TAMASHI |

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Hace un poco más de un año escribí una crónica sobre lo difícil que fue cerrar mi cuenta de Facebook, pues ya era una total adicta a esta red social. Desde entonces, he intentado muchísimas veces desactivarla y jamás regresar, pero mis intentos han sido fallidos. La pregunta es ¿por qué he querido cerrarla? Aquí mis razones.

1. Facebook nos vuelve amargados y envidiosos

Aunque somos conscientes que mucho de lo que nuestros contactos publican sobre sus “perfectas y felices” vidas es mentira, duele saber que a alguien le está yendo mejor que a nosotros y nos pone a pensar: “¿qué hice mal? ¿por qué yo no tengo el mismo éxito? ¿por qué yo no he logrado encontrar a mi media naranja? ¿por qué yo no puedo tener un empleo tan padre como el de mi amigo (a)? ¿por qué no tengo el dinero suficiente para irme a pasear por el mundo como ellos? ¿por qué soy tan feo (a) que nadie le da like a mis fotos de perfil?” Podríamos continuar con una larga y extensa lista de cuestionamientos, pero… ¿tiene sentido vivir así?

2. Facebook nos hace darnos cuenta que no a todos les importamos

¿Cuántos no se han sentido mal porque publican una foto donde creen que se ven muy guapos (as) y nadie le da like a su foto? ¿O cuando ‘postean’ un trabajo suyo (dibujo, ilustración, video) y todos lo ignoran? O lo que es peor: cuando solicitan ayuda y nadie se ofrece. Sí, tendremos mil doscientos contactos en Facebook, pero aproximadamente la mitad de ellos (o menos) realmente están interesados en nuestra vida y en lo que publicamos.

3. En Facebook realmente ya no podemos expresarnos

Lo que es bastante común en Facebook es expresar lo que todo mundo escribe, lo “políticamente correcto”, pero si nos salimos de ahí, corremos el riesgo de ser atacados por nuestros contactos. Por ejemplo, cuando murió Gabriel García Márquez, un compañero publicó que a él no le había afectado tanto porque él admiraba a otros escritores. ¡BUM!, las críticas le “llovieron”. ¿Acaso ya no podemos expresar nuestra verdadera opinión? La mayoría de la gente publicó fotos del escritor colombiano y citas de sus novelas. ¿En serio las habrán leído todas o lo hicieron para verse bien ante sus amigos? No mientan por convivir.

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Además, si queremos debatir sobre religión o política, podemos meternos en problemas porque entre nuestros contactos puede que exista alguien que no comparta nuestras mismas ideologías. Y es peor cuando en nuestra lista de amigos tenemos compañeros del trabajo o familiares. Por esta razón, mucha gente tiene dos perfiles de Facebook. Además, ya se ha visto mucho que las empresas toman en cuenta lo que publicamos en nuestras redes sociales para contratarnos o no, así que cada vez hay que estar más alerta sobre lo que escribimos y cuidar qué fotos compartimos.

4. Haters al ataque

Siguiendo en la línea de los ataques, a veces sucede que estamos inspirados y escribimos una bella frase motivacional en nuestro muro, pensando que eso le alegrará el día a nuestros contactos cuando, de repente, un amigo o compañero hace comentarios fuera de lugar para arruinar nuestra publicación o simplemente para molestarnos. Lo peor es cuando se llega a los insultos y a las groserías.

5. Ya no tenemos vida 100% privada

¿No les ha pasado que no quieren que nadie, pero NADIE se entere que ustedes están trabajando en tal lugar, que salieron de paseo o que tienen una relación pero, gracias a Facebook, todo mundo se entera? Puede que ustedes no publiquen nada, pero nunca falta el amigo, primo o conocido que los etiqueta en una foto que ustedes no querían que nadie viera o que los mencione en un comentario: “¡Me la pasé súper con mis amigos en Six Flags!”, por ejemplo. De esta forma, al amigo que le cancelamos porque “íbamos a trabajar ese día” se entera que, en realidad, nos fuimos a Six Flags con otras personas. Auch.

"¿Publicaste nuestro robo en tu Facebook?"
“¿Publicaste nuestro plan de robo en tu Facebook?”

Y no solamente eso, también gracias a nuestros contactos la gente puede saber cosas de nuestro pasado que nosotros no hubiésemos querido revelar nunca. Por ejemplo, yo tenía un apodo en la preparatoria que jamás quise decirle a mis amigos de la universidad ni del trabajo para evitar bullying, pero gracias a unos amigos de la prepa agregados en Facebook, ellos se enteraron de dicho sobrenombre y ahora también me llaman por mi apodo.

6. Tener que aguantar personas indeseables

¿Qué se entiende por indeseable? Aquel contacto que hace difícil la convivencia. Por ejemplo, en mi lista proliferan los amigos que están haciendo su maestría en política y a cada rato sacan su yo intelectual. Digo, no tiene nada de malo, pero son odiosos cuando critican a los demás por compartir notas de revistas como Veintitantos o de temas “demasiado banales”.

También son insoportables cuando buscan lucirse en sus comentarios cada vez que alguno de sus contactos ‘postea’ un artículo con tema polémico. Se agradece cuando lo que escriben realmente aporta, pero es notorio cuando lo único que buscan es hacerse notar porque caen en lugares comunes y a veces lo que dicen no tiene fundamentos.

Finalmente, tenemos a los contactos que solamente nos generan spam en nuestro timeline, ya sea porque se la viven posteando todo pequeño detalle de lo que pasa en sus vidas o porque exceden el uso de Foursquare o Ask.fm. En resumen, son contactos que no aportan nada, pero que nos llenan nuestros timelines de información inútil.

La solución sería “bórralo o bloquéalo ¡y ya!” Pero no es tan fácil. Borrar a alguien de Facebook puede costarnos muy caro, pues la gente lo toma demasiado personal. Parece que si no somos amigos en Facebook de alguien, aunque en la vida real le hablemos, no somos amigos de verdad. ¿No es esto, acaso, incoherente?

CONCLUSIONES

- "Me preocupa que Facebook esté acabando con la comunicación significativa" -"Me gusta."
– “Me preocupa que Facebook esté acabando con la comunicación significativa.”
– “Me gusta.”

Desafortunadamente, mucha gente se comunica más vía Facebook que por mensaje, correo y llamadas telefónicas. Vamos, ya ni Skype usan. Así que aceptémoslo, las redes sociales llegaron para quedarse (al menos así parece ser). Lo queramos o no, ya forman parte de nuestra vida; la clave está en no dedicarles mucho tiempo ni darles demasiada importancia para no caer en la adicción. Eso sí: no usemos las redes sociales para exhibir cada detalle de nuestras vidas (no sabemos si alguien hará mal uso de esa información), ni tampoco como un medio para echarle mierda a todo aquel que no esté de acuerdo con lo que nosotros pensamos. Aprendamos a convivir en ellas.

Por cierto, feliz cumpleaños atrasado, Mark Zuckerberg.

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