Wii U pad
Wii U pad.

ISMAEL MARTÍNEZ |

Hace unas semanas, Nintendo liberó a los medios su informe financiero sobre el primer trimestre comercial (recuerden que para el sector el año comienza en abril). En él se observa un hecho contundente. Una vez más las portables de Nintendo dan la cara por la compañía; todo apunta, como previeron analistas hace poco más de un año, a que la consola casera Wii U tendrá una recepción discreta por parte del público, muy parecida a la que tuvo el Nintendo Game Cube hace casi una década.

Tal parece que la mayoría de los compradores de una Wii U —más aún con el lanzamiento en las fiestas decembrinas de la Sony PlayStation 4 y el Xbox One de Microsoft— serán sólo los nintendo-fan-boys y todos aquellos que no estén dispuestos a perderse una nueva entrega de su franquicia favorita: Super Mario… Mario Kart, The Legend of Zelda, Metroid, Super Smash Bros.… Ya no más los así llamados jugadores “casuales”. Esos se quedarán con su Wii, que a buen precio y con un catálogo ecléctico, seguirá entreteniendo con juegos sencillos y amigables (aunque su barato lente de pacotilla se averíe cada año y medio).

Pero, ¿qué motiva este comportamiento? ¿Qué en el mercado, en el público consumidor, nos dice cómo se desarrollarán las cosas? ¿Por qué la mayoría de los analistas especializados en el ramo apuntan ya la victoria para Sony cuando la batalla no ha siquiera comenzado?

Bien, desarrollemos.

Todo comenzó con el madruguete de Nintendo en la E3 del año pasado. La compañía nipona presentó entonces una consola interesante, lista para salir a producción, en una conferencia de prensa que fue notablemente superior —en cuanto a impacto mediático— que el resto (a diferencia de la omisión deliberada del presente año en pos de un modesto Nintendo Direct, cosa que, según reporta la compañía, les ahorró la friolera de 5 billones de yenes, algo así como 850 millones de pesos).

La consola entró, pues, al mercado para la temporada alta del comercio: las fiestas de fin de año (Día de Gracias, Navidad, Año nuevo, Día de Reyes). Y no le fue bien. De hecho le fue tan mal —comercializaron apenas 390 mil copias de una cifra esperada de 4 millones— que Nintendo lo reconoció rápidamente ante sus inversionistas, pidió disculpas, apretó el cinturón y bajó un poco el precio; sin embargo, siguió ofreciendo la consola en dos opciones: la cara (blanca, 8 gb de disco duro) y la más cara (negra, 32 gb de disco duro, con accesorios y juego de “regalo”). Peor, ésta presentó en la primera versión del firmware un error fatal que inutilizaba la consola si, por alguna razón (un apagón o una falla en la conexión de internet) un paquete de actualizaciones inicial se veía interrumpido.

Así, la Wii U vendió menos del 10% de lo previsto en todo el mundo. Ahora, para el trimestre reportado recientemente, Nintendo logró colocar 160 mil aparatos.

Nada ha mejorado.

Para el año fiscal 2014 Nintendo espera vender 9 millones de consolas. Esto significa que, respecto al total, la compañía no ha llegado ni al 2% de su prospectiva original y ha conseguido apenas un 7.1% de la meta por trimestre (si tomamos los números en frío, sin considerar el “contexto”). Ahora, tomando en cuenta el balance con resultados anteriores, (esperaba vender 4 millones cuando vendió 390), las ventas con respecto a la expectativa final han incluso bajado: de un 9.75% conseguido de diciembre a marzo, a un 7.1% de abril a junio. Lo que se refleja en una reducción real del 27.2%.

Números francamente malos.

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Con todo, Nintendo espera que con títulos como Pikmin 3, Super Smash Bros…, Super Mario 3D World, Mario Kart 8, Wii Fit U (nombre no confirmado) y un nuevo The Legend of Zelda se consiga la meta. Los analistas prevén, sin embargo, que una vez que salgan al mercado las nuevas consolas de la competencia, el panorama se verá aún peor para Nintendo, y si tomamos en cuenta las ventas que tienen todavía la PS3 y la Xbox 360. Se mira peor.

Dios salve a las portables

Por otra parte, en alto contraste. El adictivo entretenimiento familiar de Animal Crossing: New Leaf ha vendido más de 5 millones de unidades. Luigi’s Mansion: Dark Moon y New Super Mario Bros. 2 han tenido, juntos, ventas similares. Además, este otoño lloverá el dinero para la compañía japonesa (está claro) tras el estreno de las nuevas versiones de Pocket Monster: X & Y. Por todo ello, Nintendo espera una venta por 920 billones de yenes (147 mil millones de pesos) para el fin del año fiscal, proyectando una saludable ganancia neta de 55 billones (8 800 millones de pesos). Sería interesante saber qué porcentaje de ellas aporta la división casera de Nintendo, en contraposición a las ventas de dispositivos y software portables.

Nintendo 3DS, ediciones especiales japonesas para el lanzamiento de Pokémon X & Y
Nintendo 3DS, ediciones especiales japonesas para el lanzamiento de Pokémon X & Y.

Los competidores: Sony vs Microsoft

Así visto, el mercado de las consolas caseras se disputará entre Sony y Microsoft (mención aparte necesitaría Ouya, la consola “independiente”, que se vende sólo a vuelta de correo a cambio de unos $200 dólares; propuesta fresca, interesante, que por lo pronto ya logró poner nerviosa a una industria capitaneada por compañías como Electronic Arts y Activision). Para la mayoría de los versados el primer enfrentamiento (Round 1) se llevó a cabo en el E3 de este año. Y fue precisamente allí donde Sony asestó (afirman) el golpe que podría resultar definitivo entre el potencial público: los jugadores de hueso colorado (valga el anglicismo: hardcore gamers).

Microsoft ofreció su conferencia primero, “reveló” su Xbox One. No obstante, tras las más de tres horas que duró el evento, la mayoría de los espectadores salieron con una sola idea en mente: Microsoft está más interesado en mostrarnos un dispositivo de entretenimiento para estancias que una consola de videojuegos. Además lanzó un anuncio que se esparciría como bomba infecciosa: su nueva consola no permitiría más el intercambio, reventa y préstamo de software. Es decir, si compras un disco y lo “corres” en una consola, éste podrá ser utilizado en dicha consola. Y sólo en ella.

Sony desveló su PlayStation 4 al día siguiente. Presentó una cantidad asombrosa de juegos. Sí, juegos: independientes y exclusivos, la mayoría de ellos; y cuando se acercó el final tomó vuelo y preparó el golpe: su bebé, además de estar disponible a un precio $100 dólares menor que Xbox One, no restringiría de ninguna manera el mercadeo de juegos usados.

Dicha conferencia terminó, literalmente, con una ovación de pie.

Momentos después, la compañía filtró un video que se haría viral en minutos. En él, se mira a los presentadores de Sony explicando que sí habría un mecanismo “especial” para intercambiar juegos usados. El mecanismo, se mofó, sería el siguiente: a) poner el disco en tus manos, 2) alargar tus brazos en pos de tu interlocutor, en ademan de entrega, 3) el otro lo recibe. Así de simple; tan fácil como siempre.

Suena ridículo pero el guiño, la burla, devendría en un verdadero bombazo.

Me gusta pensar que la gente detrás del mercadeo en la compañía japonesa, tras enterarse de las reacciones adversas a la prohibición de Microsoft para el uso de software, trabajó a marchas forzadas esa noche, midiendo el terreno, preparando un sardónico video en sus cuartos de hotel en California. Un video que daría la vuelta al mundo y que sería visto como el golpe más duro del que se tenga recuerdo entre competidores del ramo.

Microsoft no lo creyó gran cosa y guardó silencio un par de días. Ese par de días, afirman los conocedores, podría haber definido ya el curso de la historia: en la mente del público, dicen (sentimos) Xbox One quedó mancillada a largo plazo en la mente (las voluntades) de los jugadores asiduos, los compadres más fieles, en fin, su verdadero público.

¿La compañía estadounidense podrá, antes del “viernes negro”, cambiar la percepción sobre su producto? A ese precio, se mira difícil. Tendrán que hacer méritos especiales.

Imagen tomada de structuregaming.com
Imagen tomada de structuregaming.com

En el aire…

Con ello, Nintendo quedó completamente fuera del debate. A pesar que en su Nintendo Direct consiguió emocionar a más de uno con ejemplos de gran autoridad (como un Mario Kart 8 que se mira impresionante), la percepción de verdadera batalla quedó marcada en el golpe en la cabeza que Sony propinó a Microsoft aquella noche de miércoles.

Días después, la prensa se apresuraría a preguntarle a Nintendo su postura al respecto: ¿qué pensaba sobre la restricción en el uso de software? Con elegancia, Satoru Iwata, el portavoz y líder de la compañía japonesa contestó, palabras más, palabras menos: Ese debate es ocioso. En Nintendo estamos más preocupados por hacer juegos que el usuario nunca quiera desechar.

Ahí está el éxito. Si uno lo piensa bien, ¿conoce usted a alguien que se haya desecho de alguna de las millones de copias que se han publicado de la serie Super Smash Brothers, por ejemplo?

La moneda está en el aire. Será cosa de esperar unos meses.

| IM | NEET | @KuranesII |

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