Durante los últimos 15 años en Hollywood sé ha prestado una gran atención a las historias provenientes del mundo de los superhéroes, teniendo como estandarte al Universo Cinematografío de Marvel, las cintas de DC Cómics y en algunos casos, las adaptaciones de animes o mangas japoneses como Ghost in the Shell.

Dicha tendencia fue lo que llevó a que el pasado fin de semana por fin se estrenase la adaptación fílmica del manga Battle Angel: Alita de escritor Yukito Kishiro, quien comenzó a crear este mundo en la década de 1990, época en que el titulo cobró una gran fuerza y que terminó por llamar la atención del director James Cameron.

Alita tardó 20 años

El director de Aliens 2 y Terminator expresó en el ya lejano 1999 su interés en adaptar el cómic al cine y decidió adquirir los derechos fílmicos de la franquicia con tal de algún día concretar el proyecto. Dicha idea fue aplazada en numerosas ocasiones para dar paso a proyectos como Titanic y Avatar, mismos que acapararon la mayor parte del tiempo del director.

Muchos fans se sintieron traicionados en aquella época y perdieron toda esperanza de que Alita algún día pudiese llegar al cine. Pero en 2015, el director Robert Rodríguez, a quien ubicamos como el responsable de las cintas Machete y Sin City, levantó la mano para encargarse del proyecto que Cameron dejó en espera y así por fin dar inició a la producción de una película que se pensó hace 20 años.

Otro manga a Hollywood

Por ello y después de esta larguísima espera, ahora en conjunto Rodríguez y Cameron nos cuentan la historia de Alita: Battle Angel, en la cual se nos explica que en el siglo 26 la Tierra y las colonias de Marte libraron una terrible guerra que terminó por colapsar a las grandes ciudades flotantes, contaminando todo el planeta y llevando a la humanidad a una época de caos y mucha pobreza.

Es aquí que conocemos al Dr. Ido (Cristhoph Waltz), un doctor y mecánico que se dedica a reparar prótesis robóticas en Iron City, que no es más que la antigua ciudad de Kansas, Estados Unidos, misma que se encuentra debajo de la última Ciudad Flotante de Zalem.

Es en esta ciudad donde se encuentra el basurero en el cual Ido encuentra el cerebro de Alita (Rosa Salazar), quien se despierta sin recordar quién es en un mundo futuro que no reconoce. Pero con la ayuda del buen doctor y de un chico llamado Hugo, la cyborg intentará recordar su pasado y así enfrentar su destino como una guerrera del bien y la paz.

¡Oye, oye despacio cerebrito!

Empecemos por la historia y su ritmo. La narrativa, en momentos, es en extremo rápida lo que hace que algunos detalles importantes se pierdan en un pestañeo mientras que los personajes ya están haciendo otra cosa. Pero también, en otros momentos, la trama se vuelve tan lenta que si hubiese recortado algunas escenas, se daría un mejor balance de todo el filme.

No estamos exagerando, tomemos por ejemplo la situación del conflicto entre Marte y la Tierra, la cual es explicada de manera muy breve y nunca aclara cual fue la causa principal del conflicto y cómo fue que la humanidad llegó al punto de que personas de todas las nacionalidades terminaron en el cascarón de una vieja ciudad. Simplemente no termina por convencer a la audiencia.

En cuanto al desarrollo de personajes, en particular el Dr. Ido de Cristhoph Waltz, fue uno de los mejor desarrollados y estudiados por la producción. Se ve genuinamente esa relación de padre sobre protector con Alita, generando una relación un tanto parecida a la de Geppetto con Pinocho, en la cual ,a pesar de las limitaciones de uno y otro, se complementan como padre e hijo, bueno, hija en el caso de Alita.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. En cuanto a Hugo, el interés amoroso de la protagonista, aparece de forma súbita en la historia y, en mi opinión, no comparte el tiempo suficiente para crear una relación fuerte con Alita y queda como un mero relleno que no extrañaríamos si no estuviera.

A ello podemos sumar la poca credibilidad de los villanos, los cuales dejan una la sensación de que algo falta. Ese algo es quizás que la historia original es mucho más sangrienta y violenta en algunos sentidos, además que la amenaza del gran villano si se nota en todo momento. Este es un aspecto raro no ver en un trabajo de James Cameron y Robert Rodríguez, quienes no tienen miedo en ser tan gráficos cuando se les antoja en cintas como Terminator, Machete, Sin City o Aliens 2.

Los ojotes de Alita

Pero quizás, lo más polémico de la cinta no son sus historias o imágenes de pelea sino los enormes ojos de la protagonista, mismos que causaron tanto furia como aplausos de los internautas. Pues si bien algunos los veían como una exageración de la producción, otros afirmaban que era un acierto al respetar este aspecto tan marcado en los mangas japonese, opinión que en lo personal comparto.

El personaje de Alita se presta para ser un personaje de manga, en especial al ser un Cyborg y no un humano convencional, lo que justifica esos ojos tan grandes y que sirven realmente para darle un rango de emociones enorme sin volverla ridícula. Obviamente los excelentes efectos especiales ayudan incluso a que tenga un look más parecido a un videojuego que aun manga, pero ello afecta positivamente en acercar al espectador y que le tome cariño.

¿Me la recomiendas?

¿Vale la pena gastar mi dinero en Alita: Battle Angel? Depende, pues si lo que quieres es una adaptación al carbón del manga, no la vas a encontrar y solo te vas a enojar. Pero si tienes la mente abierta y no te molesta ver algunos cambios a la historia, está bien para pasar el rato.

Aun así, la cinta es disfrutable y supera por mucho a otras adaptaciones de manga en live action como Ghost in the Shell de Scarlett Johansson o la espantosa Death Note producida por Netflix. Sin bien Alita no es la mejor, si está puliendo el camino para que quizás en un futuro llegan a la pantalla grande, joyas del manga como Akira, Cowboy Bepbob o incluso al mismísimo Totoro.

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