RITALIN PERSON |

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Bada-bing, bada-bang… ¡esto es un rockstar de la ciencia señores! En eso pensaba mientras esperaba en el patio del Museo Universum el inicio de El mundo de Beakman. Yo y otras tres mil personas.

Entre la multitud podía verse a niños, jóvenes y adultos de bata verde y cabellos alborotados. Tal fue el furor que el científico de la tele ocasionó que hasta vendedores de piratería había; las mujeres vociferaban, los niños lloraban y los hombres se ponían celosos cuando sus parejas gritaban con todas sus fuerzas: “¡Beakman, hazme un hijo!”.

Así, como buen ídolo de las masas, Paul Zaloom se hizo esperar. No fue sino en el clímax de los alaridos cuando por fin salió a comprobar su poder de convocatoria, modulando los gritos del público con el solo alzar de sus manos. Beakman era todo un hit en México, y él lo sabía.

Foto cortesía El Universal / Lucía Flores
Foto cortesía El Universal / Lucía Flores

Aunque la oxidación propia del tiempo ya le ha cobrado factura, bastó un primer experimento (explicó cómo es que funciona el centro gravitacional, al poner a un jovencito a ejercer presión sobre la cabeza de otro) para convertirse en un ser anhelado, pues su mente brillante sigue siendo su mayor encanto.

El siguiente experimento convirtió el escenario en una fiesta de espuma, literalmente. Al verter en una cubeta con hielo seco un poco de agua jabonosa caliente, Beakman nos mostró cómo sucede el proceso de sublimación: el paso veloz de un cuerpo en estado sólido a gas, sin convertirse en líquido.

Luego, un divertido experimento: el “látigo supersónico”, el cual sirvió para explicar cómo no es necesario arrojarte de la estratósfera para producir una explosión sónica; agitar un látigo basta para romper la barrera del sonido, ya que su punta viaja tan rápido (¡una media de 1250 kilómetros por hora!) que las moléculas de aire no tienen adónde ir, así que se hacen a un lado, ocasionando un cono de presión aérea de aire de alta velocidad que impacta al oído (y que éste, a su vez, interpreta como el ruido propio de un “latigazo”), pero que es en realidad el sonido de una explosión sónica.

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Ante tal demostración de ciencia, los espectadores parecían atentas marionetas: guardaban silencio y esperaban la acostumbrada sucesión pregunta/respuesta, reían en tiempo y gritaban cuando les indicaba. Sin duda, un inesperado titiritero coordinaba los hilos en la mente de los mexicanos.

El espectáculo de aproximadamente 45 minutos, fue adaptado simultáneamente al español por Juan Carralero,  quien por tantos años ha dado voz a Beakman en las emisiones para el espectro televisivo mexicano. “Es como si El príncipe del rap nos hablara de ciencia”, reían algunos al recordar otro de los papeles memorables del actor de doblaje.

Tras un pequeño medio tiempo y algunos experimentos más, Paul Zaloom se despojó del disfraz de Beakman para dar la cara como él mismo y compartir con la gente recuerdos de su vida, momento en donde se repasaron algunas fotos nostálgicas y se llevó a cabo un cariñoso memorial a Mark Ritts (1946-2009), quien diera vida a la  muy querida “rata de laboratorio” Lester. Finalmente Zaloom se despidió del respetable con un efusivo: “Los amo, México”.

Sin embargo, el público no quería irse. Tenía ganas de más. Tanto permanecieron en sus lugares, esperando, que los organizadores tuvieron que vocear en tres ocasiones distintas que el evento había terminado, que Beakman no saldría una vez más. Fue así como el sueño de Beakman en México terminó… digo, el show.

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¿Cómo se vivió la Beakmanía?

Se puede decir que el evento masivo de divulgación que preparó el Instituto de Física de la UNAM es un reflejo del interés que tienen las personas en la ciencia. El punto es saber llegarles al corazón con divulgación de calidad. Prueba es el registro para obtener boletos para el espectáculo, pues el servidor de la página contabilizo 2500 visitantes por minuto, mucho más que su potencial, por lo que el servicio se vio interrumpido en un par de ocasiones.

Asimismo, los fans demostraron un gran interés en ver el show, pues muchos de ellos participaron en un concurso de disfraces express: el jueves 20 de febrero, el día previo a la primera presentación pública de Beakman en México, el IFUNAM indicó que regalaría pases de cortesía para el evento a los ganadores de dicho concurso, para ello estaría recibiendo fotografías sólo de 10 am a 10 pm. ¿Quién tiene una bata verde moco o una botarga de ratón en su armario?, sólo un verdadero seguidor .

Dejando un saldo de 140 participantes, 25 ganadores de cortesías por el concurso y un grupo de Facebook de 13 mil personas que se habían quedado sin boleto, que denunciaron la venta de entradas en el mercado negro hasta por 1000 pesos, y pidieron se considerara una presentación en el Estadio Olímpico Universitario, el impacto de la visita de Beakman hizo eco también en los medios, pues todos querían entrevistarlo. Zaloom incluso figuró en la portada de los diarios Milenio y La razón.

Asimismo, tras dos exitosas presentaciones en el Museo Universum, Paul Zaloom ofreció un espectáculo más en el parque de Chapultepec, después del cual las autoridades del gobierno del distrito federal le ofrecieron realizar un programa televisivo de divulgación de la ciencia. Beakman, es decir, Zaloom, contestó que lo pensaría.

Pero entre tantos datos de la Beakmanía en México, lo más importante es saber cómo la viviste tú. ¿Quieres compartirnos tu historia? ¡Cuéntanosla!

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