Por DR. JABBERWOCKY |

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Sin duda Psicosis de Alfred Hitchcock no sólo significa un hito iconográfico, pues implicó la ruptura de varios tabús establecidos durante su época.

Han pasado 53 años desde que el genio del suspenso diera forma a la obra antes citada. Mientras Hitchcock pensó en Psicosis como una cinta sin continuación -en serio, ¿que más había por contar?-, los creativos de la industria la convirtieron en la franquicia que es hoy.

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Quien ha visto cuando menos la cinta original conoce bien la historia de Norman Bates, un asesino creado en la obra literaria de Robert Bloch, el cual está inspirado en el homicida Ed Gein, quien perpetró varios asesinatos en Plainfield, Wisconsin, en los años cincuenta y que también inspiró la creación de Leatherface de The Texas Chainsaw Massacre, Buffalo Bill de The Silence of the Lambs y Bloody Face de American Horror Story: Asylum.

Si bien las aprensiones psicosexuales de Norman (en especial la fijación hacia su madre) causaron polémica en su momento, parecía que no había mucho más por desentrañar, sin embargo la cadena norteamericana A&E decidió crear una precuela en formato de serie televisiva la primavera pasada.

Bates Motel intenta contar el origen del asesino que tan brillantemente interpretó Anthony Perkins en el cine. Al principio una serie vilipendiada, no fue hasta pasada la primera mitad de la temporada que el rumbo de la serie tomó la cohesión necesaria para sobresalir entre el resto de los programas de la competencia.

La serie comienza cuando Norma Bates y su hijo Norman se mudan desde Arizona a un pueblo llamado White Pine Bay en Oregon, donde compran un pequeño motel y planean emprender un negocio, sin embargo su llegada está cargada de tanto misterio como el que encierra la principal actividad económica del pueblo.

Cabe mencionar que la creación de Kerry Ehrin (Friday Night Lights) y Carlton Cuse (Lost) no está ambientada en el tiempo del filme de Hitchcock, sino en la actualidad, aunque no es de extrañar que los sets de grabación y el concepto de arte sea vintage en aras de conservar la textura que hizo de Psicosis un significante distintivo, por lo cual se aprecia en el vestuario y los autos esa nostalgia “hipster” que contrasta lo viejo con lo nuevo.

Sin embargo, hemos de ver la serie no como la psicosis de la cinta a la que intenta dar origen, toda vez que genera su propia mitología y una trama que, aunque marcada por algunas limitaciones y fallas, busca consistencia de cara al futuro.

Dando a luz la locura

Para interpretar a Norma Bates, la nominada al Oscar, Vera Farmiga, se pinta sola. Quienes no la conocen la ubicarán por su papel como Lorraine Warren en El Conjuro (2013).

Hemos de notar ciertas diferencias entre esta versión de Norma y la de la cinta -de quien sólo podemos escuchar su voz-, pues en los primeros filmes hay un tono severo y decepcionado que en Bates Motel simplemente no hay, pues en vez de ello Farmiga le ha dado un tono amargo, aprensivo y profundo de acuerdo al argumento.

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Norman Bates (Freddie Highmore) y su madre Norma Bates (Vera Farmiga).

La interpretación de Farmiga es la de a una mujer trastornada que fue violada por su hermano, golpeada por su padre y abusada por su marido. Después de tanta miseria, a Bates no le queda sino formar una relación estrecha y hasta en cierto grado íntima con su hijo, a quien no sólo sobreprotege, pues a lo largo de la temporada revela secretos tras la muerte del padre de éste.

Por otro lado, sus impulsos en veces orillan a que Norman elija entre su vida personal como adolescente y algunas elecciones adultas tal como ella esperaría. Es aquí donde nos preguntamos en verdad ¿quién protege a quién?

Norman Bates, o el Edipo Moderno

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Los mitos no mueren, sólo se resignifican. Es evidente que Bates Motel y Psicosis son resignificaciones de Edipo, sin embargo aún está por verse si alcanza las trágicas consecuencias del mito griego, hecho que implicaría romper con muchos tabús de la pantalla chica.

Recordemos que Edipo asesinó a su padre sin saber que lo era y luego desposó a su madre. Tal como la obra gótica de Mary Shelley reinterpretó la narración de Prometeo en su Frankenstein, Robert Bloch y Alfred Hitchcock desarrollaron un escalofriante borrador sobre la tensión existente en el tabú del incesto.Y digo “borrador” pues la serie de T.V. está consolidando el argumento de forma seriada y novelesca. Sólo el tiempo dirá si la serie profundiza en uno de los más grandes horrores de la humanidad.

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Freddie Highmore y Anthony Perkins.

La, en veces, frenética representación de Norma Bates por parte de Vera Farmiga se complementa con la actuación del joven Freddie Highmore (Charlie y la fábrica de chocolates), quien ha logrado mimetizarse con el personaje interpretado originalmente por Anthony Perkins, casi copiando toma a toma los gestos, el noble humor, el gusto por los animales disecados y los característicos silencios evidentemente incómodos que le hicieron un psicópata de cara descubierta.

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Este hombre no necesita presentación.

Cabe mencionar que en esta versión, Norman no ha asimilado la personalidad de su madre como sucedió en Psicosis –al menos no todavía-, sin embargo tiene episodios maniáticos en los que alucina a su madre, quien detona su ira y lo incita a cometer crímenes, tan sólo para olvidar lo ocurrido momentos después del altercado. Se desconoce si en algún momento su locura lo llevará a asimilar a su madre como parte de una doble personalidad cuya aversión y reprobación hacia otras mujeres liberen sus pulsiones reprimidas y lo orillen a matar.

Pueblo chico, infierno grande.

Ciertamente el pueblo al que fueron a parar los Bates es todo menos de ensueño. Una mezcla entre Wisteria Lane y Twin Peaks hacen de White Pine Bay más que peculiar. De hecho, la productora y creadora de la serie, Kerry Ehrin, aceptó haber copiado sin más tapujos la idea básica del legendario programa Twin Peaks, el cual fue creado por David Lynch durante los imperecederos años 90.

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Algunos de los promocionales de Bates Motel nos dan indicios de White Pine Bay.

En un pueblo de tales proporciones, cuyo sustento básico es la actividad agropecuaria, los habitantes extrañamente gozan de la opulencia. Tras la galante apariencia subyace una red de negocios ilícitos, hecho por demás evidente cuando Norman y su amiga Emma descubren un plantío de marihuana encontrado en el segundo episodio.

Los hombres que no amaban a las mujeres

El papel de la mujer en algunos sectores de la sociedad sigue siendo injusto ante los abusos del machismo. Durante el primer episodio, Norma es violada y silenciada por el ex-propietario del motel, Keith Summers, en una de las escenas más escalofriantes de la televisión actual, hecho que le debió a Farmiga una nominación al Emmy en la categoría de mejor actriz de una serie dramática (¿a alguien le recuerda a la violación de Lisbeth Salander en The Girl with the Dragon Tattoo de Stieg Larsson?).

Al no obtener su negocio de vuelta por las buenas lo intentó hacer por las malas, aunque no contaba con que Norma le apuñalaría en múltiples ocasiones, cosa que puso en movimiento todas las subtramas de la temporada y además nos mostró un poco de la propia locura de la Señora Bates.

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Norma limpia la sangre de Keith Summers tras haberlo asesinado.

Durante el primer capítulo, titulado “First you dream, then you die”, Norman encuentra un cuaderno con dibujos orientales de mujeres siendo torturadas, cosa que despierta su fascinación. Pronto comprendemos que el cuadernillo es la clave para descubrir una red de tráfico de mujeres provenientes de Asia, las cuales son vendidas como esclavas sexuales.

Mientras la primera reacción de Norma fue negar que su amante, el alguacil Shelby, estuviera involucrado en dicho negocio desde un principio junto a Keith Summers, al final reflexiona, lo acepta y cae en cuenta que se encuentra contra un muro, pues al delatarlos no sólo habría traicionado a Shelby, quien la salvó de ir a prisión por el presunto asesinato de Summers, sino que sabía también que su vida y la de Norman estaría en grave peligro.

Norma intentó guardar silencio y mantener todo en secrecía, pero en White Pine Bay, la verdad termina saliendo de las profundidades del agua, como la mano de Keith Summers o el auto de Marion Crane al final de la cinta de Hitchcock.

Éste parece ser el pueblo donde las mujeres llegan para ser denigradas, pues pareciera que inconscientemente lo merecen. Un caso similar de misoginia es el de Skyler White en Breaking Bad, pues tanto ella como Norma Bates (y las mujeres del pueblo) deben tragarse con amargo sabor la conducta de las figuras masculinas y sobre todo, deben dejarse tratar mal por el bien de sus familias aún si éstas son el origen del peligro como tal.

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¿Hipster o no hipster? He ahí el dilema: lo moderno contrasta con lo antiguo.

Brujas, seductoras, manipuladoras, una mujer es catalogada como tal porque el inconsciente colectivo dicta que así debe ser, si no Grand Theft Auto no tendría prostitutas violentadas por doquier.

Mientras Dylan o el Sheriff Alex Romero (Nestor Carbonell) pueden disparar a quemarropa y Norman padece una patología psicosexual hacia las mujeres -la cual puede usar de pretexto-, una mujer que miente por temor, mata en defensa propia, que emprende un negocio para huir de su pasado y tiene una relación sexual con un servidor público por conveniencia, no sólo es mal vista, además debe esconderse tras barriles para apuntar con un revólver a quien se atreve a amedrentarla.

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Norma es amenazada por Jake Abernathy.

Incluso al serle retirados los cargos, la comunidad de White Pine Bay la sigue catalogando como una cualquiera, cuando en verdad es la única mujer fuerte (hasta ahora) en el pueblo, tanto que en el final decide armarse y matar a Jake Abernathy.

¿Cómo saber hacia dónde va Bates Motel?

Con Psicosis todo iba del punto A al B sin rebuscar la trama, una explicación por parte del psiquiatra bastó al final para hallar coherencia y congruencia en las motivaciones del asesino. En Bates Motel hay un punto A y un punto Z seguros, sin embargo las subtramas y el proceso de transición argumental entre ellas, nos llevan por un laberinto donde Norman y su madre son las criaturas menos violentas que podemos encontrar.

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Dylan (Max Theriot) detiene a su hermano Norman durante uno de sus episodios psicóticos.

La introducción de Dylan, el medio hermano de Norman, deja entrever un contexto aún más profundo en la historia de Norma como madre; se trata de la oveja negra, un crío de escasos veinte años que siente la necesidad de mostrarle a su madre que puede ser independiente y responsable al tomar un trabajo ilegal y ofenderla sin ningún reparo, ya sea por rencor o por celos hacia su hermano, con quien desarrolla una relación de complicidad y confianza.

Mientras la locura de Norman se torna más evidente y peligrosa (la última escena de “Midnight” fue un claro homenaje al asesinato de Marion Crane con el cadáver de la Srita. Watson tendida en el suelo), la sociopatía de los habitantes de White Pine Bay y el miedo a que su hijo esté en riesgo, podrían detonar en Norma alguna patología aún desconocida (recordemos que en la cinta su voz sonaba a una mujer enojada y severa, más que maternal).

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La muerte de la maestra Watson al final de la primera temporada, “Midnight”.

Muy posible es que el show tome una dirección independiente al filme, pues más que ser una precuela de Psicosis, tiene el potencial de ser la psicosis de una precuela que nos fuerce a imaginar respuestas a preguntas inexistentes. Lo único seguro hasta ahora es que, a la hora de matar, los Bates se reúnen como una de esas clásicas familias de antaño a la hora de comer, para que no digan que la televisión no inculca valores.

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Crítico. Cínico. Excéntrico. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y editor de 'El Vortex'; devorador de cultura y cazador de sensaciones. Lo único que amo más en el mundo además de ver y oír, es escribir. Soy fanático from hell de la ciencia ficción, el horror, la comedia romántica, los super héroes y las secuencias de acción. Mi mente está hecha de salchicha con mucho chocolate, mermelada, imágenes en blanco y negro y grandes dosis de espías, Lovecraft, Buffy the Vampire Slayer y Doctor Who.