Severus Snape, cumple años el día de hoy, 9 de enero. Sin duda se trata de uno de los personajes más amados de la saga de Harry Potter, el profesor de pociones que nadie quisiera tener y el eterno enamorado de Lily Evans

Pero ¿qué pensarías si te digo que Snape es un personaje tóxico? En esta nota, desmitificaré al personaje que tuvo que cargar con una doble vida y se convirtió en el mártir por excelencia.

Comencemos con una pequeña aclaración. J. K. Rowling hizo de Snape un personaje multidimensional –como con casi todos los personajes de la saga– y le dotó de un carácter bastante identificable en personas de la vida diaria.

Tú tío, el maestro, podría ser el Snape de alguien. Sin embargo, fue ella misma quien lo volvió el mito que es ahora cuando éste se “sacrificó” por Harry y este decidiera nombrar a uno de sus hijos como a su profesor.

Todos los ejemplos de maldad y malaondez que enlistaré los he sacado de los libros y son fácilmente rastreables para todos aquellos que quieran corroborar dicha información. Esta información puede no ser de conocimiento de todos quienes lean esta nota por lo que es pertinente una ALERTA DE SPOILERS.

Snape, el mayor bully de los alumnos en Howgarts

A lo largo de seis libros –en Las reliquias de la muerte no podemos saber cómo es Snape en el colegio, pues todo se centra en el viaje de Harry–, podemos ver cómo Snape se encarga de maltratar a sus alumnos, especialmente si éstos pertenecían a Gryffindor.

Podemos ver cómo es realmente severo con Neville a tal grado que se convirtió en su boggart. También trata muy mal a Hermione, Ron y Harry. Los fans y ultra defensores del maestro aseguran que es porque le recordaban a Lily por ser muy inteligente e hija de muggles, por ser pelirrojo y por tener sus ojos, respectivamente.

Su pésima relación con los merodeadores

No puedo culpar del todo a Snape, pues James, Sirius, Remus y Peter, en mayor o menor medida, lo molestaban durante sus primeros años en Hogwarts; sin embargo, no puedo defender el hecho de que Severus siempre estaba intentando averiguar qué hacían cuando se desaparecían una vez al mes. Que sí, que quisieron jugarle una muy mala broma al mandarlo a la casa de los gritos para que se encontrara con Lupin transformado en lobo, pero James le salvó la vida.

Su aberración por James y sus amigos lo llevó a intentar que Sirius fuera besado por un dementor cuando éste era un hombre inocente de todo lo que se le acusaba; revelar, “accidentalmente”, que Remus era un hombre lobo lo que provocó que lo despidieran del colegio; sus continuas burlas y comentarios mordaces sobre la “inutilidad” de Sirius Black para la Orden del Fénix; los constantes ataques hacia James mientras enseñaba a Harry oclumancia, y la constante comparativa en negativo entre Harry y James.

El deterioro de la relación con Lily

Este punto es algo problemático de entender en la cronología de la saga porque comienza con Petunia Dursley. Severus vivía cerca de casa de Lily y su familia cuando eran pequeños por lo que él sabía que ella había recibido la carta de Hogwarts. Fue idea de él robar la carta respuesta que Petunia había recibido de Dumbledore sobre una plaza en el colegio para ella

Habló mal de Petunia y la llamó envidiosa –cosa de niños–. En el colegio, Snape no fue especialmente feliz cuando él y Lily fueron mandados a casas diferentes. Pasados unos años de colegio, Lily le hizo saber a Severus que sus amigos y la fascinación de todos por las artes oscuras, él incluido, no era normal

Severus no aceptaba la relación “amistosa” entre Lily y los merodeadores. Al final, la ruptura con ella llegó cuando, sin deberla ni temerla, la llamó “sangre sucia”.

Un chismoso ¿arrepentido?

Todos sabemos que, escuchando detrás de la puerta –¿qué su madre no le enseñó modales?–, se enteró, a medias, de la profecía que condenaba a Voldemort a morir por culpa de un  bebé nacido a finales de julio y cuyos padres habían retado en dos ocasiones a Voldemort.

Sin la información completa, éste le avisó a Tom Ryddle sobre ese bebé y eligió a Harry Potter como su igual. Bien pudo haber sido Neville. Después de saber que irían tras el hijo de Lily y James Potter, no le quedó más que pedir que salvaran a Lily de morir. Bien decía mi abuela que por chismes matan gente.

La obsesión que todos disfrazan de amor

Éste es, creo yo, el punto que más daño ha causado en el fandom potterhead para defender a ultranza a Snape: confundir amor con obsesión.

Para muchos, Snape siempre estuvo enamorado de Lily y vivió en eterno duelo por ella. La famosísima línea “Always”, con la que todos amaron y se derritieron, se convirtió en la innegable muestra de amor máximo por Lily, pero ¿es esto cierto?

No. No niego que Snape pudo haber desarrollado un cariño por Lily durante sus primeros años de convivencia, que haya estado enamorado de ella genuinamente durante algún tiempo, pero eso se transformó en obsesión.

La idea del amor romántico que nos vendió Rowling hace que algunos olviden todo lo malo que Snape le hizo a Harry y sus amigos por ver en él a James y no a Lily. Pero, olvidemos eso, era obvio que repudiaría al hijo del que le “bajó” a la novia ¿quién no está lo suficientemente enfermo para odiar al hijo de su examor?

Pero, más importante que todo lo que le hizo a Harry Potter, hay algo aún más turbio: cuando solicitó a Dumbledore que remediara la metida de pata que había cometido por abrir la boca sobre un tema delicado –la profecía–, Snape pidió únicamente protección por Lily, no por su hijo, no por la persona a la que Lily amaba, sólo ella porque, en su cabeza, si James y Harry moría, ella sería de él, como siempre quiso, “como siempre debió ser” .

Estoy segura de que, de no ser por su “sacrificio”, su “Always” y la magistral interpretación de Alan Rickman, Snape no sería tan amado como es. Sí, tendría sus fans, como todos los personajes, pero no sería considerado un mártir.

No olvido que hizo cosas buenas, como intentar salvar a Harry del hechizo de Quirrel durante su primer partido de Quidditch o seguir las órdenes de Dumbledore a tal grado que lo mató por petición del propio Albus, pero eso no lo exime ni justifica lo que hizo.

¿Es Snape el santo que todos creen? No.

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