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MRD EDDIE RIVERS |

Mis estimados lectores, en esta nueva entrega les compartiré un poco sobre mi experiencia personal en este increíble multiuniverso friki que amamos. Me costó mucho trabajo poderles resumir esta parte de mi vida; la cual ha influido en mi formación desde que tengo memoria.

Tal vez se escuche un poco sangrón, pero por causas del destino, lo supe desde siempre y no fue sino hasta algunos años que “me cayó el veinte” de que vengo de una familia de tradición friki, de la cual estamos más que orgullosos de pertenecer, (varios primos y yo). Espero se sientan identificados con mi historia y/o se diviertan con esta columna tan especial.

urantia logo

Como recordarán, en la entrega anterior —“Lápices Aztecas, la historia del cómic mexicano (parte 3)”—, les mencioné una tienda de cómics llamada Urantia Blue Comics, la cual se ubicaba en Ciudad Satélite (lugar en donde resido actualmente). Para ponerlos en contexto, remontémonos a 1990 cuando surgió el boom de la historieta en México.

En esa época aparecieron innumerables tiendas de cómics por todo el país y en especial en la Ciudad de México, incluyendo al área metropolitana. A dicha demarcación pertenece Ciudad Satélite (famosa por sus torres de colores, obra del escultor Mathias Goeritz y el arquitecto Luis Barragán); lugar en donde tuvo origen el gran imperio que es hoy Fantástico-Comicastle, y su competencia directa, Urantia Blue Comics, la cual le debe su nombre al Libro de Urantia.

Si ustedes ha podido leer mi pequeña semblanza en la sección de contacto de esta página, en ella dice que “nací y crecí en la tienda de comics de mi tío, comencé a codearme con los grandes como Humberto Ramos, Bill Morrison (editor de los cómics de Los Simpson en Estados Unidos) y Dan DeCarlo (autor de Archie)”.

urantia tienda
Así se veía Urantia, en aquellos años.

Resulta que su servidor nació un año antes de que mi tío, Victor Guiza (maestro de Iván Rodríguez) abriera Urantia en 1992. Entonces, mis padres se asociaron con mi tío y trabajaron en dicha tienda, en donde yo era el rey y me paseaba por los estantes ojeando los cómics del momento.

La tienda era el paraíso de todo friki, había un arcade del primer Mortal Kombat, muchas figuras de acción, juguetes, posters y demás parafernalia. Incluso en la misma tienda había promociones como “Tráenos tu boleta y te hacemos descuento”, se hacían concursos de dibujo, cuento y cómic para expertos y principiantes con jueces de primer nivel.

Cuando la tienda asistía a convenciones como La Mole, La Conque y tantas otras, nuestro stand era de los más visitados; incluso los hermanos Kike y Joselo Rangel de Café Tacvba llegaban a Urantia en bicicleta a comprar sus historietas y había ocasiones en que la gente les pedía autógrafos y no podían continuar con su compra.

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Parte del staff de Urantia Blue Comics en La Conque 1994, abajo al centro encontrarán a mi tío.

Como dato curioso, en 1993, la tienda organizó el primer concurso de disfraces (así se les decía antes de que se popularizara el término cosplay) del que se tenga registro; antes de ello no se había visto nada igual. A mi tío se le ocurría asistir “disfrazado” a las convenciones, lo cual jalaba a mucha gente. Tal fue su entusiasmo que es considerado por varias páginas de cómics y medios frikis el primer cosplayer de México.

Por cierto, si desean ver el concurso de disfraces de Urantia, aquí se los dejo en dos partes. Cabe aclarar que yo no participé en él, por obvias razones, pero mi tía sí, quien en aquella ocasión vistió el atuendo de Death, y mi madre como Lois Lane en “versión” luto por la muerte (reciente) de Superman (ella, sin embargo, se moría de la risa, con todo y sin galán). También aparecen brevemente los Hermanos Caballero, autores de Zeraky, disfrazados de Gambit y Tombstone.

Siguiendo con la remembranza, resulta que a casa llegaban a cenar gente de la talla de Humberto Ramos, quien firmó uno de mis primeros cómics cuando era sólo un chiquillo y lo único que conocía era a los X-Men, Batman y Star Wars. También Dan DeCarlo autografió para mí historietas de Archie, Sergio Aragonés me firmó un par de Migthy Magnor y Bill Morrison estampo su rúbrica en un cómic de Bartman que aún conservo como un tesoro.

Debido a la crisis del 94, tristemente la tienda tuvo que cerrar. Todos los sobrantes que no se vendieron en la liquidación, sin embargo, pasaron a mis manos; fue entonces cuando comenzó mi verdadera experiencia friki. Tanto que mi tía pinto a varios superhéroes en los muros de mi cuarto. Era algo único, algo que nadie más tenía. Hoy día dicho mural ya no existe.

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¡He aquí (parte de) mi magnifico mural!

Fue así que mi colección de cómics comenzó a crecer y crecer como la espuma, al grado de que en la actualidad ya no tengo espacio en donde ponerlos. Comencé a acudir a algunas convenciones de Star Wars a donde iba disfrazado de jedi, en Halloween siempre sacaba del armario un disfraz de Batman, y en la primaria y secundaria siempre fui visto raro porque cargaba algunos cómics para leer.

En la preparatoria me reservé para mí el gusto por lo friki y pocas veces llegué a hablar de ello. Digamos que me volví un “friki de closet”, en el buen sentido de la palabra. En aquel momento dejé de ir a las convenciones y descontinué mi colección de historietas pues creía que los cómics ya no tenían futuro. Fue en el 2012, ya en aulas universitarias que Editorial Televisa comenzó a sacar las ediciones en español de varias historias nuevas de DC Comics: para rematar, The Avengers, The Dark Knigth Rises y The Amazing Spiderman se estrenaron en la gran pantalla.

Recuerdo especialmente cuando miré The Avengers. Pude sentir cómo resurgía en mí el pasado y comencé a recordar qué tan divertido era el mundo friki. Así que comencé a comprar cómics una vez más; a fin de cuentas mi familia siempre había fomentado su consumo, el gusto por ellas; un gusto que me ayudo a aprender el idioma inglés y afirmó en mí persona el amor por la lectura.

Es curioso que el conocimiento del medio de los cómics, el anime, el manga, las caricaturas y los videojuegos me ha ayudado por montones en la escuela. Para rematar, ahora escribo para un medio como El Vortex, que aborda los temas que más disfruto.

LogoVortex

Actualmente compro cómics cada que el dinero alcanza y voy a convenciones siempre que puedo; después de todo tengo estoy ocupado con la escuela. Hoy, sin embargo, estoy más que orgulloso de ser un friki de (cierto) “abolengo”, aunque escuche muy sangrón el término.

Además, tengo una prima cosplayer de estilo lolita que ignoraba esta historia tan increíble, y otro primo que escribe también para esta página y cuyo trabajo seguramente ya han disfrutado. Por último, los invito a que me cuenten en los cometarios su propia experiencia comiquera, de cosplay, anime, manga o simplemente friki.

Los dejo con unas cuantas fotos de mis tesoros:

phil yeh
Cómic firmado por Phil Yeh en 1998.
morrison
Cómic firmado por Bill Morrison (cofundador y actual editor de Bongo Comics) en 1995.
aragones
Cómics firmados por Sergio Aragonés en 1993.
de carlo
Cómics firmados por Dan DeCarlo en 1994.
ramos
Cómics firmados por Humberto Ramos en 1995.

¿Te atreves a cruzar la línea de El Vortex?

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