Caso:05112012   Prognosis: Hemorragia moderada, explosiones, villanos psicóticos, violencia moderada   Historial Clínico: Franquicia 007

¿Podríamos jubilar al agente secreto más famoso del planeta? No puedo evitar obviar comentarios recientes expresando que la franquicia del 007 es aburrida y honestamente hay algo de caballeroso en mí (legado por James Bond por supuesto) que me impele a contestar con cachetada de guante blanco si acaso entienden la ironía (aburrido Titanic, ¿pero Bond?), por lo cual después de 23 filmes Skyfall pone a prueba tan descabellado pensamiento.

Skyfall es por supuesto una conmemoración del cincuentenario de Bond en el cine pero también un auto-homenaje bien merecido y una reivindicación de ese héroe de acción legendario que con las décadas fue degradándose hasta renacer encarnado en Daniel Craig con mucha más fortuna que con su antecesor Pierce Brosnan, y eso que soy generación Goldeneye, aclaro. ¡Ah pero qué regreso! Pues a diferencia de Drácula o las cucarachas, “Mr. Kiss Kiss Bang Bang” es exponente de las más elegantes resurrecciones en la historia del cine y esta vez no es para menos.

Quien conozca los argumentos del 007 sabrá que los filmes no están profundamente vinculados entre sí, de ello que las tramas casi siempre sean frescas y así como han habido terribles producciones (Moonraker o Tomorrow never dies) han habido las que ponen en alto al ídolo playboy del espionaje. La última vez que vimos al agente británico en acción fue en 2008 cuando buscaba vengar la muerte de Vesper Lynd (Eva Green) en Quantum of Solace mientras que la MGM se encontraba al borde de la quiebra, por lo cual es normal que ésta sea una de las películas más esperadas de los últimos años.

En esta peli el 007 tiene la misión de recuperar un directorio con los nombres de varios agentes encubiertos de MI6 que le fue robado a “M” (Judi Dench) tiempo atrás antes de que se hagan públicos. Aquí se explora más que en ningún otro filme la relación entre “M” y el 007, así como se descubren muchas de las razones por las cuales M es tan fría con su agente estrella. Como detonante está Silva (Javier Bardem), un ex agente renegado de MI6 que tiene asuntos pendientes con “M”, dejémoslo en que tiene traumas infantiles no resueltos y su complejo de Edipo es entretenidamente fresco en pantalla. Así mismo vemos el lugar de origen de James Bond, el cual es pieza clave para el desarrollo de la historia.

Skyfall presenta a un Bond más humano de lo que alguna vez imaginamos, es decir, no lo pintan como el agente perfecto sino como un ser con defectos, complejos e incongruencias, como son su propenso alcoholismo, su personalidad mujeriega que ha costado la vida a muchas de sus conquistas y por supuesto su arrogancia, lo cual le pone en contraste con Raoul Silva, de quien podría presumirse que es la sombra misma de Bond. Tras revisar las novelas originales de Ian Fleming incluso pareciera que la nostalgia invadió al director Sam Mendes pues a diferencia de las cintas anteriores en esta reivindicó la visión más clásica de la franquicia como una sincresis entre la época de Sean Connery y la actual, descartando las secuencias de persecución que inspiraron a la saga de Jason Bourne, por ejemplo.

Hay que agregar que la interpretación de Javier Bardem como Silva se luce por darnos algo más que un simple villano y aunque tenía mis reservas con él y su blonda cabellera larga (el sujeto no me cae nada bien) ha logrado cautivar al público con su obsesiva locura y claro, cómo olvidar sus tendencias homosexuales tras coquetear con Daniel Craig. Los esfuerzos de Silva por hacer caer MI6 dejan entrever a una M indefensa, cansada y sin embargo orgullosa y aferrada a sus ideales sin arrepentirse por sus “pecados”, otorgándole una merecida jubilación a Judi Dench quien ha encarnado el personaje desde Goldeneye (1995).

Al elenco se le unen Ben Whishaw como “Q”, el talentoso científico de MI6 que elaboraba los tan famosos gadgets del 007 en todas las películas desde Connery hasta Brosnan; la “chica Bond” es Naomie Harris, quien interpreta a Eve Moneypenny, la eterna enamorada del agente; Ralph Fiennes interpreta a Gareth Mallory, el supervisor del Comité de Seguridad del Reino Unido, el cual al final del filme nos deja una gran sorpresa sobre su futuro en la franquicia; y finalmente la guapísima Bérénice Marlohe interpreta a Sévérin, la otra “chica Bond”… ya saben, la sacrificable.

El toque de Mendes sobre el 007 nos devuelve un poco de la edad dorada sin desechar la frescura que caracteriza los filmes de la era Craig, carece de algunas secuencias de acción y persecución que tanto amamos pero nos devolvió algunos gadgets un poco más realistas (incluso llegan a bromear sobre los lápices explosivos) y por supuesto el Aston Martin DB5 con metralletas integradas, un favorito que hizo su primera aparición en Goldfinger hace 48 años. ¿Qué hace excelente a una película de Bond? Seis cosas: los autos, las chicas, los gadgets, los martinis, la acción y sin lugar a dudas la música. Adele se encargó del tema principal legándonos una canción exquisita que se une a aquellas cantadas por Shirley Bassey, Nancy Sinatra, Garbage, Tina Turner y Tom Jones por citar algunos.

Ésta sin pensarlo dos veces es una de las grandes joyas de la franquicia, en la cual en lugar de entregarnos la misma fórmula donde Bond le gana al villano, nos presenta un giro de tuerca inesperado. Bond gana, ¿pero a qué costo? ¿Ganó? ¿Se trataba de ganar algo? Eso queda a consideración del espectador, lo que sí es cierto es que habrá Bond… James Bond, para un muy buen rato. Podemos jubilar a “M”, ¿pero jubilar al 007? Qué clase de pregunta es esa, por supuesto que NO.

Diagnóstico: 9.5/10

Tratamiento: Verla varias veces en el cine y comprarla en DVD y/o Blu-ray

Dr. Jabberwocky

 

Comentarios

comments

COMPARTIR
Artículo anteriorReseña: Macross Frontier –Sayonara No Tsubasa
Artículo siguienteLas Corps de Green Lantern
Crítico. Cínico. Excéntrico. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y editor de 'El Vortex'; devorador de cultura y cazador de sensaciones. Lo único que amo más en el mundo además de ver y oír, es escribir. Soy fanático from hell de la ciencia ficción, el horror, la comedia romántica, los super héroes y las secuencias de acción. Mi mente está hecha de salchicha con mucho chocolate, mermelada, imágenes en blanco y negro y grandes dosis de espías, Lovecraft, Buffy the Vampire Slayer y Doctor Who.