Cuando la primera cinta de Ralph el demoledor fue estrenada la expectativa fue grande, en especial por la cantidad de referencias a videojuegos que tenía: Pacman, Street Fighters, Sonic, en fin, un gran número de clásicos y no tan clásicos. La recepción fue en su mayoría positiva y por tal motivo es que en este 2018 se ha estrenado la continuación de las aventuras del pixelado villano y su acelerada compañera Vanellope. ¿Será que la secuela pasa la prueba de fuego?

Todo comienza 6 años después de la historia original. Ralph y Vanellope pasan sus días entre trabajar en su juego y disfrutar de la vida en el Arcade. Sin embargo, su rutina da un vuelco cuando Sugar Rush (juego de Vanellope) se rompe mientras Ralph trataba de dar más sabor a las pistas para Vanellope. Como era obvio, Sugar Rush es desconectado y ahora será tarea de nuestros héroes tratar de comprar la pieza para reparar la maquinita en el único lugar con todas las respuestas ­–o casi todas– internet.

Lo se, internet es un tema muy complicado, la ultima vez que se trató de reflejar en una cinta animada fue en Emoji Movie y, bueno, ya sabemos como terminó eso… con un montón de publicidad descarada y siendo una de las peores películas que nos haya tocado presenciar en una sala de cine. Pero no nos alarmemos aun, veamos porque Ralph entiende de que va esto del internets del que los niños tanto hablan.

Lo chafa: ¡Alguien quiere pensar en los videojuegos!

Empecemos siendo claros y con lo que levantará más cejas. Aunque la popularidad del demoledor viene precisamente de los videojuegos, esta cinta se aleja de este concepto, la mayor parte del tiempo la historia transcurre en internet, lo cual significa qué si estaban esperando ver más cameos o que su saga favorita de juegos apareciera, eso no va a pasar.

Disney ha decidido que pues si eso de los juegos esta bien, pero lo que quiere el público es el internet y no me mal entiendan, este intento funciona, pero el problema es que mucho del amor que tenemos a los personajes es por su relación con los videojuegos y esas épocas más simples donde bastaban unas monedas para pasar un buen rato. Este cambio se siente extraño, como una ligera traición a la esencia, no sé si esto responsa a un demanda del mercado, pero definitivamente el los juegos ya no son el primer plano.

¿Por qué el giro temático no es del todo malo? Principalmente porque aun sin tantas referencias al gaming la cinta sigue funcionando.

Lo bueno: Aun esta en onda

¿Es posible representar internet en una cinta? Yo pienso que no, o al menos no en su totalidad, y aun con esto, Ralph logra tomar algunos de los aspectos mas relevantes ­–o por lo menos en años recientes– para tener un buen producto.

Dentro de internet todo funciona un poco como lo conocemos, hay cientos de sitios con millones de usuarios y es posible ver desde titanes como Google o Facebook, pasando a los molestos anuncios de spam. Estas bromas a la vida digital se sienten fáciles de entender más si, al igual que un servidor, suelen pasar gran parte del día navegando. Disney no solo logró colocar estos elementos sin que parezcan publicidad en nuestra cara, sino que consiguió representar su funcionamiento de una manera sencilla y que hasta resulta graciosa ya que estoy seguro que mas de uno ha imaginado algo igual de absurdo.

Un punto muy positivo es que Ralph puede funcionar para varios públicos. Los más pequeños tienen una historia colorida y con un buen mensaje. Para los usuarios menos exigentes de internet tendrán buena cantidad de elementos que encuentran en su uso común. Y para los más conocedores, hay una cantidad absurda de referencias y chistes a tantos y tantos elementos que han hecho a la vida 2.0 todo un universo, estas referencias van desde cosas técnicas hasta memes bastante viejos –aun no se como sentirme al entenderlos–. 

Lo malo: ¿Me estas hablando a mi?

Pero con todo y los buenos momentos que pase, no podría decir que Ralph es mejor que su predecesora.

En primer lugar el humor de internet –memes en su mayoría– puede sentirse como demasiado, en especial cerca de la mitad de la cinta, no aporta nada particular y tampoco es tan gracioso. Estos momentos sirven para conectar la historia, pero realmente no hacen mucho a favor del desarrollo, solo están ahí para ser “graciosos”, al igual que un video de gatitos –no, esperen, si eran videos de gatitos–.

Así mismo la trama no se sienten diferente, básicamente tenemos un problema ocasionado por Ralph y sus malas decisiones; no es molesto que continúen explorando las imperfecciones del villano, pero si se vuelve repetitivo y hasta predecible como se darán los hechos. Lo peor del asunto es que la motivación se vuelve irrelevante y es mas bien esto es un pretexto para explorar internet.

¿Y las princesas? Ah, si… Disney se da sus 15 minutos para mostrar que tanto dinero tienen y porque todos lo amamos y queremos. No miento, es una fiesta a los elementos Disney de la historia reciente: Star Wars, Baby Groot, las princesas Disney, hasta el tema de Batman –y eso que no es de ellos–; todo esta ahí para que el ratón pueda decir: Soy Disney, ámenme.

En resumen, si ustedes esperaban ver una cinta sobre videojuegos es mejor que bajen sus expectativas o de plano la eviten; pero si van con la idea de que no es la mejor cinta pero que van a pasar un buen rato, entonces Wifi Ralph es para ustedes.

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