DOCTOR JABBERWOCKY |

¿Falta de creatividad o cliché? Casualmente continuamos hablando de los mismos lugares interminablemente y no es por despreciar la oferta que ellos ofrecen, pero llega un momento en que es necesario cambiar de hábitos y ubicaciones, buscar algo fresco, inspirador, nuevo, sobre todo cuando estamos aburridos durante las vacaciones de verano y los maratones de series en Netflix, aunque geniales, comienzan a causar estragos en nuestro sillón.

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Williamsburg no es el D.F. tristemente.

¿Adivinen qué? No hay dónde ir, tajantemente lo declaro, no hay oferta para todos. Los gamers tienen eventos propios, lugares de esparcimiento con arcades o consolas más actuales; los otaku y el resto de aficionados a la cultura popular nipona tienen restaurantes, cafeterías Maid, convenciones masivas y tiendas llenas de chucherías.

Para los cinéfilos está el cine, claro, aunque incluso hay cafeterías que recrean cintas de culto popular; para los comiqueros hay tiendas especializadas e incluso restaurantes fancy con figuras gigantes de superhéroes pertenecientes a los principales sellos editoriales de Estados Unidos.

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¿Pueden nombrar todas las series de este mural?

Desde ferias medievales, hasta centros de convergencia tecnológica y pasando por puntos de reunión para jugadores de TCGs y GO, he caído en cuenta de que no hay recinto para los seriéfilos, y déjenme explicarlo, no se trata de una queja sino de una reflexión, pues ¿dónde habrían de reunirse los seriéfilos de acuerdo a su criterio?

Entre reseñarles un evento más de anime o contarles de tal o cual tienda, he preferido intentar persuadirlos de que los seriéfilos somos los bichitos más raros del ya menos vapuleado mundo frik; somos los inadaptados dentro de la gran masa de “inadaptados” aunque socialmente aceptados, como hebreos en busca de la tierra prometida.

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¿Sed?

¡Emprendedores, pongan atención! Gran placer me daría decir que existe un negocio donde presten tabletas para ver la serie que uno desee mientras come un delicioso bagel “The Nanny” con ensalada rusa estilo “The Americans” en salsa KGB, o una “Krustyburger” acompañada de nuggets “Pollos Hermanos”, un frappé de óreo a la “Winter is Coming” o hasta un coctelito pegador llamado irónicamente “The Walking Drunk”, para ese “godínez” seriéfilo que busca asilo en la happy hour.

Qué mejor que entrar a un espacio lleno de afiches de series como Arrested Development, Mad Men, Twin Peaks, The Sopranos, Lost y Orange is the new black; con mobiliario similar al del “Central Perk” de Friends, utilería de Doctor Who, Xena: Warrior Princess, Buffy the Vampire SlayerSouth Park y Game of Thrones; y donde fondeara el tema de los X-Files o la icónica “The Rains of Castamere” versionada por los islandeses de Sigur Rós.

Un lugar de comunidad donde pudiéramos hablar de todo y también proyectaran el inicio de la nueva temporada de American Horror Story o el final de temporada de Game of Thrones, tal como ocurrió con los partidos durante el Mundial; pero principalmente donde pudiéramos compartir cómodamente esas gloriosas experiencias televisivas que han moldeado nuestro lenguaje, nuestro pensar y nuestro actuar a través de los años.

Desconozco si existe un lugar así en el mundo, pero es innegable la forma en que las series de televisión permean en el tejido social y lo transforman, especialmente ahora, durante su Tercera Edad de Oro, por lo cual resulta un tanto increíble la pobre inclusión hacia quienes amamos las series.

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Imagínense bebiendo café en el Central Perk mientras escuchan a Phoebe cantando “Smelly Cat”.

El meollo del problema se debe, entre otras cosas, a la colisión de nuestra cultura local (y por supuesto, nuestra identidad nacional) con los productos culturales importados principalmente (aunque no únicamente) de la Unión Americana.

Si a eso le sumamos el que las series de TV llegan con gran sesgo de tiempo a los canales de televisión de paga y la gran mayoría ni siquiera llegan a los canales de televisión abierta, ello nos da una noción del panorama tan pobre que vivimos. Tampoco ayuda que las series hechas en México se hallen ausentes de aspiración a la narrativa de culto pop, como de pronto ha ocurrido con algunas cuantas telenovelas carentes de tal expectativa y que, sin embargo, se han vuelto hitos sociales de la noche a la mañana, pese a su precaria propuesta.

Ante tal situación, queda claro el lugar diminuto que ocupamos los seriéfilos en la ya de por sí masiva minoría -irónico ¿no?- de frikis. ¿Hemos permanecido inmóviles? ¿Quizá no hemos aprovechado el ‘hype’? Si bien el fenómeno de las series de televisión se ha vuelto muy notorio en el mundo entero, tal y como se aprecia en el documental Adictos a las series del francés Olivier Joyard, en México al menos ha pasado casi desapercibido.

Por supuesto, están los programas que causan revuelo en redes sociales como Breaking Bad, Game of Thrones o The Walking Dead, pero estos shows no representan ni el 1% de las series en emisión actualmente, ni necesariamente son las mejor escritas o producidas (exceptuando Breaking Bad, obvio).

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Picando verdura a la Breaking Bad.

Hay tiendas de ropa como Máscara de Látex u otras dedicadas a la venta de memorabilia friki que han aprovechado la popularidad de algunas de éstas y gracias a ello han tenido más difusión, un poco a simil de las promociones lanzadas por cierta cadena de tiendas de discos; asimismo, no podemos olvidar la masiva respuesta de los fanáticos durante la proyección del episodio especial de Doctor Who por su cincuentenario, en salas de cine de la República Mexicana.

Dada la falta de lugares que nos hagan sentir bienvenidos por completo, he de aceptar que no hay mejores amigos que una tablet, un servicio de Internet decente, alguna plataforma de streaming como es Netflix o los santísimos torrents de descarga gratuita. Sea en la cama, en el baño, en la cafetería de preferencia, en la oficina o hasta en el aeropuerto, uno puede aprovechar el verano y sumergirse en ese fantástico mundo audiovisual… es más ¿para qué salir de casa?

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Sí sucede.

Ya para finalizar sólo me resta recomendarles qué ver estas vacaciones de verano, aquí unas opciones:

Archer  (FX) –

Esta serie animada lleva la comedia a un nivel diferente. Siendo la real heredera de los clásicos animados de Adult Swim, el show narra las aventuras del agente secreto más brillante del mundo (NOT).

Más a lo Austin Powers que a lo James Bond, Sterling Archer alias “The Dutchess” supera al espía seductor y encarna al espía patán, arrogante, idiota y mujeriego, rodeado de un equipo de godínez protagonizado por Cheryl/Carol, una secretaria que gusta de ser ahorcada mientras tiene relaciones sexuales; Pam, la directora de RH, quien sólo sirve para el chisme y el sexo fuerte mientras come compulsivamente; Cyril, el típico oficinista al que todos hacen bullying; Lana, la segunda mejor espía de la agencia y la más sexy pese a sus manos de hombre negro; Ray, un espía homosexual y en veces paralítico dadas las circunstancias del episodio; y Mallory, directora de la agencia y también la ebria madre de Archer, con quien mantiene una relación de amor/odio durante toda la serie.

El cinismo y humor mordaz característicos de esta serie la vuelven adictiva, se recomienda en pequeñas dosis.


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Hemlock Grove, 2ª temporada (Netflix) –

Los hombres lobo regresan al ataque tras un año de ausencia y están más sedientos de sangre que antes. Protagonizada por Famke Janssen, mejor conocida como Jean Grey en nuestros círculos, y por el hermano menor de Alexander Skarsgard, Bill, la serie promete atar algunos cabos sueltos, mejorar los tropiezos de su primera temporada y aún mejor, más sangre y aullidos.


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The Strain  (FX) –

Esta serie recientemente ha comenzado en Estados Unidos, pero sin duda ya está el primer episodio en torrent, búsquenlo. La adaptación televisiva de la obra literaria homónima de Guillermo del Toro y Chuck Hogan trata sobre una epidemia mortal que convierte a los humanos en criaturas vampíricas. No podemos negar que la premisa es similar a la de The Walking Dead; sin embargo, la propuesta de Del Toro aspira a hacernos olvidar los traumáticos eventos que convirtieron a estos seres aterradores en jóvenes coquetos y chispeantes mientras duró la saga Crepúsculo ¿lo logrará?


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Penny Dreadful (Showtime) –

Otra que se vuelve adictiva. Por si no pudieron ver la transmisión en HBO Latinoamérica, vale mucho la pena buscar la primera temporada en línea. Esta serie protagonizada por la hipnótica Eva Green, a quien todos recordamos por su interpretación de Vesper Lynd en Casino Royale y más recientemente por su papel como Artemisia en 300: Rise of an Empire, trata sobre una vidente que padece posesiones demoníacas y encima ayuda a un aristócrata (Timothy Dalton) a buscar a su hija tras haber sido secuestrada por una bestia letal.

La premisa de ésta es muy similar a la de The League of Extraordinary Gentlemen de Alan Moore, la cual tuvo una adaptación fílmica bastante malita. Dreadful reúne a personajes pertenecientes a la literatura gótica, como son Dorian Grey, el Dr. Víctor Frankenstein y Mina Harker y los obliga a recorrer un oscuro camino plagado de monstruos, asesinos y vampiros en orden de resolver un misterio. Además, al ser producida por Sam Mendes (Skyfall) y John Logan (guionista de Gladiator, The Aviator, Sweeney Todd y la misma Skyfall), garantiza la gran calidad de la temporada pese al ritmo adaptado a 8 episodios.


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The Leftovers (HBO) –

El canal de paga nos trae esta nueva serie protagonizada por Justin Theroux, Liv Tyler y Christopher Eccleston, la cual se centra en la repentina desaparición del 2% de la población mundial tras un evento de orígenes desconocidos. Sin embargo, el gran giro de la historia no trata sobre encontrar a las personas desaparecidas, pues se enfoca en la vida de las personas que quedaron, todo transcurrido en un pequeño suburbio de Nueva York.

Hasta ahora, esta serie ha sido muy bien recibida por la crítica y promete mucho para aquellos fanáticos de la ciencia ficción a quienes Lost o Fringe dejaron un vacío casi insuperable, especialmente porque ha sido creada por Damon Lindelof, co-creador de la primera mencionada.


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Así sí mis amigos seriéfilos (o serieadictos), disfruten su verano… es más, ni salgan de casa, la cama o el sillón son los mejores lugares para nosotros, el mundo exterior es horrible y nos odia.

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