sin embargo la crítica, tal cual se demuestra arriba, no entiende que simplemente hay elementos carentes de explicación, pues al momento de darles sentido todo su efecto sorpresa se colapsa; y no sólo eso, su recorrido se vuelve meramente visual y no semiótico, se juzga un libro por su cubierta, se mira la “ilusión” que la pantalla ofrece sin ver la imagen más allá de lo que “El Ojo” puede mirar.

La cinta funciona por estos elementos únicamente pese a las grandes debilidades en su haber. Es una capciosa explosión de diversión veraniega en la cual el romance entre Ruffalo y Laurent es de lo más old-fashioned, cursi y forzado en el mundo, pero que sigue la tendencia de enaltecer ese complejo de Robin Hood que tanto ha caracterizado a los antihéroes y villanos contemporáneos con quienes parecemos sentir más afinidad al transcurrir la desazón de nuestra injusta vida en sociedad.

En fin, que si hacer magia fuera un crimen, Hollywood estaría condenado a la silla eléctrica seguramente, con todo y Harry Potter y sus ocho cintas. El encanto de Los ilusionistas no está en su posibilidad de trascendencia, sino en el momento de disfrutar la acción desde la butaca y apreciar la magia de los detalles narrativos como debe ser: “Entre más cerca miren, menos podrán ver”. Ahora, ¿alguien desea ser cortado por la mitad? Me urge un poquito el dinero para pagar la tarjeta el mes que viene.

 

FICHA TÉCNICA

Título: Now You See Me (Los ilusionistas: nada es lo que parece)

País: EE.UU.

Año: 2013

Director: Louis Leterrier

Reparto: Jesse Eisenberg, Mark Ruffalo, Woody Harrelson, Isla Fisher, Dave Franco, Mélanie Laurent, Morgan Freeman

Guión: Ed Solomon, Boaz Yakin, Edward Ricourt

Fotografía: Mitchell Amundsen, Larry Fong

Duración: 115 min.

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