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ISMAEL MARTÍNEZ |

Espacio exterior. Negrura. Ausencia de luz. De cuerpos contundentes, de líquidos, de emisiones de gases. De gravedad. Gravedad. Esa fuerza que “descubrió” Newton un día como cualquiera luego de preguntarse por qué una manzana al madurar se desprende de la rama que había sido hasta entonces su hogar. La gravedad y la física moderna comparten entonces patria y fecha de nacimiento: Inglaterra, 5 de julio de 1687. El día que salió de imprenta Philosophiæ naturalis principia mathematica.

Desde entonces sabemos que todo cuerpo produce una fuerza de atracción sobre otro cuerpo. Entre mayor sea la masa de uno con mayor fuerza atraerá a otro. Entre más se alejen menor será la influencia que ejerzan mutuamente, uno sobre otro. Y viceversa.

Llega un punto, además, fuera de la atmósfera de un satélite/planeta (la atmósfera misma es posible gracias a la gravedad) en que esta fuerza es imperceptible y pierde toda trascendencia real para el pequeño mamífero animado que es el ser humano. ¿Qué pasa cuando un ser terrestre (del planeta Tierra/que vive sobre la tierra) no puede moverse, se mantiene en su lugar pero sin suelo al cual aferrarse?

El vació grave. La soledad seca. El más profundo desamparo.

Gravedad

En Gravedad (Gravity, Gran Bretaña-Estados Unidos, 2013) de Alfonso Cuarón aventura una respuesta. La mayoría de la prensa internacional la ha elogiado. Algunos, elevando con desmesura su nota, han visto en el cineasta a un nuevo Kubrick. Equiparando los logros del mexicano con los del creador de 2001: una odisea en el espacio (1968), Naranja mecánica (1971), El resplandor (1980), Full Metal Jacket (1987). Hablan del filme como un hito en la historia del cine. ¿Es esto remotamente cierto?

No. Gravity es una buena película, pero es sobre todo una buena película estadounidense, una con un argumento simple desarrollado con mucha eficacia. No es de manera alguna un filme importante. Uno que hará leyenda o que será utilizado por las academias de cine para mostrar a sus educandos un salto hacia delante en la evolución del arte.

No es, por lo menos, un ejemplo que supere en méritos a Children of Men (2006), la otra cinta de Cuarón que abunda en la narrativa científica. Niños del hombre sí es con toda seguridad un ejemplo de técnica cinematográfica. Lo es simplemente por la impresionante (casi impecable) elíptica, toma sin cortes de más de diez minutos en medio de una guerra civil con innumerables variables a coreografiar.

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No quiero ser el abogado del diablo ahora. Sí. La disfruté. A pesar de que muchas veces sentí que el director jugaba con mis emociones de forma hartera (desleal, como haría un novelista cursi a quien no le crees una palabra), Gravedad es una experiencia entrañable. Su primera media hora es una cátedra de narrativa visual donde imágenes en movimiento, sonorización y un argumento simple se yuxtaponen en un resultado plausible certero, sin mayores pretensiones.

Gravity  tiene, sin embargo, un par de fallos en cuanto a su estructura narrativa. Vaya, “fallos” es quizá una palabra injusta; reformulemos. Me hubiera gustado ver un poco más de metraje. (Espero que una versión del director salga a la luz pronto.)

En su edición de 90 (tiránicos) minutos, Cuarón no dejó que su película respirara. Que las secuencias descansaran un poco una de la otra. Sé que el autor concibió algo en dicho sentido. Estoy bastante seguro que por momentos Cuarón quiso entregarse de lleno a la introspección de los elementos que constituyen al alma humana: dejar beber de los asombrosos miasmas del cosmos al espíritu, entre tan desbordante emoción. Tal como intentó, quizá, Terrence Malick en su bellísima The Tree of Life (2011). Un filme de una línea por completo distinta pero que, de alguna manera, desarrolla el mismo humanismo al que se acerca, dubitativo, el propio Cuarón. Y del cual los críticos hablan con mayor decoro.

Haber aumentado unos veinte o treinta minutos a la película hubieran sido bien recibidos. Hubieran perfeccionado, me parece, a la obra. (Imagino a un panel de censores de la Warner Bros. pensando lo contrario, frunciendo el entre cejo, dormitando entre el largo lienzo de estrellas que habría propuesto Cuarón en un principio.)

Insisto: cerrar en dos horas hubiera mejorado, quizá, mi percepción general del producto.

Omake

Como anuncié en su nacimiento. El “regalo” semanal no siempre será verbal. He aquí una pequeña colección de carteles realizados por la comunidad internauta al respecto de la cinta. Muy bien publicitada, por cierto, en buena parte del orbe:

| IM | NEET | @KuranesII |

FICHA TÉCNICA
Título original: Gravity
Año: 2013
Duración: 90 min.
Género: Ciencia ficción, thriller, drama
País: Estados Unidos, Reino Unido
Director: Alfonso Cuarón
Reparto: Sandra Bullock, George Clooney

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