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No sé usted, querido lector, pero cuando yo comenzaba mi viaje en el mundo de los videojuegos, había héroes para repartir a puñados. Durante la década de 1990 los protagonistas iban desde el memorable Link hasta el valiente sin nombre de Turok, pasando por Mega-Man y Luke Skywalker en Rogue Squadron. La oferta de juegos era también muy variada. Podías jugar Star Fox, seguir con Mario Party y terminar con una sesión de Paper Mario sin sentir que repetías acciones o iterabas historias. La realidad es ahora muy distinta.

¿Cuántos protagonistas diferentes podemos contar hoy día? Protagonistas que cumplan en verdad un papel importante en la historia, no sólo episodios de un capítulo, en una trama por demás vista (¡estoy hablando de ti Call of Duty!). Es cierto que tenemos la quinta versión de Master Chief en Halo; que contamos con la decimosegunda reencarnación de Lara Croft, rejuvenecida para engañar al tiempo. También podemos contar a Ezio Auditore y a Kratos entre este grupo selecto de personajes con, valga la redundancia, personalidad. Sin embargo todos ellos sufren de un mal terrible: los han repetido hasta el cansancio.

Ezio_Auditore_da_Firenze
Ezio Auditore.
Kratos.
Kratos.
Lara Croft.
Lara Croft.
Master Chief.
Master Chief.

Confesaré algo: me encanta la pizza. ¿Hay alguien a quien no le guste la pizza? Sin embargo, no podría comer pizza todos los días durante un año. Lo mismo pasa con los videojuegos; repetir tantas veces trayectos similares para ver finales parecidos cansa. Cansa, cansa, cansa. Ésta es mi queja: ¿acaso a nadie puede ocurrírsele un argumento original para un videojuego? Hay quien lo ha intentado por lo menos. Mario, Link y Lara Croft han intentado darle frescura a sus historias; regresando a sus orígenes en el caso de Tomb Raider, y creando universos alternos en el caso de las otras dos franquicias: The Legend of Zelda y Mario Bros.

Pero no podemos evitar que predomine un cierto olor a rancio. Un olor que nosotros mismos nos hemos encargado de crear y viciar hasta el hartazgo. Debemos exigir aventuras con cierto contenido, no repetir la misma galería de tiro que nos venden siempre, impresionándonos con los espejismos que son los gráficos y las pequeñas innovaciones. ¿Acaso no jugamos para conocer nuevas historias? ¿Acaso no jugamos con ansias de derrotar al mal en una aventura inolvidable? Yo por mi parte estoy harto de encontrar tan sólo una buena historia, en una fila de veinticinco títulos.

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