Extrañamos celebrar el día del niño. No es porque estemos viejos (la mayoría de nosotros apenas estamos en nuestros veintes), pero ser niño es maravilloso porque no tienes grandes responsabilidades y deberes como ir a trabajar, pagar impuestos, lidiar con jefes malhumorados y un largo etcétera. Además, en la infancia nos podemos dar la libertad de jugar y hacer tonterías sin vernos ridículos e inmaduros (¿o no?). La vida era tan fácil…

En cuestión de relaciones personales, un “córtalas” era algo así como un unfollow o eliminar a alguien de Facebook. No existían las redes sociales, pero sí el bullying. Era diferente al de ahora, pero traumaba de la misma manera.

Nuestra infancia transcurrió en la década de los ochenta y noventa, época en la que el mayor miedo de todo niño era ser secuestrado por los “roba chicos” o ser devorado por “Eso, el payaso” en la ducha. ¿Y qué canales veíamos en la televisión? Cartoon Network, Nickelodeon, Canal 5 y Discovery Kids (por mencionar algunos). Todavía existía la Onda Vaselina y nadie se hubiera imaginado que Lindsay Lohan, la linda niña de Juego de gemelas, caería en las drogas. Oh, qué tiempos…

Como son fechas de nostalgia, nos dimos a la tarea de recordar nuestras series favoritas de nuestra niñez. Tuvimos que dividir esta entrega en dos partes, ya que era muy extensa (sí, de pequeños veíamos mucha televisión). Aquí les dejamos la primera parte:

Tamashi

Sabrina, la bruja adolescente

Una de mis series predilectas de la infancia y pubertad fue Sabrina, the teenage witch. Yo era una gran admiradora de Melissa Joan Hart desde Clarissa lo explica todo (Clarissa explains it all), donde ella interpretaba a una adolescente que no aguantaba a su hermano Ferguson (Fergusano) y cuyo mejor amigo, Sam, siempre se metía a su cuarto a través de la ventana. En Sabrina, serie basada en el cómic de “Los Archies”, ella interpreta a Sabrina Spellman, una chica de 16 años que vive con sus tías brujas, Hilda y Zelda, y con su gato negro, Salem (cuando descubrí que éste era un animatronic, no lo podía creer). Esta serie tuvo tanto éxito que se hizo una versión animada para Disney Channel y una película.

He de admitir que gracias a esta serie, me empezaron a gustar las historias sobre magos y brujas (y mi gusto se acrecentó con la saga de Harry Potter). A veces imaginaba que yo también era una bruja que viajaba al Otro Reino para encontrarme con magos y que hacía encantamientos y hechizos. Yo también estuve perdidamente enamorada de Harvey (aunque era un poco loser) y odiaba a morir a Libby Chesler, quien le decía a Sabrina “fenómeno” y le hacía bullying todo el tiempo (¿quién no tuvo una compañera de clase así alguna vez?).

Hoy en día, estamos tan atiborrados de series con tema fantástico y/o medieval, que ya no es novedad cuando vemos personajes con poderes mágicos o extraordinarios en la pantalla chica. Sin embargo, en la época en que se estrenó Sabrina, estos temas no eran tan comunes y por eso esta serie duró siete temporadas al aire. Como siempre he sido fan del género de lo fantástico (hasta mi tesis es sobre eso), definitivamente Sabrina seguirá formando parte de mi top ten.

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El autobús mágico

Siempre soñé con viajar dentro de un volcán y al espacio exterior en el autobús escolar y, sobre todo, tener una profesora tan prendida como la señorita Rizos. Gracias a esta magnífica serie, aprender el sistema digestivo y la fotosíntesis fue súper sencillo cuando estuve en la secundaria (otra serie que me ayudó en mi formación académica fue Los inventores, donde aprendí muchísimos datos históricos). Era tan fan de El autobús mágico (The magic school bus) que llegué a comprar todos los libros en inglés de Scholastic y me sentía Andrea o Phoebe, una de las alumnas de la “Ricitos”. Uno de mis capítulos favoritos es cuando Rafa se enferma y todos se adentran en su organismo para ver cómo los glóbulos blancos pelean contra las bacterias… ah y también me gustó cuando todos se convierten en reptiles y viven la experiencia de ser de sangre fría.

Si algún día quieren aprender sobre ciencia de una manera didáctica y divertida, El autóbus mágico es la mejor opción.

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Mis menciones especiales:  Animaniacs, Sailor Moon, Tiny Toons, El mundo de Beakman, Capitán PlanetaRecreo, Rugrats, Muppets Baby, Hey Arnold!

Metal Warrior

Dragon Ball

Ésta fue una de las series que marcaron más mi infancia (y la de miles de niños), sobre todo porque es un anime tremendamente largo —508 episodios entre DB, DBZ y DBGT— y su mayor atractivo eran peleas, peleas y más peleas, cualquier pretexto era bueno para llevar una a cabo. También se daba la esporádica búsqueda de las esferas del dragón.

Cada vez que se transmitía la serie, era una media hora intocable para nosotros. Había que apurarse con la tarea para ver a Gokú patear traseros o, en su defecto, grabar el capítulo en cassette (si no saben qué es eso, shame on you) para poder verlo apenas dejáramos de estar ocupados. En la escuela, siempre alguien preguntaba “¿Qué te pareció Dragon Ball ayer?”, y las pláticas (y especulaciones) se prolongaban hasta que el maestro llegaba. La expectativa por lo que iba a ocurrir en la serie era tan grande, que existían hartos rumores sobre lo que le iba a pasar a Gokú y compañía, de los cuales muchos eran malinterpretados.

El fenómeno de Dragon Ball era masivo, tanto así que en cualquier tianguis podías encontrar figuras de Gokú, Vegeta, Piccoro y demás (*cof* piratas), y estoy seguro que varias editoriales se mantuvieron a flote con la venta de los álbumes de estampas, las cuales pasaban de mano en mano en las escuelas rápidamente. En fin, la serie sigue teniendo tantos fans como hace 15 años, tanto así que el fandom pide a gritos que la última película de Dragon Ball Z sea traída a México con el doblaje original. Mientras sigan existiendo fans de la serie, ésta continuará vigente.

Transformers

A muchos de mis contemporáneos les he preguntado “¿Cuáles fueron los primeros Transformers?” y muchos me responden “Pues los de Beast Wars, ¿no?”. Para que se enteren, la serie original de Transformers fue emitida en los años 80, con los Decepticons saqueando los recursos de la Tierra y los Autobots tratando de detenerlos; ambos estaban varados en nuestro planeta. En esta serie, Optimus Prime era un tráiler mientras que Megatron era una pistola, la transformación de éste último se ha cambiado para hacerlo más amenazador a lo largo de nuevas series.

La sensación con los Transformers eran los juguetes, con los cuales uno pasaba horas de diversión. Los diseños de las figuras eran sencillos y a veces no se parecían mucho a los de la caricatura, pero eso poco importaba con tal de que se transformaran.

He-Man y los Amos del Universo

La trama de esta caricatura iba así: He-Man tenía que defender al Castillo Grayskull —una enorme fuente de magia— del malvado Skeletor, el cual buscaba dominar Eternia. A pesar de que es la típica historia de “el bien contra el mal”, la serie me gustaba porque los capítulos no eran tan repetitivos y He-Man siempre tenía que buscar la forma de salvar a sus amigos y de Skeletor y sus subordinados, como levantar el Castillo Grayskull (“el hombre más poderoso del universo”) para evitar que fuera succionado por un portal, pulverizar un diamante mágico con sus manos o deshacer los hechizos a los que era sometido. Uno de los primeros acercamientos que tuve a la fantasía.

Thundercats

Finalmente les hablo de esta serie que mezclaba ciencia ficción con fantasía. A pesar de que la caricatura se fue haciendo aburrida y repetitiva conforme avanzaba, los primeros capítulos eran los mejores, sobre todo porque nos muestran a un León-O bastante “verde” e inexperto, pero en camino de convertirse en el verdadero líder de los felinos cósmicos. Debido a esa caricatura todos querían tener su propia Espada del Augurio para ‘pelear’ y ver más allá de lo evidente, pero no recuerdo si hubo una espada de juguete oficial.

Actualmente existe un remake de los Thundercats, y aunque tiene una historia más consistente, yo me quedo con los originales.

Menciones especiales: Mazinger Z, Los Caballeros del Zodiaco, Las Ninja Tortugas Adolescentes Mutantes.

El Zero

Macross

Para su servilleta, LA serie que me hizo acercarme al mundo de las caricaturas más que por mero entretenimiento fue Chō Jikū Yōsai Makurosu o Super Dimension Fortress Macross para los cuates (o Robotech para los incautos). Esa mezcla de aviones, robots, extraterrestres, naves espaciales y música pop pegajosa fue lo que me llamó la atención a mi corta edad en ese entonces, los humanos peleaban contra esos extraterrestres usando armas y tecnología de punta (de punta en los 80’s jojo), pero no es sino através de la cultura que logran ganar la guerra; este mensaje fue el que me atrapó y me hizo declararme fan. Lo malo es que en mi escuela nadie veía Macross más que yo, los demás niños veían lo clásico, los Looney Tunes, El Pájaro Loco (que yo también veía) y cosas así, por lo tanto, desde niño he sido un poco ermitaño jaja.

Como sea, mirando hacia atrás y viendo la celebración que tuvo Macross en Japón por sus 30 años, creo que puedo celebrar yo también haber sido niño cuando la transmitieron por primera vez en México y haber crecido con Hikaru Ichijo (Rick Hunter), Misa Hayase, Lyn Minmay, Roy Focker (mi héroe) entre otros entrañables personajes que a lo largo de todas sus sagas me han dejado un buen sabor de boca y un recuerdo feliz de mi infancia.

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La nostalgia continúa en la segunda parte de nuestro artículo, la cual pueden encontrar justo aquí.

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