Ha concluido la primer temporada de ‘Los Anillos de Poder‘ pero queda en duda si fue suficiente para que no sea cancelada por Amazon. Teniendo un ritmo por más convulsionado, no fue ni en los primeros episodios que buena parte de su audiencia la abandonó, ya fuera por aburrimiento o sencillamente porque “no respetaba el canon” como muchos fans de Tolkien reprocharon a lo largo de toda su transmisión. Aún con todo ello la primer temporada narró una historia sólida y el final elevó los estándares.

El penúltimo episodio fue una nota agridulce. La observación no viene sólo de este redactor, sino que el consenso general le dio más votos negativos que el resto de los episodios. Era de esperarse, ya que después de batallas y un volcán erupcionando, fue muy tedioso volver a la lentitud de sólo observar personajes hablando, sumado a la despedida tibia de algunos que no volvimos a ver en el final de temporada (sin mencionar a una Galadriel saliendo sin rasguños de una nube piroclástica), por lo que ni el segundo cameo de un Balrog pudo levantarlo.

Así que el final de temporada amarró por lo menos bien la mayor parte de sus tramas. Habían dejado para después qué ocurrió con el elfo Arondir, el niño Theo, y su madre Bronwyn. Tampoco no sabemos más del drama familiar que tenía el enano Durin con su padre el rey. Ni del elfo oscuro Adar que dejaron de lado ahora que lidera su recién fundada tierra de Mordor. Eso sí, la reina de Númenor –que ha quedado ciega- va escoltada por Elendil de vuelta a su isla sólo para enterarse que han izado velas negras, anunciando así que el Rey ha muerto. Eso fue todo por esta temporada para esos personajes.

Ahora bien. Iniciamos el episodio con el “Extraño“, quien se separó del resto de Pelosos, para finalmente ser alcanzado por estas tres mujeres pálidas que lo estuvieron buscando toda la temporada. Estas figuras -conocidas como las “Dwallers“- se presentan ante el Extraño revelándole que se encuentran a su servicio ya que él es Sauron (sic). Ante la revelación, no parece que el extraño acepte el destino que le ofrecen, al grado de las Dwallers deben someterlo antes de que use su poder contra ellas.

Afortunadamente los Pelosos Sadoc, Marigold, Nori y Poppy, quienes salieron en búsqueda de ayudar al Extraño, son quienes interfieren en los planes de las villanas. Esto desata una buena batalla mágica que nos podría remitir a esa pelea entre Saruman y Gandalf ne las películas. Nuestros héroes salen victoriosos cuando el Extraño usando sus poderes desvanece a las Dwallers quienes confirman haberse equivocado, el Extraño no es Sauron. Lamentablemente aunque ganan, Sadoc, líder de lo pelosos, sale mal herido del encuentro y muere.

El arco de estos personajes cierra cuando el Extraño decide que debe viajar al Este como le mencionaron las Dwallers, a lo que la pelosa Nori en un emotivo acto de valor, decide acompañarle, despidiéndose de su familia y de toda la comunidad de pelosos. Nunca la serie nos da un nombre o confirmación sólida, pero con unos cuántos diálogos y guiños de ‘fan service’ nos permiten “confirmar” que el Extraño no es otro sino el mismísimo Gandalf, aunque esto nuevamente rompa el canon, y vuelva hacer rechinar los dientes de los fans más clavados.

La segunda trama -que es la más importante- ocurre por parte de los elfos. Luego de que el “Rey del Sur” Halbrand se encontrara herido por la fundación de Mordor, es Galadriel quien decide llevarlo con ella de vuelta a Lindon para salvarle. A su llegada, ocurre el reencuentro de Galadriel con Elrond, así que los amigos se ponen al día de lo ocurrido por ambas partes. No pasa mucho tiempo para que de manera extraña veamos a un recuperado Halbrand presentarse ante el herrero Celebrimbor


Halbrand brinda a Celebrimbor ideas novedosas con respecto al Mithril. No necesitan más del mineral que los Enanos les negaron, sólo deben ocupar el mínimo que tienen y fundirlo con otros metales para forjar algo mágico y poderoso como quizá ‘un anillo’… Fascinados con la idea, los elfos se sienten salvados, menos Galadriel a quien ya le parece todo muy sospechoso. Así que decide buscar registros del pasado de Halbrand descubriendo, para sorpresa de nadie, lo que podíamos haber deducido: Halbrand es Sauron.

La confrontación verbal entre Galdriel y Halbr— digo, Sauron, fue un gran momento. No solo lo vemos usar sus poderes de forma pacífica, dándole visiones a Galadriel de momentos que vimos a lo largo de la temporada, sino que el intercambio de argumentos entre ambos personajes es un todo un placer, con más ‘fan service’ bien aplicado, así como los más bellos y mejor empleados efectos. Despertando de las visiones Sauron se ha marchado, y Galadriel intenta evitar que forjen los anillos.

Todo está listo para crear los anillos que salvarán a los elfos. Galadriel -sin confesar la verdadera identidad de Halbrand– propone crear tres anillos para crear un balance de poder. Para ello, le solicitan sacrifique el metal de la daga de su hermano que todo este tiempo a portado como símbolo de su venganza. Así es como al fin se han creado los primeros 3 anillos del poder: Vilya, Narya, y Nenya (no confundir ninguno con el ‘anillo único’. Eso vendrá después).

Por último vemos a Sauron arribando a Mordor. Probablemente para reclamar sus tierras y autonombrarse líder de los Orcos, pero implicando que podría haber una lucha contra Adar por el puesto.

Así, con altos estándares en la trama, cierra la primer temporada de la serie. Ya estrenado completo el material se puede concluir que tiene dos grandes puntos criticables: El primero, siendo su manera de contar la historia con un ritmo lento que, aunque era algo aplaudido en los libros de Tolkien, aquí en pantalla no se traduce bien; ya que incluso las películas de Peter Jackson no exigían tantas horas de paciencia para llegar a una recompensa con alguna gran batalla.

El segundo punto a criticar es su falta de audiencia focal. Pues no parece que apunte a los fans de la saga por todas las libertades y golpes al canon; pero tampoco parece que apunte a nuevas audiencias debido a la lentitud y poco interés en narrar aspectos importantes para la historia. Es justo la audiencia que queda en medio la que la disfrutamos, porque no sabemos (o no nos importa) lo que hagan al canon, pero por lo menos conocemos lo suficiente por las películas para entender las referencias que la serie nunca se tomó el tiempo de ahondar. ¿Cómo recomendar un proyecto así?

Al momento de esta reseña ya se ha confirmado que la segunda temporada se está rondado, por lo que podemos estar seguros de que tal vez la tendremos lista para el próximo año. Aunque existen rumores de un Amazon que duda del presupuesto invertido, se sabe que la plataforma está satisfecha del resultado de audiencia que capturó en Estados Unidos y el resto del mundo, superando incluso a series como House of the Dragon.

Quizá se cambie de ritmo, o la táctica sea no volver a poner a competir a la par esta serie con otras de corte fantástico, o en el peor de los casos, tengan que recortar su presupuesto; pero es claro que Amazon Estudios no soltará por ahora su carta fuerte de programación, aunque sí debe realizar ajustes de algún tipo para explotar mejor, como el Mithril, la licencia tan pesada que tienen con la precuela de ‘El Señor de los Anillos’. Habrá que esperar al próximo año para conocer cómo continuará esta historia.

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