by KPrincess Peach

Hola a todos, de nuevo una entrega más de mis artículos de “vida y cosplay” (sí, ya sé que le acabo de dar ese nombre, pero no lo mencionen).

Pocos somos los que hemos estado en el medio del cosplay lo suficiente para saber que en algún momento de la Época dorada del cosplay, los cosplayers eran alabados por su esfuerzo en sus cosplays, incluso sin usar el tono adecuado en las ropas o sin peluca, era un hobby exclusivo de personas que contaban con habilidades de sastrería, con el dinero para comprar estas habilidades o que eran tan fans que estaban dispuestos a dejar su poco dinero y su mucho entusiasmo en un disfraz.

En fechas más recientes, con el auge de las tiendas en línea de pelucas y accesorios, los lanzamientos de “cosmakers” y el segundo boom del anime, es mucho más fácil hacer un cosplay en comparación a hace 10 años. Como todo, esto trajo cosas buenas y malas, algunos cosplayers se pulieron, otros se iniciaron, y otros de repente ya eran cosplayers famosos.

Actualmente en redes sociales (al menos en el medio otaku) es bastante común decir “soy cosplayer“, y en sus perfiles ves uno o dos cosplays (que en realidad uno es colegiala genérica, orejas de gato, o peluca y cualquier ropa o incluso ropa gótica). No habría problema si dijeran “voy empezando en el cosplay“, pero no, se jactan de llamarse cosplayers y presumirlo en donde pueden.

El cosplay se está “poniendo de moda” ya que al principio de los tiempos las y los novios cosplayers eran lo más parecido a alguna pareja de anime o videojuego; luego entonces, con la facilidad de hoy en día ya todos quieren ser cosplayers porque seguramente conseguirán pareja más rápido, pero no es así.

La ley de la oferta y la demanda puede explicar esto: hace tiempo, la oferta de cosplay era poca y su demanda era mucha, o sea, pocos cosplayers, muchas personas que quieren un(a) novio(a) así; actualmente la oferta es mayor que la demanda, es decir, muchos cosplayers, pocas personas que quieren novia(o) así (en comparación con el numero de cosplayers que hay).

Otro factor que ayuda a que el cosplay sea una moda es el hecho de que series de gran impacto tengan una repercución tal, que saquen mercancía que prácticamente se venda sola, como son gabardinas de Edward Elric, Sudaderas de Matrioska y principalmente chalecos y chamarras de Naruto. Consecuentemente es más común encontrar personas “semi  cosplayeadas” en la calle.

En las redes sociales también se han estado circulando imágenes alusivas a este tema con mensajes como: “Yo ya era cosplayer desde antes que se pusiera de moda”, “gran vaina, me compro una peluca y ya soy cosplayer“, “¿que mi cosplays no es de cosmaker? ¡No se quiera pasar de V@#$%!” e infinidad de imágenes apoyadas por los ya famosos memes y Rage guy comics.

Moda o no, para algunos de nostros sigue siendo un hobby, para otros un estilo de vida, y mientras no perdamos de vista lo importante (divertirnos) el que sea moda para unos no pasará de eso, que se aburran y que el cosplay deje de ser moda, y vuelva a ser estilo de vida y un pasatiempo.

Hasta aquí mi entrega, ¡¡nos vemos en la próxima!!, ¡Soooooowiiit!

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