En el cine hay películas para todos, las hay de acción, de super héroes, de vaqueros, de monstruos gigantes e incluso de payasos del espacio; pero entre todas ellas, hay un genero que me gusta llamar películas del corazón y con ello me refiero a esa clase de historias que pretenden regresarnos nuestra fe en la humanidad, por lo menos por un momento.

Extraordinario es la cinta que se ha estrenado recientemente en los cines de México y aunque es probable que se pierda con el estreno de Star Wars: The Last Jedi es una película que, si gustas de este género, es una oportunidad que no puedes dejar pasar.

¿De qué va la historia?

August o Auggie es un niño que nació con deformaciones faciales, lo cual ha ocasionado que sea sometido a múltiples cirugías y que, por ende, le impedían llevar una vida normal. Sin embargo, al llegar al quinto grado es momento de ingresar a una escuela y exponerse al mundo exterior: compañeros de clase, profesores y extraños.

Basada en el bestseller del mismo nombre –el cual admito no he leído– esta es una historia que pretende llevarnos por la complicada vida de Auggie, pero que a diferencia de otras cintas donde vemos a alguien en situación desfavorable, no lo muestra como una víctima todo el tiempo y otorga una mayor complejidad y contexto a la situación que desarrolla.

Siguiendo la historia, dividiendo caminos

La historia arranca con el inicio escolar, que como podrán imaginar, no se presenta nada fácil para nuestro protagonista, entre miradas raras y comentarios desagradables. Los primeros minutos son una introducción desde la vista de Auggie con los demás y este nuevo entorno, pero antes de avanzar más con su nueva aventura, ocurre la primera decisión interesante en la cinta y es quitar el reflector de Auggie para dárselo a su hermana Via.

Via comienza contando su perspectiva: siendo que ella ha sido desplazada y dejada crecer como puede, ya que su hermano menor es el que requiere mas atención. Para ella tampoco es el mejor momento, su mejor amiga Miranda la ha dejado y se encuentra con un panorama difícil de afrontar. Este cambio en el punto de vista permite darnos cuenta de un elemento que tiende a omitirse: los secundarios.

Este estilo de cambiar el foco momentáneamente se repite en un par de ocasiones más de forma muy atinada, permitiendo conocer desde la visión de estos individuos como es vivir cerca de Auggie y demostrar que no es el único que tiene problemas, que no es solo el por quien el espectador debería de sentir algo. Por lo que resulta acertado decir que es necesario alejarse del sol, para ver más lejos y no solo quedar deslumbrados.

La mayoría de películas con una historia “desgarradora” suelen usar los problemas del protagonista como medio para hacernos sentir cálidos, y al mismo tiempo culpables de cierta manera, ya que resulta más probable que nos identifiquemos con el opresor que con el ofendido. Sin embargo, al cambiar esa visión y ampliar el espectro a no solo colores blancos y negros, sino matices que son aportados por los diferentes afectados, tenemos una mayor gama de posibilidades para poder sentir empatía.

Narrativa combinada con lo visual

Estos cambios de enfoque van de la mano con la narración de quien protagoniza el segmento, en varias ocasiones, es posibles que el desarrollo se dé sin mucho dialogo, pero si reflexión de uno u otro personaje. Aunque las líneas de Auggie son las mejor llevadas y en definitiva más interesantes, el guion y diálogos son muy amenos y resultan tanto conmovedores como creíbles.

Pero hablar de guion sin mencionar las grandes actuaciones sería faltar al respeto al elenco, quienes entregan un performance que va de buenos a excelentes. Todos los actores consiguen representar a sus personajes de forma convincente, pero siempre existen aquellos que sobre salen. Julia Roberts como Isabel (madre de Auggie) es de las actuaciones más fuertes acompañada de Jacob Tremblay como Auggie quien a su corta edad, ya cuenta con papeles destacables y que –espero– en un futuro podamos ver en más cintas de gran éxito.

El apartado visual se mantiene en los colores cálidos con un estilo muy acorde a la época del año donde se este ubicando la historia, pues al ser un ciclo escolar, pasamos de otoño a invierno y cerrando en primavera o verano. Junto a todo esto, la composición musical destaca por su poca presencia, con este no me refiero a que este mal, todo lo contrario, funciona a la perfección ya que no se vuelve intrusiva y permite disfrutar los momentos solo atenuando las emociones que la película desea marcar; calla cuando hay que callar y suena suave cuando quiere decir algo.

Sobre los detalles pequeños

Algo que personalmente encontré muy disfrutable fue la mezcla entre la realidad con los sueños de Auggie. Verán, al tener que lidiar con problemas en un día común, para él resulta practico usar su imaginación por lo que el equipo decidió plasmar este aspecto con secuencias que dan como resultado a algunas referencias de Star Wars –adoré a Chewie y a Darth Sidious en la escuela– así como el traje de astronauta que aparece en los trailers.

De las pocas quejas que tengo de la película es que conforme avanza va olvidando su estructura inicial. Si bien establece en quienes quiere centrarse, existen algunos personajes que van importando cada vez menos y solo son introducidos a la trama porque esta necesita avanzar. Estos casos son los menos, pero mentiría si no los mencionara; no resultan de gran relevancia, pero son evidentes.

Un giro a la formula usual

Este genero no es para todos, recuerdo que muchas veces en la escuela me hacían mirar esta clase de cintas con el afán de “concientizar” o “que pensáramos en lo que teníamos” y muchas de esas ocasiones, terminaba sintiendo culpa. Con Extraordinario no ocurre esto y creo que ese es uno de sus grandes aciertos.

Si bien no inventa el hilo negro para el cine del corazón, si logra transmitir su cálido mensaje sin tener que abusar de la compasión o culpa; lo logra mostrando un espectro de percepciones y utilizando al reparto de personajes que soportan la trama principal.

Recuerdo salir de la sala caminando con una agradable sensación por lo que acababa de ver y esa, amigos, es una experiencia que no logramos tan a menudo en una película comercial. Si ustedes tienen la oportunidad de verla, ya sea en el cine, en la comodidad de su casa, con amigos, con familia, con su pareja o incluso solos, les recomiendo se den el tiempo para disfrutar de este metraje, que casi les puedo asegurar, los hará sentir bien.

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