Era una noche de miércoles, como cualquier otra, cuando convencí a un amigo de ir al cine a ver Silent Hill 2 antes de que la quitaran, pero como ya es costumbre, llegamos tarde a la última función. La presencia de tanta gente en el cine a las 12 de la noche me pareció raro, entonces le pregunté al chico de la taquilla el porqué y me dijo que estaba a punto de empezar la primera función de la última parte de la saga de Crepúsculo.

Pensé que mi amigo pondría resistencia, pero después me reveló que estaba bien enterado del rollo, ya que había visto todas las cintas previas a esta conclusión, y así me encontré disfrutando, en español, la parte final de la saga que cambió el concepto de los vampiros de seres obscuros y evocadores a cartones afeminados y brillantes.

O sea, ¿neta?

Y no, no me lo tomen a mal, yo NO soy fan, y aunque he visto casi todas las cintas, en mi vida se me ocurriría leer uno de los libros. Y aunque el caso “¿Qué es lo que la gente encuentra atractivo de Twilight?” merece un artículo aparte, también debo admitir más de una vez que me he subido al tren de la fanaticada, principalmente a trolear, como cuando con varios amigos montamos  una radionovela parodiando las dos primeras cintas.

De cualquier forma, dado que el empleo (si es que así se le puede llamar a lo que hago) de quienes reseñamos cine, nos obliga a reventarnos los blockbusters, me di a la tarea de escribir una reseña LLENA DE SPOILERS para quienes de a tiro quieren evitarse el bochorno de verla, o saciar el morbo de cómo termina la saga que nos hizo perder la fe permanentemente en los premios MTV. Y para ustedes fans, quienes ya la vieron, sólo síganme el juego.

Nuestra historia comienza donde terminó la cinta anterior (supongo), Bella es ahora toda una vampiresa y ha dejado atrás el papel de damisela en peligro, pues al igual que toda su familia política, ahora es súper fuerte, super rápida, y jamás tendrá que volver a usar maquillaje.

Aunque lo mismo alguna vez se dijo de Edward

La onda es que ahora que ella es una chupa-sangre tiene que agarrarle el truco a su nueva vida, principalmente a la costumbre de no entrar en frenesí ante la sangre humana, pues la hija que parió minutos antes de transformarse, es mitad humana y mitad CG digital… digo, mitad vampiro (algo así como Blade menos todo lo que hace cool a Blade); y es que en efecto debe dar un hambre atroz ver que tu bebé parezca salido de un cinematic de Final Fantasy, y más cuando le has puesto un nombre tan horrible como es el de Renesmee.

El día y las sorpresas no terminan ahí, Bella se entera que su ex-pretendiente Jacob, el hombre lobo, ha “impreso” o algo así a la bebé (o sea, que tras verla nacer, se dio cuenta que estaban destinados a ser pareja algún día… y sí, exactamente eso pensé, estimado lector), y que Renesmee, debido a su condición de híbrido, crece a toda velocidad (como mi odio), y que en menos de un año ha llegado a una edad cercana a los 5 años.

En imagen: La historia de amor más incomoda que puedan imaginar

Tras varias escenas de censurado sexo vampírico y de semidesnudos licántropos, otra vampiresa ve que los Cullen (o sea, la familia de Bella) tienen a un niño inmortal entre sus filas, y como eso está prohibido, corriendo va con el chisme hasta Italia, donde tras soltarles la sopa, provoca que todos los vampiros “malos” quieran matar a “los buenos”.

La cosa es que hasta este momento la película ha sido una flojera narrativa y visual, pero levanta un poco cuando los Cullen le piden a varios amigos vampiros de todo el mundo que vengan a ver que no es choro que la niña es y no es (y no se hace), y pues pronto las cosas se calientan cuando es evidente que los Vulturi (los “malos”) son incapaces de comprender o escuchar razones, y que los madrazos son inevitables, pero la cinta vuelve a caer en un abismo cuando esta promesa de golpes se hace de lo más cansada.

Y los vampiros se van de campamento a contar cuentos de terror frente a una fogata

Tras hora y media llega el momento de la verdad. En un helado campo de nieve, ambos bandos se encuentran y los Vulturi, en ánimo jodón y buscapleitos, empiezan las “negociaciones” escabechándose a la que les fue con el chisme, y luego armándola de tos de que si la niña algún día no sería un peligro para todos los presentes. En eso aparece Alice (la vampiresa que puede ver el futuro), pero Aro (el líder de los Vulturi) dice “me vale” y comienza la batalla, misma que resumiré con algunos memes de mi autoría:

Por fin la cosa se pone buena, cabezas salen volando por todos lados pues los vampiros son como figuras de Playmobil, y aunque los Vulturi echan montón, los Cullen, hombres lobo y demás vampiros invitados al convite dan un giro a la batalla (no sin antes perder a varios de sus amigos), y claro, llega el momento en el que el Tag Team de Bella y Edward la aplican a Aro la voladora, provocando su fin…

…o al menos eso nos hicieron creer. Ya que en el momento cinematográfico más troll del año, resulta que toda esa acción que vimos no fue sino la visión que Alice le mostró a Aro, quien ya mejor decide bajarle de huevos y retirarse, no sin que antes de la nada aparezca una suerte de apache brasileño que, igual que Renesmee, le tira a ambos bandos (no sean mal pensados), comprobando así que la niña ni es la gran cosa, y que en menos de 7 años será toda una señorita inmortal y cancha oficial de hombres lobo.

Tras un epílogo super archi recontra ultra hyper mega cursi, corren los créditos de todos y cada uno de los partícipes de esta tortura… digo saga, a lo largo de las 5 películas que fueron.

Porque nuestra historia de amor es tan grande, que hasta trascendió las películas

En resumen, ésta no es una buena película, pero tampoco es tan mala como lo esperaba, digamos que está regular. Imperdonables, sin embargo, son los terribles efectos digitales que usaron según para hacer que la bebé se pareciera a la actriz que interpreta a Renesmee de niña; y el doblaje realizado en Los Angeles es pésimo, ya que pareciera que varios comparten la misma voz carente de intensiones. Rescatable y memorable es la secuencia de la batalla final, pero es quizá lo único que haga visible la cinta.

En fin, hasta aquí llegó Twilight (por fin) y su reinado de terror y fans enloquecidas… me pregunto qué llenará el vacío (sin albur) de quienes depositaron su fanatismo en esto. Tengo miedo.

Comentarios

comments